www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Hollande ha muerto (políticamente)

miércoles 02 de abril de 2014, 20:32h
Tras la debacle de los candidatos socialistas en las elecciones municipales del 23 y 30 de marzo, François Hollande, presidente de la República francesa, y, por el sistema político francés, jefe de la mayoría que le apoya, ha decidido cambiar de primer ministro. Al defenestrar a su fiel colaborador Jean-Marc Ayrault, ha elegido al ambicioso ministro del Interior, Manuel Valls que había apostado fuerte, desde hace meses, para alcanzar dicha meta.

Saber si el presidente tenía otra opción ya es historia pasada. La popularidad de Valls (un 48% de opiniones positivas) contrasta con la impopularidad – mejor dicho el rechazo – de Ayrault (22%) y de Hollande (22%). El nombramiento de Valls es, por parte de Hollande, reconocer su extrema debilidad política.

La crisis de gobierno ha dado lugar a una remodelación en falso. Entran Ségolène Royal y François Rebsamen, la excompañera sentimental del presidente y madre de sus cuatro hijos y un amigo íntimo que, según los mentideros de la corte, habían sido censurados en 2012 por la entonces primera dama Valérie Trierweiler. Si tal es el caso, ¡Hollande tiene una capacidad de decisión extraordinaria! Los otros miembros ya formaban parte del anterior ejecutivo. Hay, como suele pasar, un juego de sillas musicales.

Las ambigüedades políticas se mantienen. Christiane Taubira, ministra de Justicia y Manuel Valls, ministro del Interior, se habían enfrentado sobre la política penal. Taubira se mantiene en Justicia cuando Valls asciende: la polémica ley de justicia que tendrá que presentar Christiane Taubira volverá a enfrentarles. La crisis de gobierno tenía como propósito formar un gobierno más cohesionado y más coherente: ¿dónde están la coherencia y la línea política?

Más grave. Todos los analistas políticos explican la derrota electoral por la abstención de los electores de la izquierda. La respuesta de Hollande es un giro a la derecha que recuerda mucho lo que ocurrió en 1983-1984. El presidente Mitterrand cambió radicalmente de política económica para inscribir a Francia en la construcción europea. La lucha contra la inflación y por una moneda fuerte fueron la tumba de los ideales de ruptura con el capitalismo de la izquierda francesa. Pero el mago político Mitterrand supo hacer de esta decisión una renovación de Francia y la ocasión de un nuevo impulso hacia la construcción europea.

Confrontado a un déficit desmesurado (el 4,3% del PIB) y a una deuda pública imparable (93% del PIB), Hollande pretende asumir una política de restablecimiento de las cuentas públicas. La asume a la vez que la oculta.

El llamado pacto de responsabilidad tiene como objetivo bajar las cotizaciones sociales de las empresas para rebajar los costes salariales. Al mismo tiempo anuncia una reducción de la cotizaciones de los asalariados… cuando estas acaban de subir para financiar las jubilaciones y los gastos de la Seguridad Social. El anuncio es papel mojado. Nadie lo dijo aunque todos lo saben.

Se dice que el presidente de la aseguradora AXA, Henri de Castries piensa que Francia se parece, en su inmovilismo, a la difunta Unión Soviética. Hollande hubiera podido intentar ser un Gorbachov… me temo que se parezca más a Brejnev. El discurso es la realidad… Lamentablemente, y lo sufriremos pronto, la realidad no es el discurso. El presidente Hollande cree que el arte de la política es el arte de no decir la verdad cuando la situación tan grave del país exige pedagogía y sinceridad.

En el horizonte económico, los expertos nos dicen que la recuperación es débil y a la merced de un “cisne negro”, estos accidentes no previstos. Francia, bien podría ser el “cisne negro” con una crisis de su deuda soberana. Entonces, el sistema Hollande se derrumbará y las víctimas serán los ciudadanos franceses.

Ortega en 1914 llamaba angustiosamente a una nueva política frente a la vieja política. No soy Ortega… pero estamos en el 14 y me permito, angustiosamente, llamar a un cambio de la misma magnitud. Hollande sigue encerrado en la vieja política, la de su partido… no cumple con su deber de presidente. No está a la altura de las circunstancias. En Francia es un crimen de lesa majestad decirlo… Pero me atrevo a hacerlo. ¡Ojalá me equivoque!
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.