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RESEÑA

Patrick McGrath: Constance

domingo 09 de febrero de 2014, 16:50h
Patrick McGrath: Constance. Traducción de Javier Calvo. Literatura Random House. Barcelona, 2014. 224 páginas. 19, 90 €. Libro electrónico: 10,99 €
No es cómodo ni tranquilizador el mundo narrativo de Patrick McGrath. Parece que al escritor británico (Londres, 1950), que hoy vive entre Nueva York y la capital inglesa, le marcó profundamente el vivir cerca del hospital psiquiátrico de Broadmoor, del que su padre era director. No es aventurado pensar que, sin duda, al pequeño Patrick le llegarían historias, o cuando menos sus ecos o rumores, cargadas de comportamientos anclados en la parte más irracional y tenebrosa del ser humano, una parte que puede estallar y hacerse fuerte en el momento más inesperado, en el instante en que parece que todo está bajo control. Pero no es así. De ahí el gran desasosiego que produce la novelística de McGrath, considerado con toda justicia uno de los nombres imprescindibles de la actual literatura británica, al lado de Ian McEwan o Martin Amis, caracterizado muy certeramente por John Banville, maestro también de oscuros universos, como “uno de los escritores que mejor bucea en la psique humana”.

Y bucea para sacar a la superficie con notable brillantez los demonios interiores que se agazapan en el alma y que suelen conducir a episodios de mucho sufrimiento o directamente a la autodestrucción. Así, McGrath cultiva una literatura que no está alejada de los presupuestos góticos, pero a los, transmutando las fantasmagóricas mansiones victorianas en modernos y asépticos apartamentos, despoja de cualquier elemento sobrenatural, lo que resulta, si cabe, más inquietante. No en vano, McGrath es el compilador, junto a Bradford Morrow, del interesante volumen Los nuevos góticos, publicado por Minotauro.

Si en Locura, uno de sus títulos más logrados y representativos, nos presentaba la obsesiva y enfermiza relación amorosa entre Stella Raphael y un interno del manicomio donde trabaja su marido, en Spider -llevado al cine por David Cronenberg- leemos los recuerdos infantiles de una mente en proceso de descomposición, en La historia de Martha Peake nos sumergía en el fatídico relato de lo que les sucede a Harry Peake y a su hija Martha, en Trauma, comparecía el psiquiatra Charlie Weir que intenta curar a sus pacientes, pero es incapaz de gestionar su propia vida y sentimientos, zarandeados por la atracción que siente hacia la bella Nora Chiara, en Constance -recién publicada en España por Literatura Random House, denominación que sustituye, por razones empresariales, a partir de este año a la de Mondadori, sello en el que está prácticamente toda la obra de McGrath-, analiza –mediante una técnica en la que se van alternando en primera persona las dos voces de sus dos protagonistas- el matrimonio que une a Constante Schuyler, empleada en una editorial, y a Sidney Klein, profesor y escritor veinte años mayor que ella, varias veces divorciado y con hijo, Howard, que finalmente desempeñará un decisivo papel en la trama. Todo ambientado en un Nueva York con cierto aire de pesadilla y donde simbólicamente se está procediendo a la demolición de la antigua Penn Station. En su nueva novela, quizá no alcanza McGrath la maestría de Locura, pero encierra suficientes aciertos como para convertirla en una lectura de interés. Como es habitual en McGrath, en Constance también la infancia y la familia son el caldo de cultivo de los desequilibrios y el dolor, en este caso el de Constance que descubrirá un secreto familiar que ha condicionado su turbulenta y resentida personalidad: “La impureza es contagiosa y los secretos también” nos dirá la propia Constance. De impurezas, retorcidos corazones y secretos trata la turbia cosmovisión de McGrath, a la que ahora tenemos oportunidad de acercarnos en una nueva muestra narrativa.


Por Carmen R. Santos
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