www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El chantaje de Berlusconi

domingo 22 de septiembre de 2013, 19:09h
Por muy triste que pueda parecer, a finales del verano de 2013 sigue siendo imposible hablar de política italiana sin mencionar a Silvio Berlusconi. Más bien, sin considerarlo aún uno de los protagonistas del podrido escenario político italiano. El condenado ya está en campaña electoral como demuestra su enésimo vídeo-mensaje. Sus videos se parecen cada vez más a las películas de AlvaroVitali (Pierino, Jaimito): vista una, vista todas. El mismo actor, el mismo guion, el mismo final. Comienzan atacando a la Magistratura y terminan declarando un amor incondicional hacia Italia. Quizás lo más sorprendente del nuevo y esperado vídeo haya sido la monotonía de su lenguaje, la falta de entusiasmo. El cavaliere se parece a un viejo actor que dice su texto sin convicción, que está perdiendo su habilidad y recita cabizbajo. Por eso, ha pronunciado un “rosario” de frases gastadas, de ataques repetidos, de palabras que en su boca han perdido veracidad. ¿Absolutamente inocente? ¿Víctima de una conjura de la izquierda y de los jueces corruptos? Resulta difícil creer a un pluri-investigado.

La resurrección de Forza Italia, su viejo partido, resulta una decisión desesperada y anacrónica. El resurgir de un partido personalista y clientelar no representa la solución para los problemas de Italia. Así como no puede pretender que los italianos se crean las mismas palabras pronunciadas en 1994. Además resulta demasiado oportunista intentar cabalgar la difidencia, recelo y desconfianza del pueblo italiano hacia la magistratura, comparada en esta ocasión “con las enfermedades graves” y, por tanto “que uno piensa que no le puede tocar... hasta que le toca”. Es un guiño al bajo vientre de los italianos, secundar sus instintos y apelar a su punto ácrata.

Berlusconi entra así de nuevo en campaña, esperando encontrar la absolución de las urnas y considerando que el voto está por encima de la Ley. Mientras tanto sigue poniendo en jaque al frágil Gobierno de Enrico Letta, amenazando con retirar a sus ministros y provocar una crisis, tal y como hizo con Mario Monti. Repetitanoiuvant e Italia podría asomarse nuevamente al abismo de la ingobernabilidad o al caos de unas nuevas elecciones sin haber modificado anteriormente la pésima ley electoral. Al mismo tiempo, Berlusconi consigue sembrar el pánico en un centroizquierdaperdido y fragmentado, que se ve obligado a asumir una postura clara sobre la expulsión del condenado de su escaño en el Senado. Un Partido Democrático aún sin Secretario ni identidad y aún obsesionado con un Berlusconi que intenta ganar tiempo para inventarse un nuevo subterfugio. Berlusconi y sus fieles “servidores” juegan al despiste, realizando un “chantaje de manual”, un día anuncian la caída del Gobierno y el otro aseguran su continuidad; o le mantienen como senador obviando su vergonzosa e ignominiosa expulsión o sus ministros se irán con el líder, como polluelos que siguen a mama-gallina. No obstante, parece que estamos cada vez más cerca del fin de la breve experiencia de Letta y la posible convocatoria de nuevas elecciones. La acción del Gobierno resulta paralizada por la presión constante de Berlusconi cuya actitud transmite, a los mercados y a la sociedad italiana, la impresión de que la crisis sea cuestión de horas. En este contexto, resulta paradójico que la vida política de Italia siga dependiendo de Berlusconi y de sus problemas judiciales. Ha llegado la hora de prescindir de este “De Gaulle da operetta”, esperando que el “yo estaré siempre con vosotros, aunque me echen del Parlamento”, se convierta más que una amenaza, en una de las mil promesas incumplidas de Berlusconi durante estos años. Sería lo mejor para el país.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios