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RAJOY, CONSTERNADO POR LA AFRENTA DE QUE OBAMA NO LE ESPÍE

sábado 02 de noviembre de 2013, 17:36h
Reproducimos a continuación el artículo publicado con este título por Luis María Anson en el diario El Mundo


“Soraya Sáenz de Santamaría, la canéfora favorita del César de la Moncloa, llega al despacho de Mariano Rajoy y se apresura a encender el incienso del botafumeiro gallego que pende ante su puerta. Como estamos en tiempos de austeridad, solo cuatro funciona-rios, dos hombres y dos mujeres como ordena la ley Bibiana, se ocupan de bambolear el incensario. Cobran cada uno entre 60.000 y 80.000 euros anuales y disponen de despacho en Moncloa y de cuatro automóviles con sus correspondientes choferes como garantía de que llegarán en punto a su importante trabajo.

Soraya golpea con los nudillos la puerta, la abre y entra en el santuario presidencial. Mariano Rajoy se está fumando un puro mientras contempla en televisión, arrellanado en su sillón catedralicio, la victoria del Celta contra el Málaga.

- Tú me dirás, presidente -dice la vicepresidenta.

- Te he llamado, Soraya, para expresarte mi preocupación porque no se confirma que Obama me haya espiado. No sabemos si estoy entre los 35 dirigentes elegidos.

- Tienes razón. Sería un ninguneo inadmisible que Obama te haya excluido de la lista de esos líderes espiados por los servicios de inteligencia estadounidenses.

- Lo que quiero es que hables seriamente con Exteriores para que extraigan del em-bajador americano algo que nos permita hacer público que yo también he sido víctima del espionaje, equiparándome con Merkel y Hollande. No es de recibo la exclusión. Y me consta que Alfredo está ya rubalmaquinando para desprestigiarme.

- Bueno, presidente, lo arreglaremos, pero no te preocupes demasiado porque tú estás por encima de todo. Incluso te pasas el secesionismo catalán por el forro de la chaqueta y aquí no pasa nada.

- Este caso es distinto, Soraya, que me lo ha dicho Arriola. Mira lo que ha escrito hoy Pedro J. Ramírez en su carta dominical.

- A ver, a ver, presidente. Ya sabes que yo solo leo El País, que mi trabajo me ha costado arreglar lo de la deuda de Prisa.

El presidente abre el periódico con las manos tartamudas y lee esta frase del director de EL MUNDO: “Incluso puede que le hayan excluido -eso sí que sería una afrenta- de la lista de líderes espiados”.

- Caramba, presidente, no le falta razón a Pedro J. Después del ridículo de la Cumbre Iberoamericana y de que hemos vuelto a la fórmula franquista de piarlas por Gibraltar, lo único que te falta es que Obama no te haga caso ni siquiera para espiarte.

- Hay que dar toda clase de facilidades al embajador estadounidense para que solu-cione la afrenta. No sé con qué cara me voy a presentar ante Merkel ahora que hemos enderezado la situación económica y que solo tenemos 6.000.000 de parados y una deuda pública que apenas sobrepasa el billón de euros, como subrayan los periódicos alfombra que tanto dinero nos cuestan. Llama enseguida a Margallo.

- Le he llamado ya, presidente. Estaba en el teatro viendo una obra de Angélica Liddell.
- ¿Angélica Liddell? ¿Y quién es esa? Ah, sí, una que canta... ¿Cómo puede perder el tiempo un ministro yendo al teatro? Aunque, por cierto, Soraya, cuando se estrene una obra que no sea demasiado aburrida me avisas para que vaya, que Anson se está poniendo muy pesado con la cantinela esa de que debo acudir al teatro.

- Descuida, presidente. Y te insisto en que no te preocupes por lo del espionaje. Lo resolveremos enseguida, evitando la afrenta de que no figures entre los 35 líderes espiados. La verdad es que te lo debemos todo. Créeme que los españoles se muestran cada día más agradecidos del placer que les produce estar gobernados por una persona tan extraordinaria como tú. Y no digamos nada en el partido y en el Congreso. Como decía Ortega, las ovejas merinas siguen siempre dócilmente al carnero adalid.”
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