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LOS PARTIDOS CONTINÚAN SAQUEANDO A LOS ESPAÑOLES

sábado 23 de noviembre de 2013, 17:48h
Luis María Anson publicó en el diario El Mundo el artículo que, por su repercusión en las redes sociales, reproducimos a continuación.

“Mi objetivo es eliminar a todos los partidos políticos”, afirmó solemnemente Adolf Hitler en un célebre discurso pronunciado en 1932. Mussolini ya lo había hecho en Italia, Stalin en Rusia, Salazar en Portugal. Francisco Franco odiaba hasta el mismo nombre de partido y al suyo, Fet y de las Jons, le llamó el Movimiento Nacional.

Mucho cuidado al tratar el asunto de los partidos políticos. Su desprestigio abre el camino, como ocurrió en el siglo XX, a fórmulas dictatoriales y totalitarias. No se trata de suprimir los partidos políticos. Se trata de limitarlos, embridarlos y regenerarlos.

La clase política española, que comenzó con generosidad el ejercicio democrático en la Transición, le fue tomando confianza al sistema y, poco a poco, cayó en el abuso y las prebendas. Con las debidas excepciones, nuestros políticos se distinguen por su mediocridad apabullante. Hay ministros y ministras que no hubieran pasado de auxiliares de Redacción en este periódico. Da vergüenza muchas veces hablar con ciertos alcaldes, con algunos presidentes de Comunidad, con una buena parte de los diputados y senadores, no digamos con concejales y otros cargos menores. Y claro, preocupados por su situación personal, los políticos han utilizado a los partidos para garantizarse el futuro saqueando a los españoles. Sobran la mitad de los cargos políticos, el 80% de las empresas públicas, entes y fundaciones, el 99% de asesores y colaboradores. Los partidos políticos se comportan como la nueva aristocracia del dinero. Convertidos, en gran parte, en un negocio y en agencias de colocación, gastan sin tino, derrochan a troche y moche, se cubren de privilegios. Todo son viajes gratis total, automóviles de gran cilindrada, choferes, escoltas, asistentes y secretarias; todo son edificios fastuosos, banquetes y suntuosidades; todo, desmesura y derroche a lo nuevo rico. Algunos políticos, la verdad es que todavía pocos, se han entregado además a una corrupción, eso sí, que crece ya de forma alarmante entre mordidas, comisiones, sobresueldos y dinero negro. La gente está harta de tanto abuso y tanta sinvergonzonería.

EL MUNDO ha publicado información incontestable sobre cómo la austeridad y los recortes apenas han afectado a los partidos políticos que, con imperceptibles rebajas, mantienen en los Presupuestos Generales del Estado y en los de las Autonomías y Ayuntamientos sus subvenciones y sus prebendas. En el año 2011, el Partido Popular gastó 133.398.210 euros e ingresó por las cuotas de sus afiliados 12.303.879. Números redondos, el 90% de lo que despilfarran los partidos políticos es dinero público. Está completamente claro que su democratización exige una ley que diga: “Ningún partido político, ninguna central sindical, podrá gastar un euro más de lo que ingrese a través de las cuotas de sus afiliados”. Pues no, no existe la menor probabilidad de que los políticos cesen en sus abusos y se impongan a sí mismos la austeridad y los recortes. Para qué nos vamos a hacer ilusiones.

Vuelvo al primer párrafo de este artículo. Al denunciar el saqueo al que los partidos políticos someten a los españoles, es necesario mantener el equilibrio para que no ocurra, a lomos de su descrédito desbocado, lo mismo que pasó durante el siglo pasado, en el que padecimos franquismo en España, salazarismo en Portugal, estalinismo en Rusia, fascismo en Italia y nazismo en Alemania. Se escucha ya la música atronadora de Rienzi, la misma que entusiasmaba a Hitler, la que compuso Wagner deslumbrado por la historia que noveló Edward Bulwer-Lytton. Al vaticinio de “Verás el regreso de Rienzi”, el pueblo llano replicó quemando el Capitolio para abrasar a los políticos allí refugiados”.




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