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Los nacionalismos: poco o nada democráticos

domingo 03 de noviembre de 2013, 18:55h
En una España en plena y profunda crisis económica y social , como la que soportamos, el que una de sus regiones o Comunidades Autónomas, Cataluña, ponga su independencia como una de sus prioridades políticas, yo me pregunto : ¿ es democrático que una Comunidad como Cataluña, que ha tenido un gran protagonismo en la Historia Moderna de España y en la que ha alcanzado unas cotas muy elevadas de desarrollo económico y social, especialmente Barcelona y su región, pida y exija la independencia con respecto a España? Poco o nada democrático.

Se repite la Historia de finales del siglo XIX, cuando España perdió los últimos restos de su gran imperio: Cuba, Puerto Rico y filipinas. La reacción de los nacionalismos periféricos fue: “el Gobierno central ha sido incapaz de salvar el honor patrio, sálvese quien pueda”. Aprovechando la gran crisis del 98, los nacionalismos se hicieron fuertes, crecieron mucho. En tiempos de bonanza, mucha “solidaridad”, porque les va bien, pero en momentos de crisis, cuando hay que ser verdaderamente solidarios y democráticos, sálvese quien pueda, muy poca o nada de solidaridad. Ni Cataluña sería Cataluña sin España, ni España sería España sin Cataluña.

Para mí, estamos en una situación que es el resultado de lo que han “sembrado” los distintos gobiernos nacionalistas en estos últimos lustros. Incluso los gobiernos socialistas han “sembrado” la misma semilla. Es una obviedad, pero siempre recoges lo que siembras, así de sencillo. Siembras nacionalismo y recoges un movimiento visceral e insaciable a favor de la independencia.

Un observador imparcial, objetivo y responsable, se hace la siguiente pregunta: ¿cómo es Cataluña en España? Una de las Autonomías más prósperas y desarrolladas de España. Ha llegado a esa prosperidad y desarrollo por la gran colaboración de las demás Comunidades Autónomas de España. Ha habido un fuerte trasvase de dinero, a través de los Bancos, de todas las regiones españolas a Cataluña, ya que ofrecía unas condiciones de infraestructura más favorables para la inversión. Esta libre circulación del dinero dentro de un país, es el resultado coherente de la unidad de todas las tierras, pobres y ricas, de España.

La segunda razón por la que afirmo que los políticos separatistas pierden su identidad democrática es la siguiente: a Cataluña ha llegado gente joven de otras regiones españolas, dispuesta a trabajar ya desde el primer día, colaborando en su gran desarrollo. Capital humano muy barato, ya que no le ha costado nada su formación y su preparación. En cambio, sí les ha costado a las provincias de las que provienen. Provincias que quedaron “empobrecidas” y envejecidas, perdiendo un gran capital humano, mientras que Cataluña ganó y se enriqueció con el trabajo de estos jóvenes.

Y la pregunta importante que debe hacer un buen demócrata es la siguiente: ¿No tienen las provincias “emisoras” de tanta gente joven, que se les ha ido, derecho a ser escuchadas en la situación actual? ¿No tendrían derecho a participar en un hipotético referéndum sobre la independencia de Cataluña? En un estado de derecho, sin ninguna duda.

Una política, basada en los instintos primarios de la persona y alimentada por un nacionalismo excluyente, un auténtico virus maligno, nos alejará de una democracia auténtica y sana, así como de una convivencia pacífica y justa.
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