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RESEÑA

Joël Dicker: La verdad sobre el caso Harry Quebert

Joël Dicker: La verdad sobre el caso Harry Quebert. Traducción de Juan Carlos Durán Romero. Alfaguara. Madrid, 2013. 672 páginas. 22 €. Libro electrónico: 9,99 €
Si ustedes consultan la página web oficial de Joël Dicker (1985) serán recibidos por una foto muy estudiada y a gran tamaño del escritor suizo en lengua francesa. En esa imagen han desaparecido las gafas que Dicker utiliza, pero que no aparecen en ninguna de las fotos o numerosísimos actos de promoción realizados a raíz de la publicación de su última novela La verdad sobre el caso Harry Quebert. Este detalle, aparentemente sin importancia, resulta muy significativo en el contexto y características que han acompañado a este título. La verdad sobre el caso Harry Quebert ha sido lanzado a bombo y platillo, en una intensa y prolongada campaña publicitaria, que ha hecho del márketing su principal elemento, incluyendo la “venta” del propio escritor, proyectado poco menos que como una estrella de cine, a quienes las admiradoras le escriben piropos en las redes sociales.

La campaña, sin embargo, es tan milimétricamente calculada como engañosa. La novela se ha tratado de vender como la mayor revelación literaria del año, acumulando todo un arsenal de opiniones favorables -que incluía la de algunas de personalidades culturales de prestigio, como el académico y ensayista francés Marc Fumaroli-, premios, con un resultado más que sustancioso de ventas. Porque se pretendía no solo convertirla en un best-seller, sino que entrara a formar parte del Olimpo de la gran literatura, por lo que el márketing ha sido bifronte: presentar la novela como adictiva para enganchar a los buscadores de absorbentes tramas criminales -¿quién mató a Nola Kellergan?-, pero, a la vez, deslizar eslóganes como que es la gran novela americana de hoy -aunque está escrita en francés se desarrolla en Estados Unidos-, y acercarla a nombres de verdadera altura literaria como Nabokov o Philip Roth.

Ciertamente, esos nombres subyacen en la novela, con esa Nola Kellergan, bella adolescente remedo de la Lolita nabokovniana, o con el protagonista y voz narradora de una parte de la novela, Marcus Goldman, y su relación con su profesor Harry Quebert que evoca La visita al maestro, de Roth. Pero poco tiene que ver con la compleja profundidad que Nabokov y Roth otorgan a sus creaciones.

La verdad sobre el caso Harry Quebert se desarrolla en tres tiempos, que se alternan: 1975, momento en el que el profesor y escritor Harry Quebert, de treinta y cuatro años y aquejado de una crisis de sequía, se refugia en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire, para tratar de recuperar el favor de las musas. Allí comienza una relación con la adolescente Nola, que le traerá de cabeza, y que desaparece sorpresivamente. Se sospecha que ha sido asesinada en el bosque, pero el cadáver no aparece. La segunda fecha es 1998, cuando comienza la amistad entre Marcus, aspirante a escritor, y su mentor Harry. Y la tercera nos lleva a 2008, año en el que se descubre el cadáver de Nola, precisamente en el jardín de Harry Quebert y con el manuscrito de la exitosa novela de éste, . Marcus, también en una etapa de sequía creativa, se dedica en cuerpo y alma a investigar el caso, intentando demostrar la inocencia de su maestro, que es detenido y acusado de asesinato.

Lo honesto habría sido ofrecer la novela como un thriller, más o menos entretenido, y no hacerla pasar por un deslumbrante descubrimiento poco menos que si de un nuevo Proust se tratase. Como un thriller que se apoya sobre todo en el recurso de la novela-enigma a la caza de ¿quién es el asesino? -elemento que controla-, descuidando la puesta en pie de sólidos personajes, que sean más que tópicas figuras con escaso trasfondo psicológico, cuando se está manejando un material en conexión con los más turbios y oscuros impulsos del alma humana. Un thriller que encierra también un guiño a la novela romántica, basada en simplistas consejos, más propios de un libro de autoayuda, que Harry le da a su alumno: “Encuentra el amor, Marcus. El amor da sentido a la vida. ¡Cuando se ama, se es más fuerte! ¡Se es más grande! ¡Se llega más lejos!”. Una cadena de insulsos tópicos rosa. Un thriller, pues, que comienza atrayendo el interés, pero que a duras penas lo mantiene, y al que le sobran páginas que no añaden nada sustancial, sino que resultan repetitivas y restan ese dinamismo que suele ser marca de las más logradas novelas policíacas. No obstante, lo más reprobable es la engañosa promoción en la que se ha sustentado el lanzamiento.

Por Carmen R. Santos
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