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crítica de cine

[i]Capitán Phillips[/i]: Tom Hanks sobrevive también a los piratas

domingo 20 de octubre de 2013, 10:47h
Dirigida por Paul Greengrass, la cuidada cinta de acción recoge el secuestro real de un mercante norteamericano con destino a Mombasa a manos de piratas somalíes en 2009.
Resulta más que obvio que, a estas alturas, Tom Hanks, ganador de dos Oscar consecutivos, tiene poco que demostrar en el mundo del cine. También, que él es, sin duda, una garantía a la hora de elegir una película para ver, gracias, en primer lugar, a las soberbias interpretaciones a las que nos tiene acostumbrados y, en segundo, a su buen olfato a la hora de escoger los papeles protagonistas a los que da vida. En esta ocasión, el actor californiano de 57 años se mete en la piel – real – del capitán Richard Phillips, un hombre tranquilo y sin ninguna pinta de héroe ni ganas de convertirse en uno que, sin embargo, no tuvo más remedio que comportarse como tal para salvar la vida de su tripulación y, por supuesto, la suya propia. Cuando Phillips, el de verdad, volvió a casa después del agónico secuestro del carguero MV Maersk Alabama, del que estaba al mando, plasmó los dramáticos hechos que le había tocado vivir en un libro titulado “A Captain’s Duty: Somali Pirates, Navy SEALS, and Dangerous Days at the Sea”, que ha servido para el filme que acaba de estrenarse en nuestro país dirigido por Paul Greengrass, capaz de imprimir en impactantes imágenes toda la acción de aquellas horas en alta mar. No es la primera vez, por otra parte, que el realizador británico viste de ficción unos hechos reales que han conmocionado a la opinión pública: ya lo hizo con United 93, mostrando cómo pudieron ser los últimos momentos de los pasajeros y de la tripulación en el cuarto avión secuestrado por terroristas que iba a ser utilizado como arma letal aquel fatídico 11 de septiembre, aunque entonces, por desgracia, no quedó nadie para contarlo.

En Capitán Phillips, como hemos dicho, sí. Afortunadamente, todos volvieron a casa y el agradecimiento del protagonista a su país – no todos los ciudadanos del mundo pueden esperar a que su Gobierno envíe un buque, un portaviones, un drone, varios helicópteros y un nutrido grupo de francotiradores de los SEAL para rescatarlo – también está patente en la cinta. Pero, en todo caso, es la interpretación magnífica de Hanks lo que hace que esta película no sea una más de acción, tampoco en ese caso estaría mal, porque él es, desde el principio del metraje, quien acapara la atención y eso que, durante los primeros minutos, se trata solo de un hombre contenido, bastante “normal”, a quien ya cada vez le atrae menos eso de embarcarse dejando a su mujer y a sus dos en tierra hijos durante una larga temporada. Es consciente, además, de que surcar las aguas del Cuerno de África no es algo que pueda tomarse a la ligera en estos tiempos y son precisamente sus constantes precauciones las que harán que el secuestro parezca en un principio evitable.

Sin embargo, los piratas somalíes son un enemigo que no puede menospreciarse por muchas medidas de seguridad que pueda tener un gran barco mercante frente a endebles barcazas destinadas, en otro tiempo, a la pesca. Lo que ocurre es que la fuerza de los hombres que las tripulan viene directamente del hambre y esa es una gran fuerza. Así, al mismo tiempo que la cinta nos presenta a Phillips en su cómoda casa estadounidense preparándose para embarcar, vemos también la aldea somalí a la que llega el mafioso de turno para reclutar hombres que echarse a la mar en busca de víctimas con las que negociar un suculento rescate. Y es una escena de lo más impactante, conseguirá “trabajo” quien tenga algo que ofrecer: la pregunta de qué me das si te elijo para el viaje revoluciona la aldea en la que la guerra y la hambruna han hecho estragos. Los tipos más feroces, o quizás los más desesperados, se harán con un sitio en la nueva cacería y, por eso, parte del éxito del filme llega del hecho de que Phillips no se enfrenta a piratas en general, sino a cuatro hombres en concreto a los que llegamos a conocer igual de bien que a los personajes que vienen del primer mundo. Y es en la confrontación entre ambos capitanes, Richard Phillips, y Abduwali Muse – un joven somalí a quienes sus propios compañeros llaman flacucho – donde la cinta crece en interés, tanto dentro como fuera de la pantalla, porque la interpretación de Barkhad Abdi dando vida a Muse ya ha llamado la atención del público y de la crítica. No es de extrañar, porque supone el debut en el cine de Abdi, un inmigrante somalí de 28 años que abandonó Somalia a los 14 para establecerse junto a su familia en Minneapolis, donde ha trabajado de conductor de limusinas y ayudando a su hermano en la tienda de teléfonos que regenta. Hasta que un día vio el anuncio del casting para la película y no dudó en presentarse, consiguiendo el papel que le ha “enfrentado” nada menos que a un gigante como Hanks. Lo mismo que una barcaza somalí enfrentada a un gigantesco mercante de bandera norteamericana.