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Hamás en apuros (II): aislamiento regional y pésimas alternativas

Ely Karmon
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ekarmonidcacil/7/7/11/14
jueves 24 de octubre de 2013, 20:22h
Arrinconado por una opinión pública y militar egipcia disgustada y por un cauteloso Israel, Hamás está aislado en la arena regional.

Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos apoyan la cruzada militar egipcia contra los Hermanos Musulmanes y no tienen intenciones de ayudar a su rama palestina en Gaza.

En 2012, con el trasfondo de la estrella naciente de los Hermanos Musulmanes egipcios y el deseo del rey Abdullah de apaciguar las protestas de los HM jordanos reclamando reformas en el reino, las relaciones entre Jordania y Hamás se hicieron más cordiales y a Khaled Mashaal le permitieron visitar Amman y dialogar con el rey. Pero en septiembre de 2013, el rey Abdullah ha rechazado la solicitud de Hamás de reabrir sus oficinas en Amman.

Qatar respaldó económicamente a Hamás con donaciones, concesiones y proyectos de campo (nada de dinero) para compensarle por el cese de la ayuda iraní.
El 24 de junio de 2013, el emir qatarí Sheikh Hamad bin Khalifa al-Thani, en el punto álgido de su influencia, renunció a su cargo y se lo entregó a su hijo Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani. El nuevo gobernante, que parece más dispuesto a hacer hincapié en las cuestiones domésticas, probablemente sea más cauteloso en sus políticas regionales, sobre todo después de que el primer ministro y ministro de exteriores Sheikh Hamad bin Jassim, responsable de la agresiva política exterior de Qatar, perdiera su empleo en la primera remodelación del gabinete.

Estos cambios generaron informes que hablaban de que las relaciones de Hamás con Qatar habían descendido a niveles bajos. Izzat Al-Reshq, miembro del politburó de Hamás, negó esos informes y alegó que “Qatar proporciona a Hamás todos los servicios requeridos”. Con arreglo a un dirigente de Hamás no identificado, la reanudación de las relaciones de Hamás con Irán no se supeditará a que los líderes del grupo abandonen Qatar.

Paradójicamente, Turquía sigue siendo la principal defensora de Hamás. Al primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, un defensor entusiasta de la organización islamista palestina que soñaba con visitar Gaza y ser recibido como un sultán, le prohibieron la entrada los nuevos dirigentes egipcios. Es más, el golpe militar de Egipto es considerado en Ankara como una amenaza directa al gobierno de Erdogan, como un ejemplo que podría ser imitado por los humillados militares turcos.

Khaled Mashaal y el primer ministro Erdogan se reunieron en Ankara el 8 de octubre de 2013, en un momento en que corría el rumor de que Mashaal estaba buscando otro sitio donde vivir. Se esperaba que discutieran la actual situación de Gaza, el conflicto sirio y la cuestión de la reconciliación nacional entre Hamás y Fatah. Mashaal dijo que la cuestión de la reconciliación palestina había sido discutida, pero no en detalle, dado que “las circunstancias no eran todavía las adecuadas” para desplegar esfuerzos en favor de la reconciliación.

En este momento de caos en la situación de Oriente Medio, la estrategia de Hamás depende mucho de la evolución política en Egipto, por un lado, y en Irán, por otro.

Si el régimen militar de Egipto, apoyado por gran parte de la población egipcia, logra aplastar políticamente a los Hermanos Musulmanes y minimizar su influencia en el plano interno, como parece que está dispuesto a hacer, entonces la presión egipcia sobre Hamás probablemente aumente con el fin de disuadirles de suministrar ayuda a los HM y a los yihadistas del Sinaí.

Si los HM egipcios logran incrementar el nivel de violencia contra el régimen, o si se produce una división en las filas de los HM y emergen facciones terroristas más radicales, como ocurrió en las décadas de 1970 y 1980, Hamás podría estar tentado de echarles una mano enfrentándose a los militares, con todos los riesgos que ello implica para la situación en la Franja de Gaza.

Hamás afronta también en el escenario palestino el fortalecimiento de la posición de Mahmoud Abbas y el posible avance de las negociaciones de la Autoridad Palestina (AP) con Israel. Esto puede llevarle a sabotear las actuales negociaciones de paz con graves ataques terroristas tanto en Cisjordania como en la propia Israel, empresa bastante difícil por cuanto que existe una buena cooperación en materia de seguridad entre la AP e Israel; o bien con una campaña de lanzamiento de misiles y cohetes desde la Franja. Una ventaja de semejante escenario podría ser el inducir a la población egipcia a presionar al régimen para que apoye a Hamás en caso de una importante represalia israelí.

Recientemente, Khaled Mashaal ha reclamado una estrategia palestina unificada para hacer frente a los “esquemas” israelíes de judaización en Jerusalén y a la demolición de la mezquita Aksa, creando una capacidad militar árabe, islámica y palestina cuyo primer paso sería un levantamiento muy popular que supondría una sangría diaria para Israel.

Hamás deja abierta la opción de reiniciar los combates contra Israel reforzando también su alianza con los grupos salafistas de Gaza. Los contactos que se han producido durante los meses pasados entre Hamas y los salafistas de Gaza, por mediación de clérigos de Kuwait y del muy conocido líder religioso egipcio de los HM Sheikh Yusuf Al-Qaradawi, llevaron a un acuerdo que, según informes, garantiza a los salafistas “la libertad para operar en política, en materia militar, en la promoción de las ideas religiosas y en organizaciones civiles y sociales”. En contrapartida, las facciones salafistas “se comprometerán a respetar el alto el fuego y otras decisiones tomadas por el movimiento dominante de Hamás.” Últimamente han cesado las detenciones y persecuciones de salafistas, y muchos detenidos han sido puestos en libertad.

Ali Baraka, representante de Hamás en Líbano, recientemente resumió en una entrevista franca y extensa la estrategia de la organización en lo que respecta a las relaciones con sus antiguos aliados. El hecho de que Hamás e Irán difieran en sus opiniones sobre cómo lograr de la mejor manera posible una resolución pacífica en Siria no significa que difieran en todo lo demás, dijo. Hamás comparte con Irán la misma postura en una serie de cuestiones graves e importantes; los dos están “contra Israel y las acciones sionistas en Oriente Medio”. Hamás espera que la crisis siria toque a su fin y permita restaurar el “Eje de Resistencia”, que se ha visto “gravemente perjudicado por la Primavera Árabe.

Se ha señalado que Mashaal planea viajar a Irán durante octubre de 2013 y reunirse para hablar con funcionarios gubernamentales iraníes.
Sin embargo, desde los cambios provocados por la elección de Hassan Rowhani como presidente de Irán y su apertura a Occidente, en el marco de las importantes y sensatas negociaciones acerca del proyecto nuclear iraní, se puede evaluar que Teherán será mucho más precavido en su conducta regional, al menos mientras considere que se brindan buenas oportunidades de lograr un acuerdo que satisfaga sus intereses.

Este autor ha considerado que las negociaciones de paz entre Israel y Palestina tienen pocas posibilidades de éxito, si es que tienen alguna, mientras la Autoridad Palestina no gobierne en Gaza.

Es en este momento cuando se presenta la oportunidad de explotar la debilidad de Hamás, la buena voluntad de Egipto y la moderación de Teherán, con el fin de hacer avanzar las negociaciones de paz.

El objetivo principal sería imponer la autoridad de la AP y el control de la Franja de Gaza, dividir el movimiento de Hamás dando incentivos a los líderes más pragmáticos de Hamás y prometiendo a los palestinos de Cisjordania y Gaza mejores condiciones económicas y territoriales a corto plazo y un compromiso claramente aceptable a largo plazo.

Ely Karmon

Investigador del ICT Herzliya, Israel

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