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Crónica económica

Londres: ¿Colaboración con la UE o independencia?

domingo 28 de julio de 2013, 21:33h
La capital de Gran Bretaña lo es también del mercado mundial financiero. Su permanencia en la UE, tan beneficiosa, podría poner en riesgo la posición de la ciudad.
La capital del Támesis siempre fue un centro financiero de gran relevancia. En el siglo XVIII compartía primacía con Amsterdam y París, aunque estas dos ciudades quedaban a una larga distancia. En el XIX, la ciudad compartió protagonismo como centro financiero con París Berlín y una nueva estrella: Nueva York. En el siglo XX, la reina ha sido Nueva York, pero Londres y Tokio son otros dos sitios clave.

¿Cómo vamos en el siglo XXI? Según el Global Financial Centres Index 2012, Londres es la ciudad número uno. Le siguen, y atención a esta lista, Nueva York, Hong Kong, Singapur y Tokio. Completan la lista de los diez primeros Zurich, Chicago, Shanghai, Seúl y Toronto. Fránkfurt ocupa el puesto 13, Sydney el 16, París el 22, Luxemburgo el 23, Pekín el 26, Dubái el 29. ¿Todavía no aparece Madrid? No, porque el 34 es para Viena, el 44 para la Isla de Man, 47 para Bruselas y no es hasta el 49, por debajo de Abu Dhabi, que no encontramos a Madrid. Gibraltar está el 63. Barcelona no aparece, porque esta lista es muy cicatera y sólo tiene 77 centros financieros, de los cuales el último, por cierto, es Atenas.

En estos momentos, Nueva York es el principal mercado de capital del mundo, con un liderazgo indiscutible de Wall Street (NYSE y Nasdaq) por lo que se refiere a la compraventa de acciones. Además, los bancos de inversión que tienen su sede en aquélla bella ciudad dominan el comercio de las finanzas empresariales y de acciones. Pero Londres domina el mercado de dinero del mundo. Con gran diferencia, el mercado interbancario de Londres es el número uno, y lo mismo ocurre con el cambio de divias. Y así como la primacía en el capital de Nueva York se basa en la pujanza de su economía, en el caso de Londres se basa en el negocio que hacen allí los bancos de todo el mundo.

Esto es así porque en Londres se creó una compleja y eficiente infraestructura financiera a comienzos del siglo XIX que le ha otorgado a la ciudad del Támesis esa primacía en el mercado del dinero que ha atraído a los bancos del mundo. La fortaleza de ese mercado es tal que ha sobrevivido a dos guerras mundiales, al intervencionismo económico y financiero, que en Gran Bretaña llegó a ser muy potente, y a los períodos de decadencia económica, que Londres también los ha vivido.

Una fecha fundamental para entender la historia financiera de aquélla ciudad es el 27 de octubre de 1986. Si no le dice nada aquél día, quizás le suene que se le conoció como el día de Big Bang, la gran explosión. Y si eso todavía no le suena, quizás venga bien recordar que fue el día en el que el gobierno de entonces, liderado por Margaret Thatcher, liberalizó profundamente el mercado financiero. El viejo capital de la City vivía al abrigo de la competencia extranjera, pero las instituciones británicas no sabían competir fuera. Todo eso cambió. Según un artículo de The Economist, “los bancos comerciales estadounidenses, entonces incapaces de sacar su negocio de acciones fuera de los Estados Unidos, pudieron acudir a Londres como a un laboratorio”. Es uno de esos experimentos que cambian las condiciones del medio en el que se desarrollan, porque “los banqueros de inversión estadounidenses trajeron un nuevo estilo a sus mercados financieros”. Un estilo en el que el apellido y la pertenencia a los clubs dio paso a un estilo más desenfadado, competitivo y meritocrático.

Pero la historia está cosida con cambios, algunos imprevistos, y junto con las oportunidades que ha sabido aprovechar Londres hay también algunos riesgos. Una de las amenazas de Londres como centro financiero es la unión bancaria europea. Londres queda fuera del euro. No entrará jamás, porque entre otros muchos motivos la City no lo va a permitir. Pero no compartir moneda con países tan interesantes como Grecia o España no quiere decir que Londres no vea amenazada su independencia con esta unión bancaria.

TheCityUK ha elaborado informe, elaborado a partir de un seminario que ha dedicado a Londres como capital financiera, en el contexto de las complejas relaciones con la Unión Europea. Según una de las conclusiones, “el consenso en el Reino Unido es que el país se beneficia económicamente de su participación en el mercado único, pero su relación con la UE cambiará, inevitablemente, a la luz de la mayor integración entre las economías de la eurozona”.

Es más, “los panelistas”, es decir, los expertos que participaron en el seminario, “creen que prevalece la impresión, generalizada, de que la UE no tiene a los intereses del Reino Unido en su corazón”, como demuestra su imposición de un impuesto sobre las transacciones financieras.

Pues, ¿Hasta qué punto se compromete la libertad del Reino Unido de gestionar el centro financiero que es Londres, si continúa su permanencia en la UE? Pero hay otro debate. A medida que las medidas como la unión bancaria, el mecanismo de supervisión único y demás, se vayan llevando a término, “existe el miedo de que el Reino Unido se encontrará aislado en los debates de política europeos, dado que no tiene pensado entrar en el euro, ni participar en la Unión Bancaria”. Esto es un poco perro del hortelano, pero por otro lado es comprensible.

Como conclusión final del debate, prevalece la opinión de que lo que está en juego aquí es la posible ruptura del mercado único europeo, un mecanismo de integración económica que lleva el sello británico y que ha beneficiado a toda Europa. Si ese mercado se rompe por el cordón umbilical financiero, por parafrasear una famosa opinión, el continente podría quedarse aislado de Gran Bretaña. Se podrían fragmentar los mercados de capitales, y eso sería un duro golpe para Londres. Por eso se busca combinar la cooperación con la independencia, un equilibrio muy complicado.
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