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crónica política

Estados Unidos, la sanguijuela de las agencias de espionaje

martes 29 de octubre de 2013, 20:12h
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha plantado cara a Estados Unidos tras el escándalo del espionaje a varios líderes mundiales por parte de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense. Para empezar, el Ejecutivo español convocó al embajador americano y ya le avisó de que este hecho podría romper la confianza entre ambos países.
El Gobierno de Rajoy, a su manera, sutil, tranquila y sin aspavientos ha plantado cara (es un decir) a Estados Unidos ante el escándalo, publicado en todos los medios del mundo, del espionaje masivo que, como bien explica Muñoz Alonso en su artículo de este martes, ha llevado a cabo la NSA,” la norteamericana Agencia de Seguridad Nacional, que se ha dedicado, desde hace años, a espiar sistemáticamente a jefes de Estado y de Gobierno, además de a otros millones de ciudadanos de decenas y decenas de países”.

De momento, el Gobierno ha llamado a capítulo al embajador y, por lo que ha trascendido, sus explicaciones no han convencido a nadie. Es más; el propio ministro de Exteriores declaró que este hecho podría romper la confianza entre ambos países.

Según se ha sabido, sólo en España, la siniestra NSA espió nada menos que seis millones de llamadas telefónicas de nuestros ciudadanos en apenas un año, según ellos por cuestiones de narcotráfico e irregularidades económicas. Y, sin duda, eso no se lo cree nadie. Para ello, están las gestiones diplomáticas: para avisar a un país aliado y supuestamente amigo de tales problemas, de tales delitos.

Pero lo dicho: el Gobierno empieza a actuar ante esta vergonzosa maniobra norteamericana. Este mismo martes, el Fiscal General del Estado ha pedido abrir diligencias para investigar a fondo el caso. Habrá que ver dónde queda esa investigación y cómo actúa el Gobierno ante el todopoderoso Imperio americano.

Pero la vergonzosa actitud de la agencia de espionaje norteamericana, las escuchas de las llamadas telefónicas de los líderes mundiales (Merkel, Rajoy, Hollande y un larguísimo etcétera) no se pueden dejar de lado. Hay que llegar hasta el final. Porque espiar es muy fácil. Y cualquier país podría interceptar las llamadas de Obama. Esa sería una divertida venganza. Bueno, para eso está Snowden.

Hay que hacer frente a Estados Unidos por muy Imperio y muy prepotente que sea. El mundo occidental debe caminar de la mano. Y resulta antidemocrático y repugnante que seamos espiados por los que dicen ser nuestros aliados. Por los defensores de la libertad en el mundo. Pues esas maniobras no son propias de un país libre y democrático. Si no de una república bananera. Obama tiene que salir a la palestra.
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