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Cataluña y la reforma constitucional

Juan José Solozábal
martes 03 de diciembre de 2013, 20:09h
Me envían una formulario con algunas preguntas sobre “España y su futuro”, que contesto en el sentido que adjunto y que queda clarificado si se tienen en cuenta algunas consideraciones que expongo con toda brevedad. Pienso que deberíamos prepararnos para una reforma constitucional, teniendo en cuenta que su llegada a buen puerto dependerá finalmente de su maduración espiritual, pues no se trata tanto de aportar unas proposiciones de cambio o un plan concreto de organización política, como de esforzarnos por imaginar, como españoles, un mejor modo de vivir juntos.

Creo, de otra parte, que sólo secundariamente los problemas de nuestra vida política dependen de una reforma constitucional, aunque esta sea conveniente. Hoy en España el Estado de Derecho lo que exige es sobre todo el cumplimiento efectivo de la ley, para empezar de la ley penal, que debe llevarse a cabo sin excepciones y de acuerdo con procedimientos que aseguren la regularidad y la diligencia de su observancia. La reclamación de una vuelta al principio de legalidad desde la constitucionalidad alcanza en primer lugar a las administraciones públicas, exclusivas servidoras del interés general, y que hoy, en un proceso degenerativo sobre el que se ha corrido un tupido velo, aparecen cada vez más hipertrofiadas, clientalizadas y alejadas del modelo exigible en todos los niveles del Estado de su reclutamiento según los principios de mérito y capacidad.

Por lo que hace al tercer objeto de reflexión, esto es, de Cataluña, urge reconducir un proceso independentista, planteado,a mi juicio, sobre bases falsas, esto es, la suposición de marginación o el maltrato, y que conlleva enormes costos para la propia Cataluña y nuestro edificio constitucional. El momento actual es de claro impasse pues la carencia de legitimidad de base del proceso determina su impracticabilidad, contando además con que en su desencadenamiento se han producido claros fallos desde el punto de vista democrático, ya que entre los compromisos asumidos por las fuerzas políticas que se presentaron a las últimas elecciones catalanas, salvo en el caso de ERC, no figuraba explícitamente que promoverían la independencia.

En concreto en la encuesta se plantean tres cuestiones que afectan, en primer lugar, a la necesidad de repensar nuestro modelo territorial y en ese sentido verificar la correspondiente reforma constitucional, teniendo en cuenta especialmente el problema territorial suscitado. En segundo lugar, se cuestiona la compatibilidad de la independencia de Cataluña y la integración en el plano de la Unión Europea. Por último, a la vista de las consecuencias que la separación de Cataluña conllevaría, se pregunta en la encuesta de la revista Temas si existen fórmulas para armonizar las diferentes posturas para abordar el problema. Estas son mis respuestas:

1-Propondría una mirada no tanto a los problemas de articulación que tiene nuestro Estado, como a las cuestiones de integración nacional que siguen sin resolverse. Deberíamos de pensar, de un lado, en una idea de España más inclusiva y plural; y,de otro, en una asunción de las singularidades territoriales más liberal y solidaria. De manera que la solución a nuestra situación puede verse en la dirección del federalismo, pero sobre todo en la profundización de la cultura federal. Desde luego cabría pensar en una reforma de la Constitución. La cuestión es que cuanto más se aplaza esta, más compleja se hace y por tanto más difícil de llevar a cabo. Por ello creo que es necesario desdramatizar la reforma constitucional y sobre todo pensar en un planteamento de la reforma no partidista, pues obviamente sin consenso el cambio constitucional no sólo no es conveniente sino que es imposible.
Si algo es evidente es que las razones para la independencia de Cataluña no parecen tener consistencia suficiente, pues no se puede alegar que Cataluña sea un sujeto político ignorado o desconsiderado en el Estado español, alguien cuya voz no se respeta, en el lenguaje de Hirschman. Eso no quita para que, de acuerdo con las posibilidades del ordenamiento jurídico, pueda llevarse a cabo incluso un reajuste constitucional de la posición de tal territorio si ello se considerase conveniente o necesario.

2-La independencia de Cataluña ha de verse con preocupación en Europa, en la medida que promueve la fragmentación, si otros movimientos nacionalistas aprendieran del ejemplo, de lo que se derivaría una quiebra de la homogeneidad comunitaria. Las consecuencias para la estabilidad son inevitablemente negativas y , por tanto, para la misma fortaleza de la Unión. No es de extrañar que pensando en ese riesgo, los propios tratados supongan un grave impedimento para los procesos independentistas que puedan generarse en la Unión: separarse de un Estado miembro es quedar fuera de la Union a todos los efectos, de modo inmediato, y la supervivencia politica en esas condiciones es bien difícil, y en todo caso poco atractiva.

3-Las consecuencias para el sistema constitucional español de la independencia de Cataluña serían tremendas, por no hablar del crédito y la propia autoestima nacionales. Eso explica que sea tan imprescindible el atinar con el tratamiento de la crisis que no es cuestión fácil. Es más sencillo señalar lo que no debe hacerse, que es evitar la prepotencia y las soluciones dramáticas, que lo que ha de hacerse, que ha de consistir, por lo menos, en actuar acordadamente entre las principales fuerzas políticas, a lo que puede ayudar la elaboración de un documento, dossier o libro blanco sobre lo que la independencia implicaría para Cataluña y España, desde todos los puntos de vista, subrayando las dimensiones económicas, políticas y constitucionales de la cuestión.

Parece imprescindible que las fuerzas independentistas asuman que el tratamiento de sus reclamaciones no puede abordarse sino desde las posibilidades procedimentales del ordenamiento, lo que significa que la consulta es inconstitucional y por tanto no puede hacerse ni se hará; y que el gobierno comprenda que hay un grave problema político de fondo en Cataluña, una desafección, que puede requerir su reacomodo en el sistema político constitucional, cuestión sobre la que debe hablarse con toda sinceridad y a todos los efectos.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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