www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

CRÍTICA

Tom Burns Marañón: Hispanomanía. Con un prólogo para franceses

domingo 18 de mayo de 2014, 13:22h
Tom Burns Marañón: Hispanomanía. Con un prólogo para franceses. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2014. 405 páginas. 23 €
El capitán Diego de Acuña, protagonista de la pieza teatral En Flandes se ha puesto el sol, de Eduardo Marquina, dice con orgullo: “España y yo somos así, señora”. Parece que los españoles nos vanagloriamos de ser un país diferente, que no se ajusta a una normalidad que le resulta aburrida y sin sabor. Una normalidad que no casa con esa desbordante pasión que se nos presupone, con arrebatos e impulsos que pueden conducirnos tanto a gestas heroicas como a devastadores conflictos. Aunque dé la impresión de que las cosas han cambiado mucho desde que el “España es diferente” se utilizó no solo para atraer al turismo sino como interesada coartada del mantenimiento de un régimen en disonancia con el que regía en las naciones de nuestro entorno, a las primeras de cambio vuelve la idea que, a modo de mantra, se instaló en nuestras conciencias. Quizá la mejor manera de conjurar la visión de esa supuesta diferencia que, si se piensa dos veces, resulta enormemente negativa, sea conocer de dónde proviene y cómo se gestó.

En esta tarea arroja una imprescindible luz este brillante ensayo de Tom Burns Marañón sobre los viajeros que en los siglos XIX y XX visitaron nuestro país, y en algún caso incluso se afincaron en él, forjando la idea de una España distinta. Estos viajeros, estos denominados curiosos impertinentes, escribieron el relato más que de un descubrimiento, el de una tesis preconcebida que buscaba afianzarse a toda costa. Y construyeron un corpus en torno a España que, señala Burns Marañón, “posiblemente no tenga parangón en toda la literatura escrita por extranjeros sobre cualquier otro país”.

La primera edición de Hispanomanía se publicó en el año 2000. Ahora, su autor y la editorial Galaxia Gutenterg / Círculo de Lectores han tenido el acierto de recuperar el libro, añadiéndole un “Prólogo para franceses”. Con este “Prólogo…” -que toma su título del homónimo que Ortega escribió en 1937, en su exilio parisino, para La rebelión de las masas-, el estudio de significativos viajeros británicos, junto al norteamericano Ernest Hemingway, que formaba la primera edición se completa con el análisis de algunos autores galos, no menos atraídos por un país que se empeñaban en ver como peculiar. Tom Burns se pregunta cómo, a pesar del choque de la Guerra de la Independencia, se mantiene “una conversación” entre las dos naciones y resalta que en este caso la “mirada” es más compleja, pues el “otro” es el vecino. Un vecino “que cometió la ordinariez y la impertinencia de invadir tu espacio”. Así, examina de qué manera contemplan a España, el país “del todo o nada”, “del péndulo” y “de la sociedad que rechaza las medias tintas” , ilustres viajeros franceses, dos del siglo XIX, Théophile Gautier y George Sand, y uno del XX, Maurice Legendre.

Precisamente a Gautier se debe una desafortunada vuelta de tuerca al elogiar la supuesta indolencia española: “El canto de Gautier al dolce far niente hispano -apunta Burns- pasó al canon de las cosas de España vistas por los curiosos impertinentes. Es un tópico dañino. Lo fue cuando Voltaire lo esgrimió para arrear a España y lo volvió a ser cuando Gautier lo utilizó para alabarla. Es malévolo porque no responde a la realidad. Pero, como todos los estereotipos, las idèes reçues, hizo fortuna y no dejó de repetirse”.

Por el contrario, frente a Gautier que elogia a España, si bien con halagos envenenados, en George Sand, en su célebre Un invierno en Mallorca, se produce una confrontación: “La fugaz visita de Sand -señala Tom Burns- a Mallorca es la excepción a la conversación amable que marca el encuentro de Francia con España y esto se debe a la fuerte e inestable personalidad de la escritora”. En cuanto a Legendre, el autor de Hispanomanía lo considera el más atípico de los viajeros, pues no cuadra con las dos principales motivaciones de los demás: “Unos vinieron a España -explica Burns Marañón- rechazando rígidas convenciones sociales y para escapar del tedio de sociedades cuya industrialización mecanizaba todo. Otros porque querían ganar dinero escribiendo buenas aventuras”. En el acercamiento de Legendre a España prima su condición de ferviente católico a quien impresiona ver cómo muchos habitantes de La Alberca, el pueblo situado en la franja que separa las provincias de Salamanca y Cáceres donde se instaló, subían arrodillados la empinada cuesta de varios kilómetros que lleva a la ermita de la Peña de Francia.

Tras los viajeros franceses, Tom Burns Marañón se ocupa de los anglosajones que se pasearon por nuestro país desde la Guerra de la Independencia hasta la contienda fratricida de 1936. Entre ellos se encuentran los británicos Richard Ford y George Borrow, en el XIX, y Gerald Brenan, José María Blanco White y George Orwell, acompañados del estadounidense Ernest Hemingway, en la siguiente centuria. Todos los personajes que desfilan por este ensayo contribuyen a establecer una imagen de España vista desde el tópico y los prejuicios y anclada en ellos que la separaba de ser un país normal. Una visión de la cual lo que más sorprende a Burns Marañón es que fuera aceptada por buena parte de sus propios habitantes -ahí está el Spain is different-, a pesar de que esos estereotipos entrañaran “nefastas consecuencias para la autoestima de muchos españoles y, en definitiva, para la imagen de España”.

Sin duda, nadie mejor que Tom Burns Marañón para concebir este lúcido trabajo, donde la amplia labor de documentación no obstaculiza un estilo sumamente ameno. La condición hispano-británica, o viceversa -tanto monta, monta tanto-, de Burns Marañón, hijo del matrimonio entre el editor británico Thomas Ferrier Burns y la española María Isabel Marañón -hija del gran médico y ensayista Gregorio Marañón-, corresponsal en España de The Financial Times y The Washington Post, entre otras publicaciones, le convierte en un testigo privilegiado, que también entreteje su propia experiencia en nuestro país en esta absolutamente recomendable Hispanomanía, que se presenta el próximo miércoles 21 de mayo a las 19:00 h. en la sede madrileña de la Fundación José Ortega y Gasset/ Gregorio Marañón.

Por Carmen R. Santos
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+

0 comentarios