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La conquista de la felicidad

martes 21 de enero de 2014, 20:18h
La búsqueda de la felicidad es uno de los fines principales de la vida. Salvo raras y masoquistas excepciones, la gente desea ser feliz. Es verdad que existen diversas formas de ser que caracterizan al ser humano; sin embargo, sí considero que se pueden apuntar una serie de principios y actuaciones que, a la mayoría de los mortales, nos ayudarían a estar más próximos a ese ansiado estado de felicidad.

Por raro que parezca, una de las claves de la felicidad es no centrarse en exceso en uno mismo. Es normal que seamos el centro y preocupación de nuestra existencia, no podemos ir en contra de la biología, pero somos algo más que meros animales, nuestra existencia es y debe ser más que animal o biológica. El ser humano es la única creatura (crear) o criatura (criar) que puede trascender a sí mismo, que tiene consciencia de sí y por lo tanto libertad más allá de los simples instintos. Nuestro objetivo no puede ser subsistir como el resto de la creación animada. El ser humano puede y debe ir más allá. Existe, y por lo tanto en su esencia está salir de sí, hacia fuera, hacia el otro. El otro nos humaniza, le necesitamos para ser. Tendremos más posibilidades de ser felices si nos centramos más en los demás y menos en nosotros mismos. Mirarse en exceso el ombligo no es el mejor camino hacia la felicidad, todo lo contrario.

Otro principio esencial es el de la creatividad, más que criaturas somos creaturas. Los animales se crían, las personas se crean a sí mismas como proyectos en potencia. Es verdad que en importante medida, somos lo que queramos ser, estamos por hacer o…, somos lo que hacemos. Casi todos somos muy creativos en la teoría, pero la clave es pasar a la práctica. Gran parte de nuestra felicidad reside en poder llevar a cabo los proyectos íntimos, ilusionantes, que alguna vez hemos tenido y normalmente por miedo hemos dejado en el cajón de los habría estado bonito. La esencia de la vida humana es la creación, la vida es crear. Al igual que la destrucción es el mayor enemigo de la vida. Hay que buscar nuestros impulsos creativos y abandonar los destructivos. Todo lo que sea egoísmo, envidia, rencor son verdaderas bombas para nuestra búsqueda de la felicidad.

La libertad es otro punto clave para nuestra felicidad. Hay que vivir de dentro a fuera. Todas las libertades son importantes, pero ninguna tanto como la de conciencia. Cuidado con las manipulaciones. El que viva de cara a la galería constantemente no conquistará fácilmente la felicidad, es prácticamente imposible. No se puede vivir de fuera a dentro, al igual que no se puede agradar a todo el mundo y no se puede actuar igual con todo el mundo. Si uno quiere hacer cosas importantes en la vida debe tener una profunda libertad interior.

La felicidad hay que buscarla, trabajarla, viene del esfuerzo y del sacrificio. Sonreír es importantísimo en la vida, tener una actitud positiva lo es casi todo. La vida te suele dar lo que pones. Si das sonrisas recibirás sonrisas en un grado alto, fuera amarguras, tan sólo las justas que la vida siempre trae puntualmente. La felicidad está en el crecer y en el aprender, no constantemente, no somos máquinas, pero sí como pauta habitual de vida.

La vida más feliz es la simple, la de las cosas más sencillas, que son las más importantes. ¿A qué dedicamos más horas de nuestra vida? A la persona con la que compartimos nuestra vida y a nuestro trabajo, como ya publiqué hace casi veinte años, si uno acierta en esas dos decisiones tiene un alto porcentaje de ser feliz.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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