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Entrevista a la investigadora principal

Japón arranca el primer ensayo en humanos con células madre del propio paciente

miércoles 31 de julio de 2013, 19:34h
Este jueves arrancan los primeros ensayos con humanos de células madre pluripotentes inducidas (iPS) extraídas del propio paciente, un estudio dirigido por la oftalmóloga japonesa Masayo Takahashi con el que se pretende frenar la pérdida de visión de seis personas con degeneración macular relacionada con la edad. Takahashi explica en una entrevista con El Imparcial los dos aspectos fundamentales de estos históricos test: que demuestren la seguridad de los tratamientos con este tipo de célula madre y que logren minimizar el rechazo inmunológico en trasplantes.
Este jueves Japón dará un importante paso en la que para muchos es la medicina del futuro, la medicina regenerativa. Después de que el pasado mes de junio el gobierno nipón aprobara los primeros estudios clínicos en el mundo con células madre pluripotentes inducidas (iPS) –células extraídas del propio paciente y reprogramadas-, el Instituto RIKEN arranca el día 1 de agosto la selección de pacientes para una pionera y prometedora investigación que abre las puertas a trasplantes sin margen de rechazo. Demostrar, “de manera preliminar”, que este tipo de trasplantes con células iPS “son seguros” es el primer gran reto que el equipo del centro de investigación pretende cumplir, según explica en una entrevista con El Imparcial la oftalmóloga Masayo Takahashi, investigadora principal de los históricos ensayos.

Las células iPS son un tipo de células madre que se derivan de células ya adultas o diferenciadas y pueden transformarse, a su vez, en cualquier otro tipo de estructura celular. Esto quiere decir que una célula cualquiera –de la piel, del estómago o del ojo, por ejemplo- puede dar marcha atrás en su evolución y volver a su estado primigenio, casi embrionario, al de célula madre, y reprogramarse después para convertirse en una célula de otro tipo. La importancia de estos descubrimientos les valió a los investigadores John Gurdon y Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2012.

Ahora, una de las investigaciones científicas más sobresalientes del último siglo se prepara para arrancar su primera aplicación médica: tratar de detener la progresión de la degeneración macular relacionada con la edad, un trastorno ocular que destruye lentamente la visión central y aguda. En otras palabras, los investigadores de RIKEN ultiman detalles para regenerar por primera vez en el mundo una retina humana con células iPS extraídas del propio paciente.

El equipo de Takahashi empieza este jueves el reclutamiento de los seis pacientes que recibirán el tratamiento en uno de sus ojos. Esta es, según la oftalmóloga nipona, una de las fases más delicadas del ensayo. “Este es uno de los procedimientos quirúrgicos más difíciles en oftalmología, pero el primer reto será seleccionar los pacientes adecuados”, explica la doctora a El Imparcial.

A cada uno de estos seis pacientes se le extraerá una muestra de su propia piel para, a partir de las células presentes en ella, derivar células iPS. Con este tipo de células madre se crearán láminas de células del epitelio pigmentario de la retina –aquellas que nutren las células visuales- y se insertarán en forma de injertos en el ojo perjudicado. “Las iPS son un componente esencial del plan, ya que nos permiten generar células retinianas para auto trasplantes”, sentencia Takahashi.

La investigadora del RIKEN explica a El Imparcial que otro estudio ya ha realizado trasplantes de retina utilizando las células del epitelio pigmentario, un procedimiento relativamente poco invasivo pero que, aún así, precisa de un “andamiaje artificial”. El equipo de Takahashi va un paso más allá e intentará revertir el daño retiniano sólo con la inserción de células iPS extraídas previamente al propio paciente que recibe el trasplante. “Tenemos la esperanza de que mediante el uso de auto injertos de células iPS seremos capaces de minimizar el rechazo inmunológico”, confía la líder de los pioneros test.

Se trata de un proceso lento: derivar las células iPS y preparar los injertos llevará unos 10 meses. “Lo más probable es que empecemos a generar las células en otoño y la realización de los trasplantes en la próxima primavera”, informa Takahashi a este periódico. El estudio se prolongará además con un seguimiento del estado de los pacientes durante los tres años posteriores al injerto.

Futuro
Desde que Shinya Yamanaka obtuviera la primera célula iPS en 2006, la cascada de posibles beneficios y potenciales aplicaciones ha ido ganando fuerza y sumando esperanzas. Aunque el co-galardonado de Yamanaka, el formulador del proceso de reprogramación celular John Gurdon, aseguró a este periódico que las iPS podrían devolver la vista a las personas ciegas en unos cinco años, Takahashi es más cauta. “Es difícil responder a esta cuestión de forma definitiva, ya que depende mucho del estado del paciente, y las definiciones de lo que constituye la 'ceguera' es amplia hasta el punto de ambigüedad”, considera.

La gran promesa de las células madre pluripotentes inducidas es la de poder crear órganos aptos para trasplantes a partir de tejido celular del propio trasplantado, un extremo que se ha ensayado ya en animales pero que aún está lejos de probar su seguridad para la aplicación en humanos. “Puede que algún día sea posible hacerlo, pero tendrá que realizarse una enorme cantidad de investigación básica antes de que pueda llevarse a cabo esa posibilidad”, dice la oftalmóloga japonesa al respecto.

Takahashi cree que las posibilidades de las células pluripotentes inducidas son “muy excitantes”, pero que el proceso es aún “extremadamente lento”.

Dentro de los, aunque aún distantes, vastos horizontes planteados por las iPS, no es casualidad que la regeneración retiniana haya sido el primer paso. “En el caso de la retina se necesita un número muy pequeño de células para el trasplante, el microambiente no promueve el crecimiento celular y es posible inspeccionar visualmente el sitio del trasplante después de que las células se hayan introducido, lo que hace que el control de seguridad sea más simple”, destaca Takahashi como las principales ventajas de este estudio.

El hecho de que las células iPS nacieran en Japón hace que desarrollar los primeros ensayos clínicos en el mundo en un instituto de investigación del mismo país tenga “un significado especial” para Takahashi. “Además, este tipo de estudio requiere un fuerte énfasis en la seguridad, por lo que Japón, con su alto nivel tecnológico, es un excelente lugar para comenzar este trabajo”, considera la oftalmóloga.
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