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Carmen Machi: "Hoy la noticia no es que están cerrando salas, sino que están llenas"

viernes 28 de marzo de 2014, 13:17h
Carmen Machi va a lo práctico y no se enreda en discursos ni emotivos, ni engalanados con tecnicismos del mundillo: cuando termina de rodar una película, lo que se lleva a casa del personaje es un par de zapatos. “De recuerdo”, dice. Como en casi todo lo que hace esta mujer, la frivolidad y el cachondeo son sólo la primera capa. “El calzado es lo que más te marca la manera de hacer el personaje. Si te pones tacón, caminas de otra manera y hablas de otra manera. Para mí, simboliza mucho al personaje”, explica.

La madrileña presenta estos días su último trabajo, Kamikaze, el debut en pantalla grande del guionista y ahora director Álex Pina, curtido en series de éxito como El Barco o Los hombres de Paco y en las dos entregas de Fuga de Cerebros. La propuesta es, cuanto menos, distinta: un terrorista del ficticio Karadjistán planea hacer estallar un avión que va de Moscú a Madrid, pero la cancelación de su vuelo por un temporal de nieve le obliga a pasar siete días con buena parte de los pasajeros en un hotel en medio de la montaña y complica su objetivo. Emotiva y blanca –no sólo por el paisaje- comedia dramática que habla de “las segundas oportunidades”, según calibra Machi en un encuentro con medios, entre ellos El Imparcial.

“Todos los personajes vienen de estados de soledad y tristeza, sienten la necesidad de decir en voz alta lo que les pasa porque hace mucho que no lo hacen, y se encuentran en una situación extrema, en un desvío de sus caminos; pero lo inesperado puede cambiar nuestras vidas”, interpreta la actriz y resume: “Son personajes que empiezan con una oscuridad interior tremenda y acaban con mucha luz”.

El suyo es Lola, una mujer que viaja a Madrid con sus dos hijos tras la muerte de su ruso, maltratador y alcohólico marido, al que conoció en el desenfreno de Benirdorm. Así de sórdido lo cuenta el propio personaje en la película después de haberse presentado al inicio del metraje con una sonrisa inmaculada en el medio de la cara. “Muy poca gente que está sufriendo un drama está todo el rato llorando; a veces caes en ello, pero el día tiene 24 horas y hay que enfrentarse, a veces con sonrisa y a veces sin ella”, dice Machi.

La actriz asegura que Lola es un tipo de persona que ha visto muchas veces en la realidad, gente que “que ha tocado fondo pero que tiene esa capacidad de salir a flote de manera muy optimista”, y a la que “más de una vez” le ha tocado interpretar en la ficción.

Con Lola se empieza y se acaba riendo, pero en el camino emociona. Más o menos como la película. En el centro de la acción, un impresionante Álex González interpreta al terrorista Slatan y Verónica Echegui a Nancy, otro alma atormentada con una guitarra y una cuchilla de afeitar. Alrededor, Leticia Dolera e Iván Massagué, una pareja de recién casados en busca de su luna de miel; Eduardo Blanco, un peculiar argentino vendedor de calzado que forma tándem con la propia Machi (y perfecto, visto el ‘souvenir’ que la actriz se lleva tras cada trabajo); y Héctor Alterio, un anciano del que poco se sabe pero que quizás sea el que porta la luz que el resto tanto necesita.

En el rodaje, dice Machi, los actores siguieron un proceso paralelo al de los personajes, formando poco a poco una piña (helada) durante las seis semanas que pasaron en el Pirineo Aragonés, en mitad de una ola de frío que les obligó a trabajar a temperaturas de hasta veinte grados bajo cero. “Las condiciones fueron bastante extremas, por mucho que te abrigaras y te hincharas a caldos, daba igual”, recuerda.



Para Machi, Kamikaze es “un canto a la amistad” porque “comienza con gente que no se conoce de nada y que al final se necesitan para siempre”. En su opinión, “uno se desahoga mejor con los desconocidos”. Con amigos y familia, “a veces te callas cosas”, pero “conoces a alguien en un autobús y de repente le cuentas tu vida”, afirma.

Taquillazos

A partir de este viernes, Kamikaze estará en las salas y competirá en cartel con otro trabajo de Machi, el tsunami 8 apellidos vascos, que supera ya los diez millones de euros recaudados desde que se estrenara el pasado 14 de marzo, convirtiéndose indudablemente en el estreno del año (de 'los' años, más bien) en España y, más allá, colándose en el top 15 de los mejores estrenos internacionales.

Aunque cree que Kamikaze “también tiene los tintes para que ocurra algo así”, reconoce la excepcionalidad en la industria cinematográfica española de un fenómeno como 8 apellidos vascos. Aún así, ve en el éxito de la película de Emilio Martínez-Lázaro un éxito del cine español en su conjunto.

“Trabajar, obviamente, es un lujo ahora mismo y mucho más si tu trabajo cumple su objetivo, que lo vea cuanta más gente mejor en nuestro caso”, afirma Machi, aunque asegura que no lo piensa “en términos personales” y lo interpreta como que “algo bueno está pasando” en el cine patrio. “Es una película española, es lo importante y lo positivo”, opina, y vaticina un efecto llamada del público a las salas para ver cine español, reforzado además por la inminente próxima edición de la Fiesta del Cine (del 31 de marzo al 2 de abril), con entradas a 2,90 euros.

Con sesiones a menos de tres euros, las salas rebosan, tal y como se ha visto en ediciones pasadas de esta iniciativa del sector. La consecuencia lógica sería, entonces, que las entradas son generalmente caras, con una media de 8 ó 9 euros. La actriz madrileña cree que “el cine es caro según lo que se considere qué es el cine o para qué sirve”.

“Si los señores que se supone que tienen que apoyarlo están decidiendo que es un artículo de lujo, eso es precisamente en lo que se convierte de cara a la gente”, critica Machi, para quien “se nos ha asustado de más”. La intérprete subraya el daño “terrible” que la subida del IVA ha causado al sector. Por un lado, reconoce “el dineral” que supone para una familia ir todos juntos al cine, “más las palomitas y, a lo mejor, ir luego a cenar”. Por otra parte, y dentro de la “complejidad del problema”, considera que “una película puede aportar mucho más de lo que cuesta la entrada y, si así se ve, merece la pena”.

Las inesperadas cifras que rodean a 8 apellidos vascos y el optimismo con el que también dibuja el horizonte de Kamikaze son para Machi indicativos de que “al público español sí le gusta el cine español”. No es casualidad que ambas producciones se apoyen en sendas cadenas de televisión: Telecinco en el primer caso, Atresmedia en el segundo.

“Ahora mismo no se puede sacar adelante una producción mediana sin la colaboración de una televisión”, expone, tanto por la inversión que realizan en la película como por las campañas de promoción que sus estructuras diversificadas en el mundo mediático facilitan y magnifican al máximo. “Concretamente, en 8 Apellidos vascos, Telecinco ha hecho una promoción brutal, que ha ayudado muchísimo y ha sido absolutamente positiva”, reconoce la actriz, aunque defiende que “la promoción más salvaje la ha hecho el público” y que “si una película no gusta da igual lo que haya hecho la cadena para publicitarla”.

En cualquier caso, insiste Machi, “lo importante es que hoy la noticia no es que se están cerrando salas, sino que las salas están llenas”. Pues, a mandar, con eso hay quedarse. Tanto como con las ganas de asomarse a su zapatero.

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