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¡Qué lío! Las cuentas no le salen a Peña Nieto

jueves 08 de mayo de 2014, 20:16h
Posiblemente usted al otro lado del Atlántico y con la crisis que se vive en España, no esté para leer que al presidente mexicano sencillamente no le salen las cuentas y tiene a México al borde de la recesión. Quizás su opinión cambie si le digo que España es el primer inversor de la UE en México. Ergo, esto le interesa. Siga leyendo que la cosa es grave.

De un error a otro, a Enrique Peña Nieto no le cuadran los números y miren que se esmera y se acongoja intentándolo, fracasando al hacerlo, pero simplemente no le ajustan. Y nos quiere tomar el pelo o como dicen en España: pretende que comulguemos con ruedas de molino. Pero no será posible porque su inoperancia gobernando es más grande que su embuste y los grandilocuentes discursos de su secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Un repaso a las cifras plantea un panorama atroz. Por un lado su gobierno promete en voz del conspicuo secretario, que creceremos al 3,9 % en 2014 habiendo prometido un crecimiento de 3,5 % en 2013, sin conseguirlo. En ambos casos no detalla el porqué sucederían tales prodigios. Se trata de simples calentones de boca, nada más. El mediocre 1,1% obtenido el año anterior ya ajustado, alerta de lo que nos sucederá este año nuevamente. El flamante ministro no solo no explica ni pondera, mucho menos garantiza, las cifras que alude y las razones que nos conducirán a su paraíso prometido, sino que acalla arbitrario a quienes desde centros económicos especializados como el mismísimo Banco de México, le enmendaron la plana con pronósticos a la baja. El infalible personaje no admite el menor cuestionamiento, quizás amparado en que es el súper amigo del presidente. Su actitud es un error garrafal que es peligrosísimo en un ministro de Hacienda que va en plan de sordo y de “no me entero”. Y se empeña en sostener que este año sí que creceremos ¿le creemos? Es que el ministro Videgaray nos sale con cada historia con tintes de mafufada que ya nos eriza los cabellos cada dos por tres.

La violencia no la ha paliado Peña Nieto, al contrario. Los índices no revelan una disminución real y mucho menos su extinción, al contrario. Y la población no percibe la calma que cacarea. Apenas este 6 de mayo hemos oído posturas encontradas en su cada vez más desgastado gobierno. El subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación admitía de puntillas que la violencia algo ha afectado la imagen de México, impactando en los turistas que nos visitan. Casi al mismo tiempo desde la secretaría de Turismo se afirmaba sin pestañear que la violencia no ha afectado al ramo. ¿Usted entiende estas declaraciones de funcionarios de un mismo gobierno? Mejor muestra de la improvisación e inoperancia del gobierno Peña Nieto no puede encontrarse en estos momentos.

Los cálculos de Peña Nieto erraron subestimando que pasaría inadvertido su intento facistoide y dictatorial de censurar Internet (un tema no agotado, solo pospuesto). Su imagen se ha deteriorado como que ya cae en las encuestas de popularidad. Su torpeza y desmaña incontenibles chocaron con las redes sociales, que lo han exhibido sin piedad alguna. Debemos estar alertas porque lo intentará de nuevo, pues es en la red donde se le exhibe y se muestran sus nimios dotes de gobernante y de demócrata; eso para su ego es inaguantable, tal parece. Mas no se asombre: es el PRI de siempre: autoritario y represor.

Pero agárrese. Este gobierno ha implementado una política fiscal recesiva y destructora de la inversión, inhibidora de la creación de empleos y ha provocado, al gravar prestaciones de diversa naturaleza, que muchos patrones no las absorban y las cancelen para no asumir los costos de los impuestos que están generando. Ello cuando no optan por el despido. El aumento del IVA en la frontera ha estropeado la economía local, reduciendo su competitividad y cancelando la inversión. Y con todo el desgarriate causado con sus políticas fiscales, este gobierno reconoce que solo impactará en un incremento del 1% más de la recaudación, mientras el propio presidente recibe recriminaciones del empresariado en tono de parar el país si persiste en semejante política fiscal. Para que se de usted una idea. Pero estos ministros no se enteran. El pasado otoño en Guadalajara, la segunda ciudad del país, Videgaray les reclamó a los empresarios no haberle dado las gracias por eliminarles determinada contribución. ¿Conoce un ego similar que reclame aplausos a su trabajo pagado con el dinero de los ciudadanos? Helo aquí. Semejante talante es impropio de un secretario de Hacienda, naturalmente y alarma el saber que de él dependen decisiones clave. Pero se trabaja con lo que hay.

Mientras la revista The Banker premia al egocéntrico ministro, Forbes le recrimina su política fiscal y advierte de sus evidentes riesgos recesivos. Una política que está contribuyendo a que contemos con la inflación más alta de la OCDE, 4,2% en febrero pasado, que pulveriza el discreto crecimiento que heredó del gobierno anterior; una que permite percibir la falta de liquidez en el ciudadano de a pie, mientras se incrementa la cotización del dólar, se pierden dos sitios en la tabla de competitividad mundial del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial y el desempleo registra un crecimiento del 5.25 % en marzo de 2014. La banca ha denunciado a inicios de abril de 2014 que ya registra una disminución del crédito y un abultamiento de la cartera vencida y el 60 % de la economía ya vive en la informalidad. Ante tanto estropicio, Peña Nieto solo atina a censurar Internet y ha incrementar de forma vertiginosa la deuda pública que está encendiendo focos rojos, pues en 15 meses de gobierno y equivaliendo ya al 38% de nuestro PIB, Peña Nieto endeudó al país en 60 mil millones de dólares más, mientras disminuye la población económicamente activa. Está apostando al irresponsable endeudamiento para financiar sus discursos de bienestar, mientras sigue apostando a continuar atados al ciclo económico de Estados Unidos. Así de original resulta la cara económica de su gobierno: Luis Videgaray.

A Peña Nieto no le cuadran las cifras. Sus corifeos negaron haber frenado el gasto público en 2013 desacelerando la economía, pese a que así lo diagnosticó el Fondo Monetario Internacional en su informe de julio de 2013. Añadiremos que las causas fueron dos: la inoperancia de los priistas en el gobierno, pese a presumir de ser magníficos gobernantes y, se rumora, el ánimo de frenar la economía para aparentar una suerte de recesión que justificara una reforma energética entregando el petróleo a extranjeros, a cambio de dividendos personales, acciones o sillones en los consejos de administración de las empresas petroleras beneficiarias, dándolos a funcionarios bribones que se atrevieran a malbaratar, vender, entregar y enajenar el petróleo mexicano.

En todo caso, con este panorama desalentador las reformas que este gobierno ha cacareado no están dando resultados ni a la corta ni a la larga, apuntando a su evidente fracaso y se ha perdido ya el primer semestre sin resultados. Dicen ahora que el segundo será mejor. Cabe dudarlo visto lo visto y obliga a preguntarnos si de verdad saben lo que están haciendo, mientras los priistas ahogan la economía mexicana y se pavonean con ser los dioses que están muy lejitos de ser. Lo tengo claro: el PRI gobernando en un desastre económico.
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