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Han creado un Gerry Adams con Otegui, a quien posiblemente veamos de lendakari

Amedo: "Si hubiese contado la verdad sobre los GAL desde el principio, hoy no estábamos aquí"

sábado 26 de octubre de 2013, 11:35h
José Amedo, expolicía y miembro destacado de los GAL, habla para EL IMPARCIAL.
Ha explicado que le convencieron para no desvelar lo que sabía de los GAL. Con la perspectiva que dan los años que han pasado, ¿volvería a guardar silencio si pudiera volver atrás?
En aquel entonces se empezaron a conocer noticias sobre aquella decisión política a través de filtraciones que se hicieron de forma intencionada con el fin de ir creando escudos humanos con respecto a los políticos, es decir, para conseguir que quienes cumplían sus órdenes fueran los que en definitiva taparan sus responsabilidades, las de los políticos. Eso siempre ha sido así y tenemos un caso reciente, el Faisán. Es una situación en la que te ves inmerso primero porque alguien filtra y, luego, porque los políticos, una vez que han creada esa imagen, tratan de convencerte de que es tu labor, porque en definitiva alguien tiene que responder y te insisten en que es un tema de Estado, que no se puede hablar ni desvelar porque entonces peligra la continuidad de la lucha antiterrorista. Al final, entras en esa dinámica, crees que tienes unas responsabilidades de Estado y, a partir de ahí, sobre ti se cierne toda la maquinaria del Estado y la presión es constante y permanente. Primero te convencen, lo asumes, te presionan y a medida que avanza el tiempo entras en una dinámica de muy difícil salida. Hubo pactos entre los políticos y yo para asumir la situación, pactos de silencio.



¿Qué cree que hubiese ocurrido si decide no colaborar?
Si hubiese contado la verdad desde el principio, desde luego hoy no estábamos aquí. ¿Qué hubiese hecho el Gobierno de Felipe González si en la instrucción yo cuento la verdad? Era muy problemático porque en aquel momento se ocuparon de aniquilar a Montesquieu, la separación de poderes no existía ni existe hoy en día. Las propias instituciones nombradas por Felipe González: fiscal, judicial… todos los aparatos del Estado iban a encubrir todo esto, así que tenía difícil salida.

¿Le hubiesen hecho desaparecer?
Cabe dentro de lo posible, ya me hicieron alguna propuesta estando en prisión para sacarme de forma ilícita y mandarnos a otros países extranjeros y, posiblemente, no llegar ni allí. Puede que sea así. Los temas de Estado implican estas cosas, lo que pasa es que no acepté.

¿Cree que algún día veremos a Felipe González o a Rubalcaba asumiendo responsabilidades por los GAL?
No. Sortu quiere ahora que el PSOE reconozca que ellos fueron los creadores del GAL para alcanzar la paz definitiva porque, claro, son sus víctimas y quieren que ellos también se hagan responsables. Pero Felipe González, implícitamente, lo ha reconocido hace un par de años o tres al afirmar que él podía haber volado a la cúpula de Eta y que todavía no sabía si había hecho bien o mal. Pero como el Tribunal Supremo dijo en su momento que a González no se le podía juzgar porque no se podía estigmatizar a un expresidente del Gobierno.... Todavía no estamos en un Estado de Derecho, los políticos nombran a los jueces y así es imposible que haya Estado de Derecho. Lo habrá para ellos pero no para el resto de ciudadanos y la separación de poderes tiene que ser exquisita en ese sentido, pero hasta ahora no hay separación de poderes.

¿Se esperaba la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la 'doctrina Parot'?
Que los presos iban a salir de la cárcel estaba clarísimo. Sabía lo que iba a suceder porque no obedece a una hoja de ruta de las negociaciones de Zapatero, sino a la hoja de ruta que se estableció en 1988, el pacto de Ajuria Enea, firmado por todos los partidos y que preveía entrar en la dinámica en la que estamos entrando. A todos los partidos políticos del país, una vez derrotada Eta policialmente, les interesa. En 1981, tuve cierta relación con Pedro Ignacio Pérez Beotegui, uno de los máximos jefes de Eta, el histórico etarra ‘Wilson’ que fue el cerebro del atentado contra Carrero Blanco. Después del extrañamiento, porque tras salir con la amnistía los extrañaron, volvieron a España y luego establecí contacto con él. Pasó por un proceso en el que llegó en plan triunfalista, cosa que no van a hacer ahora, y hablando un día con él le pregunté: ”¿cómo crees que se va a acabar Eta?”. Corría el año 81… y me respondió: “Policialmente”. Y una vez que a Eta ya se le ha acorralado policialmente y judicialmente saben que su recorrido se ha acabado. Han creado un Gerry Adams con Arnaldo Otegui, a quien posiblemente veamos de lendakari, y ya está diciendo Eguiguren que a corto o medio plazo la fuerza política que va a mandar en Euskadi va a ser el PSOE ligado a la izquierda vasca. Eso va a ser así. A todos los partidos les ha interesado siempre que se acabe Eta. Ya se han encargado de crear la línea política y ahora van a tratar de enderezarlos y reeducarlos para la función política y pasará algo parecido a lo que ha ocurrido con el IRA en Irlanda. Eta se ha acabado pero ahora hay que dar una salida a esa gente desde el punto de vista político. Hay que tener en cuenta que el tema Eta no consiste sólo en unos cuantos que pegaban tiros y ya está, Eta es una estructura muy compleja y con mucho respaldo. Primero, porque tiene una serie de votantes, por la rama política, que suman 300.000 y, luego, porque en el País Vasco, que suma 2,5 millones de habitantes, hay una sensibilidad social con respecto a ellos porque la práctica mayoría de esos habitantes están vinculados a ellos de una manera o de otra. Generalmente, de forma indirecta: uno tiene un primo, la hija de otro es la novia de uno de Eta, otro tiene un sobrino, otro un amigo… Todos, de alguna forma, tienen una vinculación y esa sensibilidad es la que también quieren atajar los políticos con al solución definitiva de Eta.

¿Cree que lo que ha ocurrido con el 'caso Faisán" es parecido a lo que les sucedió a ustedes?
El 'caso Faisán', a nivel político, es exactamente igual que el nuestro. Rubalcaba es la "x" de ese tema. Una orden de ese calibre no la toman unos funcionarios de la lucha antiterrorista. Además, Pamies creo que llevaba en ese tema toda su vida, así que nadie se cree que de repente se les ocurre llamarles y decir: "Oye, no os vayáis que os vamos a detener". No se les ocurre, qué sentido tiene eso, no se lo cree nadie. Estaban negociando con Eta y, evidentemente, es una orden política. Y también estaba el señor Gorka Aguirre, que llevaba toda su vida manejando el impuesto revolucionario de su partido, el PNV. Esa orden, como en el tema de los GAL, sólo puede partir de lo más alto, es una orden política, del Ministro del Interior y del secretario de Estado con la anuencia clara y rotunda del presidente del Gobierno, es idéntico en ese plano salvando las distancias en el plano político

Ha amenazado con desvelar información sobre Garzón que le va a perjudicar. ¿A qué está esperando?
Baltasar Garzón es un delincuente con toga desde que yo le conocí. Cuando lo estime oportuno sacaré unas cintas que grabé, pero hay que prever muchas cosas todavía. En este país ocurren cosas a menudo y todavía no sé lo que va a pasar. Él ha pedido un indulto y supongo que no se lo van a dar porque, vamos, me marchaba corriendo de este país no por él sino porque ya no aguantaría otras historias. Pero hay tiempo. Además, las cintas están muy bien guardadas y ahí se verá el auténtico personaje. Me amenazó y coaccionó y, en su forma de hablar y amenazar, se verá el auténtico estilo de un supuesto juez, porque era un señor que utilizaba la toga para proyectarse social y políticamente, lo que le interesaba era el dinero, la proyección social y el poder político. Él estaba obsesionado, me decía: “Tienes que colaborar conmigo para tumbar a Felipe González que es un hijo de puta”, así hablaba Garzón. También tenía la obsesión de meter en la cárcel a Corcuera. Estaban en total desacuerdo porque había rascado demasiado en los Gal y Felipe lo sacó de la judicatura posiblemente para que no siguiera rascando. Cuando iba (Garzón) por el Ministerio del Interior, Corcuera le despreciaba olímpicamente y cuando ya llegamos a la situación de que él nos presiona y coacciona para ir a por Felipe González estando ya en la cárcel Vera, Sancristóbal y Damborenea dice que "el gordo es el siguiente", que es Corcuera. Y ahí tiene que jugar un papel mi mujer porque yo estaba en la cárcel y tenía que declarar que había recibido un dinero de Corcuera cuando nunca lo había recibido, y mi mujer que tiene una conciencia muy estricta, como eso no había sucedido se negó en redondo y dijo que nunca lo iba a declarar. Cuando nos mandó, en enero de 1995, a reconstruir los acontecimientos que rodearon el 'caso Marey', aprovechó y llamó a declarar a la Audiencia a mi mujer aprovechando que yo estaba fuera. La metió en una habitación y le dijo que tenía que declarar eso para poder meter en prisión a Corcuera y ella dijo que no, que eso nunca había ocurrido y que no iba a declarar, que le podía amenazar y hacer lo que quisiera que no iba a declarar eso. Y como yo no estaba allí le dijo él que lo había pactado conmigo, cosa que era mentira, la trató de engañar y, además, le dijo: "Recuerde que su marido tiene pendiente un sumario en el que hay 4 muertos". Al mismo tiempo, nos decía que nos decretaba prisiones preventivas por cada sumario que hubiera en la Audiencia Nacional si no colaborábamos como él quería. La tuvo encerrada un día entero en un despacho próximo al suyo e iba cada dos por tres a preguntarle si iba a declarar. No le dejó ni comer en todo el día ni tomar un café. Cuando la mandó marchar, al atardecer, le dijo que tenía que volver al día siguiente a declarar y como se negó en rotundo le mandó un forense a casa y dijo que le dolía la espalda. Cuando regresé del País Vasco de reconstruir lo del 'caso Marey', me llama, me encierra en el despacho y me dice: "Tu mujer tiene que declarar eso". Le digo que se niega y que no lo va a declarar porque no es así y me contesta: "Pues le pegas dos hostias para que declare". Estaba mi abogado delante. Y le dije que sí, que me gustaría pegarle dos hostias a alguien pero que no era a ella, y me estaba refiriendo a él. Se dio cuenta de la metedura de pata y dijo que era una forma coloquial de hablar, etc. Pero le salió del alma, así que él debía de pegar a las mujeres o le parecía normal.

¿Sigue visitando el País Vasco?
Sí, voy. He pasado allí gran parte de mi vida y la gente conmigo es fantástica. Mi mujer es de allí y al principio llega asustada, pero cuando ve que me paran, me saludan e, incluso, me invitan se relaja. Casi nunca he tenido problemas salvo en 1998, cuando tuve que ir a hacer una declaración a la Audiencia de Bilbao con el tema de Brouard cuando se estaba juzgando aquí el 'caso Marey'. Paseando por la Gran Vía, cuando me di cuenta estaba rodeado de batasunos. Yo iba con escoltas. Cuando me reconocieron me llamaron de todo: hijo de puta, asesino… Hubo un momento crítico porque los escoltas pusieron la mano en el arma y les dije: “Tranquilos, que ya los conozco yo a estos”. Y pensé: “A ver si me sale bien la cosa…”. Me di la vuelta y les dije: “Hijos de puta y asesinos, vosotros”. Había como 300 y no se movió nadie. Nos marchamos y no pasó nada.
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