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crítica de cine

Guerra Mundial Z: Brad Pitt se atreve hasta con los zombies

domingo 04 de agosto de 2013, 14:16h
Podría parecer que un actor del perfil de Brad Pitt se hubiera “metido” en un filme de zombies buscando el taquillazo que seguramente supondrá – ya lo ha sido en Estados Unidos – esta superproducción de grandes efectos especiales, pero nada más lejos de la realidad. El famoso actor de Oklahoma fue, en realidad, uno de los impulsores del proyecto para llevar a la gran pantalla la novela de Max Brooks, hijo de Mel Brooks y Anne Bancroft, publicada en 2006 y que narraba, en formato de entrevistas a distintos personajes alrededor del mundo, la lucha de la humanidad contra una pandemia zombie que a punto había estado de acabar con los vivos. Pitt se confesó, desde el principio, gran admirador de la novela que se convirtió en best seller, adquiriendo sus derechos en 2007 con el objetivo no sólo de protagonizarla, sino también de producirla para Paramount Pictures a través de su propia compañía, Plan B. De hecho, sin su empeño por adaptarla al cine es probable que el proyecto hubiera acabado fracasando, porque fueron muchos, y de diversa índole, los problemas con los que se encontraron los responsables para que, finalmente, haya llegado a las salas, después de haber tenido que triplicar su presupuesto inicial para contratar a nuevos guionistas que retocaran el primer libreto y volver a rodar una importante parte del metraje durante cinco semanas más.

Sin embargo, tanto anunciado retraso en el estreno de la cinta dirigida por Mark Foster, el ecléctico director de Quantum of Solace, Monster ball y Cometas en el cielo, sirvió para aumentar el grado de expectación del público y, así, Guerra Mundial Z se convirtió en una de las películas más esperadas de 2013. Y, aunque de Foster - quien tampoco lo tuvo fácil con el rodaje porque no se le permitió trabajar con su equipo habitual y este fue otro de los escollos con los que se topó la cinta - se ha dicho que no tenía ninguna experiencia en trabajar con efectos especiales, son estos, sin duda, los que dan el necesario espectáculo a un filme que podrá no convencer a los seguidores de la compleja novela de Brooks, mezcla de ciencia ficción, terror, crítica social y política, así como autoreflexión, pero que gustará a los amantes del cine apocalíptico y, más aún, si les van los zombies, que vuelven a estar de rabiosa actualidad, más que nunca, desde aquellos famosísimos bailarines del Thriller de Michael Jackson, a los que, por otra parte, se parecen bastante. Mucho más logrados, en todo caso, durante las escenas de acción, es decir, cuando atacan a un humano vivo que, a su vez, se convertirá en zombie 12 segundos después, que en esos momentos de espera para volver a atacar, cuando dan una sensación más cercana a la risa que al pavor, rechinando los dientes o pegándose cabezazos contra las paredes aburridos de no tener vivos que llevarse a la boca.



Pero, sin lugar a dudas, es la interpretación de Brad Pitt lo que llevará a muchos al cine y, sobre todo, lo que mantenga a más de uno sentado en la butaca para ver cómo se las apaña esta vez el héroe para salvar al mundo. El veterano actor estadounidense da vida a Gerry Lane, un ex investigador de Naciones Unidas que vive en Filadelfia con su mujer, interpretada por Mireille Enos, y sus dos hijas, llevando una existencia tranquila y completamente alejada del ajetreo de su trabajo anterior, que le llevaba a viajar por todo el planeta. Hasta que estalla la guerra de los muertos contra los vivos, originada, al parecer, por un extraño virus. De modo que a Lane volverán a requerirle desde lo más alto del poder político y militar para que entre en acción y, ante su negativa inicial, se encontrará con la amenaza, nada sutil, de expulsar a su familia del portaviones en el que ha podido refugiarse gracias a un antiguo contacto, si no se aviene a colaborar. Su misión consiste en acompañar a un experto investigador médico que está convencido de que en el Paciente Cero se encuentran las claves para lograr la cura de tan extraña epidemia y hay que ir a buscarlo a la otra punta del mundo. Así, Pitt viajará a Corea del Sur, Israel – donde “reclutará” a Segen una joven teniente del ejército de Israel a quien interpreta Daniella Kertesz -, hasta llegar, después de un movido viaje en avión, a un centro de investigación virológica de Escocia, donde Lane intentará, in extremis, buscar una fórmula para terminar con los muertos, que no han hecho más que ir ganando terreno a los vivos desde el principio de la Guerra Mundial Z. ¿Alguien duda de que lo conseguirá?