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NOMINADA A MEJOR ACTRIZ REVELACIÓN POR [i]15 años y un día[/i]

Belén López: "Si cojo el Goya en mis manos se va a ver todo un espectáculo"

viernes 07 de febrero de 2014, 09:46h
Aunque podríamos definirla como un rostro televisivo, la actriz Belén López ha desarrollado gran parte de su carrera en el cine y por fin le ha llegado el reconocimiento de un sector al que ha llegado sin prisa, sin ruido, pero con una fuerza brutal. Como la inspectora Aledo, el personaje escrito por la cineasta Gracia Querejeta para 15 años y un día y que le ha valido a la intérprete andaluza su primera nominación a los premios Goya. Durante su charla con este diario, López derrocha optimismo, esperanza y, sobre todo, gratitud hacia una profesión que, se nota, le llena. Aunque dice sentirse premiada sólo con haber hecho la película, va advirtiendo en por si acaso que como “coja el Goya “ en sus manos “se va ver todo un espectáculo”.
¿Cómo fue el momento en que se enteró de que era una de las nominadas a mejor actriz revelación?
Estaba haciendo algo maravilloso en la época que nos está tocando: trabajar. Mientras rodaba Amar es para siempre, mi primero de dirección lo vio en Twitter y me lo dijo. Al principio pensé que igual no era verdad. Luego puse los pies en el suelo y me di cuenta de lo que estaba pasando. Cuando vi la alegría de la gente, cómo me felicitaba… ahí me empecé a creer que estaba nominada.

La inspectora Aledo, su papel en 15 años y un día, es una mujer fuerte, decidida, pero con una carga enorme, un personaje que cuenta poco de sí mismo y sobre el que el espectador tiene que intuir mucho. ¿Es más difícil dejarse entrever que mostrarse abiertamente delante de una cámara?
Ningún papel es difícil si le pones trabajo y corazón. Defender un papel consiste, sobre todo, en el contacto directo que tienes con el director. En este caso, he trabajado con una directora a la que sólo tenía que mirar a los ojos para saber qué era lo que tenía qué hacer o si iba por el buen camino. Había muchísima complicidad, así que tanto ella como el resto del equipo me lo han puesto muy fácil. Sí que es verdad que Aledo es una mujer que vive en un mundo de hombres y quizás por eso se tiene que hacerse mucho más fuerte. Al final todos llevamos una gran mochila encima y nos llenamos de capas para no sufrir. Lo que hay que hacer es ir soltando lastre por el camino para seguir adelante.

Entonces, y habiéndose metido ya en la piel de una policía en otra ocasión, ¿diría que es un ámbito en el que la mujer se encuentra aún con barreras que no existen para los hombres?
Es como en casi todas las profesiones: cada vez el hueco que se van abriendo las mujeres es más grande, pero tenemos que seguir luchando por ocupar nuestro sitio. Es verdad que tenía adelantada una parte del trabajo por haber hecho ya de policía, pero lo que intento al final con todos mis personajes es darles verdad, que la gente se pueda sentir identificada con ellos. En este caso creo que pasa. Ya hay muchas mujeres policías e inspectoras, también directoras de cine, y esta es la dirección que hay que seguir.

¿Y en el sector de la interpretación?
En todas las profesiones. Sí que se escriben muchos más papeles para hombres que para mujeres, lo vemos en todas las series y películas. Ahí tiene que estar nuestra lucha, en cambiar eso y seguir adelante. Eso es la vida en realidad: seguir andando y haciendo lo que nos gusta. Cada vez tendremos más espacio, eso está claro.



Aunque la película de Gracia Querejeta es un collages de temas, el que se trata en primer plano es el de la adolescencia. ¿Le hizo el rodaje recordar la adolescencia, reflexionar sobre esta etapa?
Sí, y creo que es un momento muy difícil. Los adolescentes se creen que ya son dueños de su vida, se creen que pueden y todavía no están quizás preparados para ello. Mientras, los padres siguen sintiéndolos como sus niños, pero ya han cambiado. Es muy difícil saber cómo manejar esa situación. Lo mejor que he sacado de esta película es el mensaje de que los mayores pueden aprender de los pequeños tanto como los pequeños pueden aprender de los mayores. Un adolescente te puede enseñar mucho.

¿Ve diferencia entre los adolescentes de hoy y los de hace una o dos décadas?
La adolescencia siempre ha sido adolescencia. Las hormonas se vuelven locas y eso afecta. Luego hay muchísimas circunstancias externas que antes no estabany que, evidentemente, influyen, pero siempre ha sido así y así seguirá siendo. Es una etapa que hay que pasar y aprender de ella. Son las consecuencias inevitables de un cambio muy fuerte: el de pasar de ser un niño a soñar con otras cosas que todavía no están en tu mano. Eso genera una frustración que suele complicarse.

¿Diría que 15 años y un día es una película optimista?
Creo que sí, porque al final todos los personajes aprenden algo.

15 años y un día, La gran familia española y Vivir es fácil con los ojos cerrados. Este año, tres de las cinco nominadas a mejor película tienen una importante carga de positividad. ¿Lo necesitamos?
Por supuesto que hace falta. Es algo necesario, vital, y más en el momento tan crítico que estamos viviendo. De una mirada pesimista no vamos a sacar nada. Hay que seguir adelante, andar el camino. España fue una dictadura durante cuarenta años y en treinta hicimos algo que no ha hecho ningún otro país. Si hemos superado unos momentos tan difíciles en el pasado, podemos salir de esta y de muchas más. Lo que tenemos que hacer es unirnos, porque al final todos queremos lo mismo, y luchar por los intereses que compartimos, como la cultura, la sanidad o la educación. En este sentido, me parece fundamental mostrar nuestras historias con una mirada optimista, por supuesto que sí.

Coincidió con Tito Valverde en un capítulo de la mítica serie El Comisario. ¿Cómo ha sido este seductor reencuentro en la gran pantalla?
Sólo fue un día, pero se quedó grabado. El día que trabajas con Tito no se te olvida nunca más. Es un hombre vital, energético y que te divierte. He disfrutado mucho en esta película con él y de él y creo que hicimos un buen tándem. Ha sido un placer y un regalo trabajar con todos ellos. Para mí ya eso fue un premio, lo que venga detrás ya no me lo puedo ni imaginar, me emociono y todo.

Con esta nominación llega un reconocimiento a una carrera que ya se había desarrollado en el cine y, sobre todo, en televisión. ¿Cómo es el contraste al combinar ambos medios? ¿Se notan mucho la popularidad y sus consecuencias trabajando en una serie tan vista como Amar es para siempre?
Somos panaderos: hacemos tanto picos, como ‘regañás’, como pan de Viena y como pan de bollo. No tiene nada que ver un medio con otro. Yo soy muy reservada y siempre me he mantenido al margen de la popularidad. Lo que me gusta es contar historias, hacer personajes que sean lo más veraces posible, con los que la gente se pueda identificar, que tengan sus contradicciones y sus miedos. Eso es lo que me mantiene viva: meterme en la piel de otras mujeres que me hacen aprender. Si también puedo mostrar algo al exterior, maravilloso. Lo de la popularidad viene con la profesión y por supuesto que es mucho más grande en televisión, que llega a mucho más público, pero lo bonito es hacer personajes.

Su participación en una serie de Canal Sur fue el trampolín de su carrera interpretativa. ¿Cree que son relevantes los canales autonómicos en este sentido?
Por supuesto, tanto para actores como para jóvenes de otras profesiones, como periodistas o presentadores. En Canal Sur es donde nos hemos formado muchísimos actores andaluces, haciendo series diarias en las que nos hemos curtido para luego salir a la industria, que está en Madrid y Barcelona, fundamentalmente.

¿Cómo valora lo que está pasando con algunos de ellos como TeleMadrid o Canal Nou?
Hubo una ley que obligaba a dar una parte del dinero de las televisiones a hacer cine y otras ficciones. Eso parece que se quedó por ahí y de repente nadie se acuerda, ni sabe dónde está. Yo intento ser justa y me gustaría que los demás también lo fueran, pero no siempre es así.

Hace unos días recibió el premio de la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN) a la mejor interpretación femenina. En su discurso, dedicó unas palabras al Centro Andaluz de Teatro (CAT), donde se formó y que cerró hace ahora un año. ¿Una muestra más de la situación del panorama cultural en España?
Pues sí, y es muy triste. Me da mucha pena pensar que nosotros hemos tenido una formación muy difícil de tener hoy en día. Teníamos monográficos, unos profesores estupendos y un aprendizaje multidisciplinar: danza contemporánea y clásica, acrobacias, pantomima, interpretación… Era muy completa e integral. Que los que vienen detrás no puedan disfrutar de todo eso que tuvimos nosotros me entristece mucho porque tener una buena formación es fundamental para ser un buen profesional. Me gusta pensar que hay muchas ganas, que sé que las hay, y que la gente se busca las habichuelas donde sea. De eso sabemos mucho los españoles.

Aunque es su primera experiencia como nominada, ¿cómo se ve de cara a la gala?
Es imprevisible .Aunque tengas tus apuestas, luego llegas allí y te llevas la sorpresa. Es muy difícil pillar un Goya. Con mi nominación voy más que premiada. Ya rodando una película y trabajando también en tele me sentía así, premiada y muy afortunada. Eso sí, si lo cojo en mis manos, se va a ver todo un espectáculo. Pienso que es maravilloso ver cómo se alegra la gente cuando le dan el reconocimiento a un compañero, cómo se lo toman como propio. Yo misma tengo ya muchos Goya: el de mi amiga María León, el de Paco (León), el de José Coronado, el de Maribel Verdú, el de Julián Villagrán… Todos ellos me los he tomado como un triunfo personal. Si no nos lo llevamos, yo ya me siento premiada y muy feliz.
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