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RESEÑA

Anna Gavalda: Billie

domingo 30 de marzo de 2014, 14:39h
Anna Gavalda: Billie. Traducción de Isabel González-Gallarza. Seix Barral. Barcelona, 2014. 200 páginas. 16,90 €. Libro electrónico. 9,99 €
“No hay nada más bello en el mundo que lo que ocurre entre un imbécil y una bruja cuando se aman...”. La obra más reciente de la escritora francesa Anna Gavalda (Boulogne-Billancurt, París, 1970) titulada Billie es una historia de amor-amistad entre dos adolescentes, Franck y Billie, retratados en estas rotundas palabras: “Los apestados del colegio... el mariquita de salud delicada y su Cosette del vertedero”. Su marginalidad, sus fracasos, su constante sensación de no pertenecer al sistema, a lo convencional, ni mucho menos a lo modélico les une en una intermitente aunque profunda amistad, que es precisamente lo que les salvará de su miseria y los dignifica en su condición de seres humanos.

Como en libros anteriores, Anna Gavalda se interesa por reflejar y engrandecer literariamente el tema del sentimiento, de las relaciones humanas y, especialmente, el peso del amor en la transformación y en el crecimiento personal de sus personajes. Recordemos que a esta escritora le bastaron un primer volumen de relatos publicado en 1999 y que alcanzó los dos millones de ventas bajo el sugerente título Quisiera que alguien me esperara en algún lugar (Je voudrais que quelqu’un mattende quelque part) y, tres años después, su primera novela La amaba (Je l’aimais) para situarse a la cabeza de éxitos editoriales y entre los autores más leídos, traducidos y admirados al otro lado de los Pirineos.

La capacidad de Gavalda para describir con pocas pero contundentes palabras los diferentes estados del amor se intensifica en esta historia romántica contemporánea narrada en primera persona a través de la voz juvenil, desenfadada y a veces también enfadada y rebelde de una chica de quince años: “Oh... Tengo que pasar deprisa sobre esos momentos de mi pasado porque me recuerdan demasiado a este momento de mi presente...”. Billie relata su encuentro con Franck desde el presente, recordando con numerosos saltos en el tiempo los episodios que marcaron su historia común desde aquella representación teatral que debieron hacer juntos en la escuela, diez años atrás (“nos caíamos bien, pero no nos acercábamos demasiado para no atraernos más mala suerte”). Y vemos como alternan los momentos duros y las tristes evocaciones de la infancia rota de ambos protagonistas, en particular de la propia Billie (“allí donde fuera desde que nací, siempre era un estorbo... intentara lo que intentara, siempre estaba en medio, recibiendo hostias”), con breves remansos dulces y esperanzadores, algunos incluso cargados de ironía y de humor (“gracias por mi vida, gracias por su vida, gracias por mis novios, gracias por los suyos...”).

Por estas páginas se destila toda la pureza y la vulnerabilidad de dos seres fuera de tiempo y de lugar, huérfanos de la vida, que comparten el hambre de ser amados y comprendidos. “En este mundo existe algo santo y sublime que es la unión de dos de esos seres tan imperfectos y tan horrendos. Ocurre a menudo que en amor nos sintamos engañados, heridos y desgraciados, pero seguimos amando... Muchas veces sufrí, algunas erré, pero siempre amé”. Nos alegramos de que Anna Gavalda siga explorando a través de su literatura ese territorio agridulce y redentor que es el amor humano.

Por Pepa Echanove
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