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aniversario

Gallardón, sobre el 11-M: "Fue la experiencia más dura de mi vida"

sábado 08 de marzo de 2014, 11:19h
"Era un ataque contra la población civil, contra el corazón de la ciudad, contra su motor. Y había que ponerlo en marcha otra vez. Fue difícil, costó mucho, pero poco a poco Madrid fue recuperando su pulso".

Con estas palabras el que fuera alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, recuerda el mayor atentado perpetrado en España con el siguiente relato remitido a Efe:



"MEMORIA DEL 11M:

La conmoción que sufrimos el 11 de marzo fue tan brutal que todavía hoy cuesta revivir aquellas horas. Fue sin duda la experiencia más dura de mi vida, y la más difícil como alcalde. Entre otras cosas, el Ayuntamiento debía ayudar a encauzar lo que se convirtió en un verdadero torrente de solidaridad, y sobre todo acertar a expresar el agudo dolor y la gratitud que ante esas muestras de apoyo sentían los ciudadanos de Madrid.

A título personal recuerdo sobre todo los primeros momentos en los andenes de Atocha. Yo había estado antes en el escenario de otros atentados, sabía lo que era la devastación. Había visto cadáveres. Lo que nunca había presenciado es cómo muere alguien, cómo va perdiendo la vida como consecuencia de las heridas padecidas. Es una experiencia que marca de un modo muy profundo, y que deja un poso de impotencia terrible.

Las horas siguientes en el pabellón 6 de Ifema fueron también muy difíciles. Con independencia de las instrucciones que como responsable de la ciudad tenía que dar, creo que mi aportación fundamental fue escuchar a muchas personas desconsoladas que buscaban a sus familiares, y que a menudo, por desgracia, los encontraban allí, en lo que se había convertido en una inmensa morgue. En esos momentos, aprendes el valor que tiene una acción a la que normalmente no damos importancia, como es acompañar, estar junto a alguien, aunque no tengas las respuestas a tanta sinrazón y no puedas decirle gran cosa.

Muchos ciudadanos de Madrid perdieron a alguien en los atentados, o conocían a familiares y amigos de las víctimas. En mi caso se trató de Tomás, mi conductor de entonces, que perdió una hermana. Estuve con él en aquel pabellón. Luego se sucedieron los actos de duelo, públicos y privados.

Recuerdo especialmente los de las estaciones donde estallaron las bombas, donde el dolor era algo casi físico. Me acuerdo también de la reunión de urgencia en la que convoqué a los representantes de la comunidad musulmana, porque era preciso comparecer con ellos ante los medios de comunicación y dejar claro que eran tan víctimas como el que más, para evitar posibles actos de represalia, que no se produjeron, lo que probó la consistencia humana de Madrid, los lazos de solidaridad tan fuertes que existen en su sociedad, y que esos días fueron muy evidentes.

Hubo también un pleno extraordinario de la Corporación donde fue difícil contener la emotividad. Montamos una oficina de atención a las víctimas, dimos las gracias a infinidad de instituciones que prestaron su colaboración, expresamos, en fin, la gratitud de una ciudad que, pese al desgarro, se sintió muy arropada por toda España. Llegó un momento en que empezamos a preguntarnos qué más podíamos hacer desde el Ayuntamiento. Entonces se me ocurrió la idea de un bando. "La ciudad ha sido atacada", comenzaba.

Había un inmenso dolor, y al mismo tiempo una necesidad de vivir, de que la ciudad no fuera destruida en un sentido más amplio del que ya suponía perder casi dos centenares de personas. Los primeros días entrabas en cualquier establecimiento público y notabas un silencio que no era normal en Madrid. El ataque se había dirigido contra los estudiantes y trabajadores que cada mañana llegaban a la ciudad y le dan vida. Era un ataque contra la población civil, contra el corazón de la ciudad, contra su motor. Y había que ponerlo en marcha otra vez. Fue difícil, costó mucho, pero poco a poco Madrid fue recuperando su pulso.

Alberto Ruiz-Gallardón

Exalcalde de Madrid"