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México

Michoacán: justicia vecinal para combatir la hidra del narcotráfico

jueves 16 de enero de 2014, 14:28h
Hartos de convivir a diario con la violencia y la barbarie de los cárteles de la droga, los vecinos de Michoacán, estado al oeste de México, han decidido armarse y defenderse por su propios medios, habida cuenta de que ni la policía, acusada de corrupta, ni el ejército, incapaz hasta la fecha, han logrado hacer frente a la amenaza. Estos grupos de autodefensa han levantado la polémica por actuar, a su vez, al margen de la ley, si bien cuentan con el apoyo del 45 por ciento de la opinión pública.
A comienzos de 2011, las distintas facciones del narcotráfico en el estado mexicano de Michoacán desembocaban en la fundación de un peligroso y muy violento cártel conocido popularmente como Los Caballeros Templarios, comandados por Enrique Plancarte "El Kikin" y Servando Gómez Martínez "La Tuta".

Nacidos de la escisión de La Familia Michoacana, controla la producción de drogas en el estado aprovechando el litoral de 270 kilómetros en el Océano Pacífico así como las zonas boscosas, áridas y montañosas del estado.

Siguiendo las pautas tradicionales de esta clase de organizaciones mafiosas, el nuevo cártel se hizo famoso por su crueldad y el ensañamiento con el que ajusticiaban a sus víctimas: desde decapitaciones masivas o violaciones sistemáticas a colgar los cadáveres en zonas públicas como medida disuasoria para todo aquel que quisiera hacerles frente.

Meses de asesinatos y violencia generalizada, amén de una impotencia operativa por partes de las fuerzas del orden, en muchos casos fruto de la galopante corrupción que infecta las instituciones públicas del país y en otros por el miedo imperante en la región, desembocaron en la creación de unas Fuerzas de Autodefensa vecinales que se han hecho fuertes y han plantado cara a los narcotraficantes con su misma moneda: la violencia.

El Gobierno, que no ha podido atajar el problema del narcotráfico, ha llamado a la mesura ciudadana, si bien son varias las evidencias que apuntan a que no ve con malos ojos que sean estas mismas patrullas paramilitares las que lo combatan de forma paralela al Ejército. Por lo pronto, los militares ya han tomado posiciones en Michoacán, que cuenta con mil asesinatos en los últimos 12 meses, y tomado hasta 20 localidades bajo su protección en una zona que dista apenas 450 kilómetros de la capital del país, Ciudad de México.

Permisividad del Gobierno
"No son ellos (las autodefensas) nuestro objetivo, son los criminales", confirmaba esta misma semana el ministro de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. El vecino poderoso, Estados Unidos, no ha tardado en mostrar su creciente preocupación por la escalada de violencia y ha instado al presidente azteca, Enrique Peña Nieto, a atajar cuanto antes la situación.

Pero, ¿qué son realmente estas Fuerzas de Autodefensa? Nacidas hace poco más de un año, son grupos ciudadanos que, hartos de la espiral de violencia con la que conviven, han decidido tomar las armas y hacerse fuertes en diversas localidades del estado que han pasado a ser autogobernadas, logrando controlar cerca de una quinta parte de un estado de una extensión similar a la de Aragón y Navarra juntas.

"Muchos de sus miembros nunca habían tenido un rifle entre sus manos, pero han crecido siendo extorsionados por una u otra organización que, al mismo tiempo les robaba o violaba a sus hijas y mujeres. No tenía sentido quedarse de brazos cruzados y ver cómo te quitan el pan, te asustan a la familia y te quitan todo control sobre tu vida. Ellos han reunido lo poco que les queda y han decidido plantar cara al problema, porque saben que ni la policía corrupta ni el Gobierno lo van a hacer por ellos", clama en conversación telefónica a este periódico desde México DF Roberto Zanela, periodista azteca.

Los 2.000 miembros de las fuerzas de seguridad federales enviadas por el Gobierno de Peña Nieto a la región de Tierra Caliente para retomar el control no han hecho sino echar más leña al fuego, puesto que han añadido un tercer elemento a la ecuación de la violencia michoacana, puesto que ni las Fuerzas de Autodefensa ni, por supuesto, los cárteles ven con buenos ojos este despliegue militar. Sin embargo, la violencia sí ha notado un descenso considerable, "aunque todos creemos que es la calma antes de la tempestad", advierte Zanela.

Las autoridades exigen a las Autodefensas que depongan las armas, mientras que éstas sólo aceptan este extremo siempre y cuando se releve y procese a todos los policías corruptos de la zona y se detenga a los cabecillas de los Templarios, empresa harto complicada a corto plazo teniendo en cuenta el creciente poder de estas organizaciones en todo el país, con férreas alianzas con el cártel de Sinaloa y el del Golfo.

Mientras, en Apatzingán, la guarida de Los Templarios, el miedo es la verdadera ley. Desde aquí se gestionan los vastos cultivos de amapola y marihuana michoacanos, así como las decenas de laboratorios ilegales en los que se elaboran drogas sintéticas que tienen como objetivo abastecer el voraz mercado estadounidense.

El cirujano, el justiciero
Muy famoso se ha hecho en las últimas semanas José Manuel Mireles, cirujano de profesión, que vivió en su propia familia la violencia y el secuestro de los 'narcos' y desde hace un tiempo proclamado como portavoz y líder de las Autodefensas, que cuentan, según sus propios cálculos, con cerca de 15.000 efectivos.

De discurso claro y armado hasta los dientes, siempre flanqueado por un grupo de guardaespaldas 'amateurs' que no le pierden de vista, este hombre de altura (sobrepasa el 1,90), poblado bigote y sombrero 'cowboy' ha decidido cortarle de una vez por todas la cabeza a la hidra del narcotráfico.

Se le ha acusado de trabajar y hacer el trabajo sucio para otro cártel o estar intentado hacerse con uno de los estados más grandes del país, aunque él niega todas estas acusaciones, que las achaca a los intereses en hacerle callar y amedrentarle, e insiste en seguir luchando por sus conciudadanos. Por lo pronto, cuenta, según las encuestas, con el apoyo de casi la mitad (45 por ciento) de la opinión pública del país.

"Ya no tenemos miedo. Antes mataban a familias enteras y nadie decía ni hacía nada. Pero ahora nos hemos juntado y queremos plantar cara porque es nuestra tierra y queremos vivir en paz", declaraba Mireles poco antes de sufrir un misterioso accidente de avioneta el pasado día 4, del que sobrevivió a pesar de presentar numerosas heridas de gravedad. "Nada ni nadie" podrá detener el avance de los grupos de autodefensa que, aseveraba, buscan "liberar al pueblo michoacano".

Todavía no se ha esclarecido las causas del accidente, si bien no son pocos los que señalan a larga mano asesina de Los Caballeros Templarios como la explicación más lógica. Mientras, las Autodefensas siguen patrullando Michoacán, ya no a lomos de caballos y con rifles al más puro estilo western de Hollywood, sino de camionetas estadounidenses y fusiles de repetición AK-47 y AR-15. La violencia está servida.
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