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San José, el discreto

martes 18 de marzo de 2014, 20:27h
El 19 de marzo es la festividad de San José, también el día del padre. José de Nazaret fue el padre terrenal de Jesucristo. No sabemos demasiado sobre él. De oficio artesano o carpintero, pertenecía a la estirpe del Rey David. Murió, según parece, antes de que Jesús empezara su predicación, pero sí vio crecer a su hijo hasta los 12 años, al menos. Aparece como un hombre justo, que aceptó un embarazo santo de su mujer, a quien reprendió en secreto para que no fuera apedreada.

Los Padres de la Iglesia, especialmente los franciscanos, consideran a San José como un hombre humilde, obediente y fiel a lo que se esperaba de él. Pero realmente es Santa Teresa de Ávila quien, en el siglo XVI, expone la profunda huella que San José deja en su experiencia mística en el Libro de la Vida. Son José y María padres vírgenes. Se supone que murió en los brazos de Jesús y María, por ello es el patrono de la buena muerte.

José cuidó de su familia, trató de protegerla desde la pobreza y su condición humilde, huyendo de Belén a Egipto cuando Herodes ordena matar a los menores de dos años de la comarca. De San José podemos aprender bastantes cosas. En primer lugar, su sentido del deber, algo esencial en la vida. Hizo lo que tenía que hacer, actuó correctamente, no siendo fácil saberse padre de Dios. Aceptó, como María, con humildad y obediencia, su condición de padre putativo. Parece ser que de esas dos “pes” Padre Putativo, viene el nombre de Pepe para los Josés.

Pero, sobre todo, José fue un hombre discreto, siempre en un segundo plano, cumpliendo con su deber, esto es, cuidar de su familia. Son pues muchas las virtudes que tuvo este humilde carpintero. Hoy, en un tiempo de soberbia y abundancia, a pesar de la crisis, estamos perdiendo el sentido de lo más importante y en esto San José lo tenía claro. Esta puede ser una de sus principales enseñanzas, valorar lo realmente relevante frente a lo superficial. Hombre materialmente pobre, pero rico en humanidad. El padre de familia se sacrifica por el bien de los suyos, tiene esa especial misión o vocación de entrega. Además, debe saber ejercer la autoridad paterna, siendo esta fruto del ejemplo, no de la imposición. Enseña con la práctica, con su quehacer cotidiano. ¿Cuánto llevó Jesús de su padre José?, ¿Cómo le influiría con sus ejemplos y enseñanzas? Es difícil, por no decir imposible, de saber; pero una parte importante de la humanidad de Cristo bebería necesariamente del ejemplo paterno.

Sin duda, fue José de Nazaret un hombre único en la historia, que tuvo el privilegio-deber de educar a Jesucristo. Nada más y nada menos. En la vida es bueno aprender de lo bueno, reflexionar sobre lo acontecido. José de Nazaret no eligió ser padre de Cristo, pero lo fue y lo aceptó, desde la discreción, desde la generosidad, quizás sin entender lo que sucedía realmente a su alrededor. Tendría bastantes noches de dudas, de -en términos de Santa Teresa- oscuridad, pero logró avanzar por la senda correcta, ese es otro mensaje vital del padre José para los actuales padres de familia.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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