www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

RESEÑA

Ángela Vallvey: Mientras los demás bailan

domingo 18 de mayo de 2014, 12:39h
Ángela Vallvey: Mientras los demás bailan. Destino. Barcelona, 2014. 512 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €
La mayoría de las novelas precedentes de Ángela Vallvey se ambientan en el hoy. Así, entre otras, A la caza del hombre salvaje -con la que en 1999 comenzó su andadura en la narrativa para adultos, tras varias incursiones en la literatura juvenil-, Los estados carenciales, que obtuvo el Premio Nadal 2002, Muerte entre poetas, finalista del Planeta en 2008, o El hombre del corazón negro, la inmediatamente anterior a la que acaba de publicar, donde abordaba un asunto ciertamente muy novelesco, como es el de la implantación en nuestro país de las mafias del Este. Por el contrario, en Mientras los demás bailan, la escritora manchega vuelve sus ojos a nuestro pasado reciente para sumergirnos en la España de la década de los cuarenta.

Se trata de una época donde las secuelas de la devastadora Guerra Civil están aún muy presentes, los prejuicios están a la orden del día y el desánimo hace mella por doquier. No obstante, en este negro panorama, no todas las personas caen en el abatimiento, sino que existe quien ejercita un tesón y una fortaleza que le permitirá salir adelante y reconducir su existencia, más allá del camino al que parecía abocado. Es el caso de Isabel y Adelia, las dos protagonistas del relato, que simbolizan a otras tantas mujeres que, a las dificultades generales para todos, unen la de su condición femenina en un momento en el que las diferencias entre los sexos estaban muy marcadas, inclinándose, naturalmente, a favor de los hombres.

Isabel Quijano -repárese en su apellido- y Adelia pertenecen a clases sociales muy distintas pero el destino cruza sus vidas, convirtiendo a la segunda en sirvienta de la primera, aunque su relación traspasará ese hecho para llevarlas a una amistad en la que se apoyarán mutuamente. Isabel está embarazada pero no confiesa el nombre del padre. Su adinerada y aristocrática familia no quiere pasar por la vergüenza de contar entre sus miembros con una madre soltera por lo que obliga a Isabel a casarse con Jacob Kantor, un alemán de oscuro pasado, en una precipitada boda de conveniencia. La pareja se va a vivir a La Garduña, finca de la familia en el Valle de Alcudia -escenario que Vallvey conoce muy bien al ser oriunda de San Lorenzo de Calatrava-, y allí espera el nacimiento de su hijo que, finalmente, será una niña, Alejandra. No será su postizo marido, Jacob, que pronto hace mutis por el foro, el que ayude a Isabel, sino que será Adelia, quien mantiene correspondencia amorosa con alguien al que ha conocido mediante la sección de contactos de una revista femenina, y que le deparará una sorpresa sobre su verdadera identidad. A través de esas cartas, que se incluyen, vamos adentrándonos en esa relación.

Precisamente las revistas femeninas y de moda, que en ese periodo comenzaban a irrumpir en España, forma el trasfondo de la novela. Publicaciones que ofrecen un mundo de riqueza y sofisticación, que choca con la cruda realidad, pero ofrece una vía de escape de ella, un universo de sueños. Aunque mejor que esos sueños imposibles de alcanzar, a la par tan alienantes como proveedores de consuelo, es la ruptura de los convencionalismos en la búsqueda de la felicidad -Isabel la encontrará con un hombre no de su clase social-, y la solidaridad, en la línea de la que se profesan Isabel y Adelia. Como metáfora de esa solidaridad se alzan las colmenas, donde las abejas, según le explican a Isabel, se protegen recíprocamente para sobrevivir al invierno: “Se dan calor unas a otras. Se reúnen en grupos concéntricos y hacen una especie de juego. Las abejas que están en la parte exterior, que es la más fresca, a medida que se van quedando frías van entrando hacia el centro y son reemplazadas por las que ocupan el interior, que están más calentitas”. Una novela de raigambre romántica y agradable lectura que lanza un mensaje de optimismo y superación, quizá hoy más necesario que nunca.

Por Adrián Sanmartín
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios