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tras el éxito de amundsen-Scott: duelo en la antártida

Javier Cacho homenajea a Shackleton, el indomable en su lucha por la conquista del Polo Sur

jueves 28 de noviembre de 2013, 09:10h
Un mapa en blanco, un barco, un puñado de marineros y científicos y un sueño: conquistar el Polo Sur.
Un mapa en blanco, un barco, un puñado de marineros y científicos y un sueño: conquistar el Polo Sur. Así partió Sir Ernest Shackleton, a principios del siglo XX, a bordo del Nimrod rumbo al Sur. Ni siquiera había logrado reunir el dinero suficiente para sufragar toda la expedición pero confiaba en poder hacerlo a su regreso impartiendo conferencias y vendiendo muchos ejemplares del libro que pensaba escribir.


Aspecto de los integrantes de la expedición al Polo nada más regresar al Nimrod. En sus caras se aprecian los estragos de cuatro meses de lucha titánica contra los elementos. De izquierda a derecha, Wild, Shackleton, Marshal y Adams. NOAA

En una "tarde antártica, casi glacial", según explicó el periodista Jesús Marchamalo, los presentes reunidos este miércoles en Ámbito Cultural, en El Corte Inglés de Serrano, asistimos "a la botadura del último libro del científico Javier Cacho: Shackleton, el indomable. El explorador que nunca llegó al Polo Sur, de la editorial Fórcola, en medio de una gran expectación tras el éxito alcanzado por su primera obra, que vio la luz en 2011 y que también versó sobre la Antártida y su conquista aunque con otros dos protagonistas: Amundsen-Scott:duelo en la Antártida, que hasta el momento ha sido el título más vendido de la editorial, tal y como explicó este miércoles su editor, Javier Jiménez, y ya va por su cuarta edición.

A lo largo de sus casi 500 páginas, y con un lenguaje sencillo y franco, Cacho acerca al lector a una realidad lejana en el espacio y en el tiempo, a un momento en el que aún quedaban en el planeta territorios por explorar aunque fuera en condiciones extremas y con unos medios inadecuados. Así, gracias al científico hemos comprendido la hazaña que supuso para estos héroes enfrentarse a un medio desconocido y hostil y cómo fueron aprendiendo, por ejemplo, a imitar en su vestimenta a los esquimales, a probar suerte con perros y caballos acostumbrados a bajas temperaturas para que tiraran de los pesados trineos, a atreverse a aprender a usar unos esquíes en una época en la que no estaba tan generalizado su uso como ahora y a resignarse a la oscuridad durante meses y a comer carne de foca y de pingüino e, incluso, de sus propios caballos y perros para sobrevivir.



"Leyendo este libro se pasa hambre y frío, por lo que recomiendo leerlo en primavera o verano", quiso puntualizar entre bromas Marchamalo, aunque también aclaró que "la Antártida no es sólo frío, también es aislamiento y desconocimiento y es una batalla contra muchas cosas".

Aunque lo que su autor destaca de este personaje es su imaginación, su valentía, su tesón y su capacidad de liderazgo. A pesar de haberse formado en la marina mercante. Shackleton procedía de una familia acomodada y era un gran amante de la poesía, lo que unido a su formación y a los años que dedicó a viajar por el mundo a bordo de distintos barcos transportando mercancías le convertía en un magnífico orador que atesoraba miles de anécdotas con las que entretenía a todo aquel que se cruzara en su camino. Siempre alegre y atento al estado de ánimo de los demás, fue un trabajador incansable, responsable y eficiente además de un valiente. "Hay que valorar los esfuerzos de los exploradores de la época porque los de ahora llevan siempre una bala en la recámara en forma de baliza o teléfono de emergencia, pero ellos estaban completamente solos frente a los elementos", explicó Cacho a los presentes, quien añadió que "la gesta era comparable a la conquista de la Luna aunque, cuando Armstrong llegó, en realidad le llevaron.

Este título, que ofrece una lectura amable y estimulante, incluye, además de un índice de notas, otro de topónimos y una bibliografía, un regalo para el lector que es "un capricho del editor", según explicó en la presentación el periodista Jesús Marchamalo: un índice de barcos "porque los indices nos permiten hacer lecturas en paralelo de los libros", aclaró Jiménez.

En un mar editorial cada día más inmenso en el que lo excepcional y lo mediocre se mezclan, alegra encontrar una obra como ésta que atrapa al lector desde sus primeras páginas y le hace soñar con otra vida, la de un explorador de principios del siglo pasado frente a los hielos eternos.

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