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¿Qué perspectivas tiene México en 2014?

Juan Federico Arriola
lunes 16 de diciembre de 2013, 20:51h
La democracia en México es sólo una formalidad: hay precampañas y campañas electorales, elecciones periódicas de autoridades legislativas y administrativas, hay liberta de prensa por parte del gobierno federal, pero, no hay una lucha eficaz contra la corrupción, no hay todavía una cultura consolidada de rendición de cuentas tampoco hay transparencia en todas las oficinas públicas en el uso de recursos económicos.
En 2014, habrá un alza generalizada de impuestos. El costo de las gasolinas aumenta cada mes no obstante que México es un país exportador de petróleo. Esto va contra las promesas de campaña que hizo el actual presidente de México, Enrique Peña.
No sólo eso, lamentablemente sigue habiendo inseguridad pública en diversos lugares del país, han surgido más grupos de autodefensa en el Estado occidental de Michoacán, debido al pésimo gobierno local del priista Vallejo y de la falta de talento y oficio político del Secretario de Gobernación (Ministro del Interior), Osorio Chong.

En otras palabras, cada vez se siente más descontento popular: aumento de impuestos, bajo crecimiento económico, más escándalos de corrupción, impunidad de siempre, ingobernabilidad en algunos Estados de la República y los índices de pobreza y desempleo no ceden hacia abajo.

Otro tema que en 2014 será de primer orden: la actuación de PEMEX, la empresa petrolera pública mexicana más importante de México. La inminente reforma constitucional permitirá abrir espacios a la inversión privada. Peña en esto mintió. El se había comprometido a no privatizar sectores de PEMEX, como contratos de riesgo y exploración. Desde mi punto de vista sí era necesario hacer cambios, como acontece en Brasil, Noruega, Cuba y España, pero el modo de hacerlo, ha sido penoso para el país. Los grandes intereses petroleros texanos están inmersos y hay sospechas de que el gobierno de Peña beneficiará más a los extranjeros que a los propios mexicanos. El gobierno de Peña y su partido, el PRI en su demagogia tradicional anuncian todos los días a casi todas las horas que la reforma de PEMEX permitirá bajar los precios y tarifas de gas y electricidad.

El gobierno de Peña tiene enfrente muchos desafíos de diversos órdenes: recuperar la gobernabilidad y orden, crecer económicamente para crear más empleos, luchar contra la corrupción y fortalecer la democracia. El problema radica en que las condiciones sociales, económicas y políticas persisten en mantener un status quo para unos cuantos. Los que más hablan de luchar contra la corrupción tienen una larga historia de escándalos que han sido indebidamente perdonados.

La democracia en México no puede fortalecerse mientras el gobierno de Peña protege a ex gobernadores señalados dentro y fuera de México por actos de corrupción. Uno de ellos vive en España, Humberto Moreira quien fue el presidente del PRI cuando Peña se desempeñaba como candidato presidencial. El otro personaje es Tomás Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas y quien coleccionó muchos bienes inmuebles sin explicar cómo un gobernador de origen muy humilde, con un sueldo bueno pero no extraordinario pudo hacer semejante fortuna. ¿Por qué están protegidos los dos? Porque probablemente financiaron la campaña presidencial de Peña.

Es muy difícil creer a un gobierno que no cumple con lo establecido y que no respeta las normas constitucionales y legales.
2014 será difícil para México, porque además el circo del fútbol mundial, le tiene un panorama complicado a la selección de fútbol mexicana: debe enfrentar en junio a Brasil, Croacia y Camerún. México fue cuarto lugar de seis en CONCACAF y casi estuvo fuera del campeonato mundial. Es muy probable que México no pase a la segunda fase y así el gobierno de Peña no podrá distraer más a los mexicanos de la difícil situación en la que estamos y estaremos.
¿Tenemos esperanza sí? La tengo en el pueblo de México en la medida en que tenga más conciencia y acciones inteligentes de rechazo a políticas impropias y no en el gobierno, los legisladores y los partidos políticos, así como los grandes sindicatos corporativos (corruptos y corruptores) y los grandes factores reales de poder.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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