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Remedios Varo, pintora del exilio español

martes 08 de octubre de 2013, 20:11h
Conmemoramos en México a manera de homenaje y con pleno reconocimiento, a la pintora del exilio español Remedios Varo, nacida en Anglès, Gerona en 1908 y fallecida en la Ciudad de México el 8 de octubre de 1963. El otoño de 2013 ha sido escogido para refrendarle la admiración que nos causa.

Artista exponente del surrealismo, un sello distintivo del siglo XX, dejó una obra ingente cuajada de entresijos y trampantojos que se regodean asiendo el mundo irreal, apelando irresistibles a la imaginación, trocándolo en sus sugerentes imágenes como algo perceptible y descabellado, mientras reta nuestros sentidos de manera formidable, magistral, inquietándolos irremediablemente.

El cincuentenario de la muerte de la pintora española Remedios Varo, nos recuerda que en la España quebrada por la tragedia que representó la Guerra Civil (1936-1939) hay que sumar la pérdida que supuso la sangría de sus exiliados, que no eran poco y la privaron de vanguardistas promotores de las corrientes más diversas de la centuria pasada. España tardó décadas en recuperarse de semejante descontón. Bien me expresó un investigador durante una estancia en España: “España perdió grandes dotes al ver marcharse a muchos artistas e intelectuales”. Pues así fue, mas por fortuna su obra imperecedera quedará allí a donde fueron y para regocijo universal, así se trate de Picasso, Alberti, Juan Ramón Jiménez y para dicha nuestra, al recibir aquí en México, a Luis Buñuel, José Gaos, León Felipe, Luis Cernuda, María Zambrano, Max Aub, Félix Candela, Alfredo Just y naturalmente, Remedios Varo.

No recuerdo exactamente cuándo fue que conocí su obra . Posiblemente en una de la múltiples ediciones cuyas portadas de textos didácticos ilustraban sus vehementes estampas. Tal vez en alguna referencia fugaz a artistas e intelectuales del exilio español avecindado en México, junto a nombres como León Felipe, Ramón Xirau o Luis Villoro. Posiblemente me la haya topado por vez primera en alguna de las constantes referencias a su preclaro estilo, tan del gusto de las ilustraciones psicológicas y tan demandante de atención cuando se trata de evocar el mundo paralelo de lo irrealizable, mientras ella desde las sombras, desde la imaginería, desde el mundo de lo invisible para otros, alcanzaba con especial maestría a plasmar inequívocamente los anhelos y sentidos más profundos de la mayoría. Pero sin da que pronto aprendí que Remedios Varo no se encasilló en el exilio ni lamentó su condición de trasterrada. Y si lo hizo, su obra solo destella libertad y una mirada firme hacia el futuro y la utopía más acendrada.

Remedios Varo radicó en México, tras dejar España, siendo alumna de Romero de Torres ni más ni menos y frecuentando a Octavio Paz y estrechando lazos con Leonora Carrington; y fue allí en donde desarrolló su ingente obra pictórica con un estilo propio, muy representativo y distinguible entre los conocedores del arte. El Museo de Arte Moderno de la capital mexicana –el mismo que acoge obras afamadas como el cuadro de “Las dos Fridas” pintado por Kalho– le dedica una expo a la virtuosa Remedios Varo empatándolo con este su cincuentenario luctuoso, mostrando el rico patrimonio bajo su resguardo, que defendió en varias instancias judiciales ante pretensiones poco claras y desagradecidas con México de arrebatárselo, considerando que la autora lo heredó al pueblo de México y así se ha defendido y se ha conseguido mantenerlo en ese status.

La imaginación, el conocimiento y las inquietudes humanas más elementales plasmadas magistralmente sobre el lienzo, cuidando de mostrar los escondrijos de la mente humana, los miedos, los anhelos, las incoherencias remachadas de prodigas manifestaciones que se devanean entre lo real y lo irreal, entreveradas sin cesar, conducen a quien mira sus cuadros a un éxtasis casi indescriptible. Remedios Varo sabe ponernos en los límites de lo posible, encarnando en su obra el absurdo con sentido, lo imposible como viable, lo difuso como algo concreto y asible. Es en lo me parece que radica su valía y su aportación al arte.

La artista en comento fue muy inquieta, siempre buscando matices, encuadres, argumentos, flirteando con la psicología que la dota de una originalidad intrínseca. Entre sus cuadros expuestos en esta ocasión de órdago que la homenajea en la Ciudad de México, destaco tres: La creación de las aves, Mujer saliendo del psicoanalista y Naturaleza muerta resucitada, en las que destaca sobremanera su capacidad para conjugar el talento para representar sus más loables utopías con la maestría de cristalizar sus inquietudes expresivas. Un cuadro de Remedios Varo siempre inspira libertad. Tomando en cuenta que es considerada como uno de los más representativos prototipos del surrealismo mexicano, siendo México el país que la acogió y donde desarrolló con plena libertad su magnífica obra pictórica, dando rienda suelta a su inmarcesible imaginación y expresándose con absoluta potencialidad artística, podemos afirmar que sus cuadros no dejan indiferente a quienes los contemplan, tratándose de un trabajo que destaca, que es reconocible y que siempre conmueve.

Remedios Varo, quien se rodeó de los más destacados de su tiempo y que eran a su vez lo más excéntrico y granado del mundo intelectual que la inspirara, es una pintora del exilio español que merece mayor difusión en España tras de cinco décadas de su irreparable ausencia. Sea pues la ocasión para mostrarla y despertarle al lector la inquietud por conocerla.
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