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MARSÉ: “EL DERECHO A DECIDIR QUE ME JODAN”

lunes 06 de enero de 2014, 09:56h
Reproducimos a continuación un artículo de Luis María Anson, publicado en El Mundo y que ha tenido considerable eco en las redes sociales.


“El primer nombre hoy de la novela española, Juan Marsé, ha desvelado oscuras heridas sin cicatrizar y ha dicho en la revista El Cultural, que con tan certero pulso dirige Blanca Berasátegui: “A mí no me embarga ninguna emoción o sentimiento identitario, no me enorgullece ni me conmociona el hecho de haber nacido español o catalán en vez de chino o portugués o esquimal. Me da igual. No creo que sea una buena idea que Cataluña se independice de España, entre otras cosas porque la patria que me están preparando tanto los nacionalistas de CiU como de ERC no me gusta nada. Esta gente no es de fiar. Me siento robado y engañado tanto por los poderes de Madrid como por los poderes de Barcelona, de modo que el famoso derecho a decidir para mí no significa más que esto: derecho a decidir que me jodan unos u otros. Qué más da”.

En una entrevista herborizada por Alberto Ojeda, Juan Marsé se adentra por los laberintos de su soledad para hablar, entre el temblor de las insidias, sobre la creación literaria y los aspectos más encarnizados de la vida intelectual española. Hace ya muchos años afirmé que nadie maneja hoy en España el idioma de Cervantes y Borges como Juan Marsé. Es uno de los escritores verdaderamente grandes de los últimos cien años de la vida literaria española.

Cuando caminamos aceleradamente hacia los Estados Unidos de Europa, cuando ni Alemania ni Francia ni Italia ni España son naciones independientes porque han concordado la supranacionalidad europea, resulta ridículo el aspaviento decimonónico de Oriol Junqueras y su marioneta Arturo Mas. Han caído las fronteras y las monedas nacionales. Han caído los patrioterismos y los rituales. Caerá hasta la identidad nacional en los pasaportes. La nacionalidad de alemanes, franceses o españoles será, en muy poco tiempo, la europea. El aldeanismo de ciertos grupos nacionalistas pertenece al siglo XIX cuando caminamos hacia el XXII.

El mundo además se globaliza. Internet ha engullido incluso la idea de la aldea de McLuhan. La comunicación se ha hecho instantánea. Los periódicos se leen en el teléfono móvil y en él se escucha la radio y se ve la televisión y, además, en cualquier lugar del mundo. Me esfuerzo a veces por entender las nostalgias incansables de algunos. Pero volver la vista atrás es convertirse en la mujer de Lot, en estúpida estatua de sal.

Las nuevas generaciones están mayoritariamente muy cerca de las posiciones de Juan Marsé, con “su arado siempre unido a la mancera que aprieta la reja contra la tierra”. A mí me cuesta digerir tanta subversión, tanta provocación. Pero me doy cuenta de que por ahí es por donde transita el futuro. El autor de Rabos de lagartija es la expresión de la belleza por medio de la palabra, el fulgor de la expresión literaria. No sé por qué no está en la Real Academia Española, como estuvieron Galdós, Baroja, Delibes, Valle-Inclán o Cela. Se podrá discrepar de las ideas de Juan Marsé. Pero rechazarle sería parecido a negar por razones ideológicas la música de Bach o la poesía de Pablo Neruda.

Como tengo hoy el día un poco cabrón, se me viene a la memoria la fiesta del Cervantes. Subrayando el regocijo del novelista de Últimas tardes con Teresa, escribí entonces: “¡Qué festín para el autor de Señoras y señores! Allí, entre las columnas de mármol viejo del Palacio Real, los insultantes dorados, las alfombras rientes, cabe las esculturas sin sexo, estaba la entera decadencia de las Letras españolas, amén algunas excepciones. Allí se pavoneaba el escritor de pelo desdeñoso, la hembra altiva y pedernal, el novelista de las manos glotonas, el periodista con panza de chimpancé, la cineasta de hombros memorables, el genuflexo cortesano, el caraculo del dramaturgo de pitiminí, el merengoso político, el poeta en la ceniza y la aristócrata de las bragas de oro más deseadas de España con sus ojos del color del musgo ¡Qué comedia para el talento de Angélica Liddell!”
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