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La soberbia del PP

martes 04 de febrero de 2014, 20:13h
Hay frases que reflejan una forma de entender la vida, una manera de pensar o cómo nos relacionamos con los demás. Estas frases alcanzan especial relevancia si se pronuncian en un foro público de calado y además, por una persona con importante peso institucional. Todo ello aconteció el pasado viernes 31 de enero en la Convención Nacional del Partido Popular en Valladolid. Lógicamente, lo que haga el partido político que sustenta al Gobierno de la Nación tiene siempre una acentuada consideración, pero en esta ocasión la expectativa, si cabe, era aún mayor, dados los recientes acontecimientos que ha vivido el PP con su división interna -espantada de Vidal-Quadras, nacimiento de un nuevo partido VOX con antiguos miembros del PP, alejamiento de Mayor Oreja, incluso del propio expresidente Aznar-.

En este contexto de cuestionamiento y dificultad, en la sesión inaugural de la Convención, nada menos que la número dos del PP y secretaria general, amén de Presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, se desmarca con las siguientes y sorprendentes palabras como opciones políticas para España: “El PP o la nada”. Realmente estimo que este mensaje es digno de ser pensado y reflexionado, ya que refleja una muy preocupante forma de entender la política y el interés general de 47 millones de personas.

De entrada, los planteamientos extremos y radicales suelen ser peligrosos. Los términos todo, nada, siempre, nunca, todos, ninguno, etc., no reflejan un pensamiento sensato ni prudente, algo esencial en política. En importante medida, la expresión busca reflejar que solo yo y los míos valemos y que fuera de nosotros, los que pertenecemos al Partido Popular, los demás no valen nada. Verdaderamente es un pensamiento con desasosegantes tintes totalitarios, buscando la exclusión de todo lo que no seamos nosotros, el resto de políticos y partidos se equiparan a la nada, no valen, no existen.

Parece que ante una situación de debilidad y cuestionamiento, se opta no solo por sacar pecho, si no por despreciar al otro, a todo el que no sea yo y mi grupo o partido. Esto siempre es un mal camino, sobre todo si hablamos de quien tiene la responsabilidad de gobernar España y muchas Comunidades Autónomas y municipios. ¿Reflejan seriedad, prudencia y responsabilidad unas declaraciones así? Sin duda es un muy mal mensaje que dice muy muy poco de quien lo da y a quien representa. Realmente viene a confirmar el peligro y el endiosamiento que parece dan las mayorías absolutas.

Vivimos tiempos complejos, todos los son en su medida. La prudencia, el respeto y la inteligencia son fundamentales para poder avanzar en la solución de los importantes problemas que tenemos. Hay que escuchar, admitir los errores y tener grandeza de miras. El desprecio a los demás, la soberbia del “o yo o el caos” -que en el fondo suele ser lo mismo- es una burda forma de tratar de matar la esperanza, la alternativa. No ha estado muy centrada pues Dolores de Cospedal con su ya célebre frase. Se le ha ido bastante la mano en un momento en el que precisamente hay que demostrar lo contrario. Transmite el PP nerviosismo e inseguridad, cuando se ve en la necesidad de decir cosas tan raras como insensatas y alejadas del más mínimo sentido común.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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