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Pronosticando, fallan Peña Nieto y Videgaray

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
En 2014 ha sucedido nuevamente: el gobierno Peña Nieto equivoca otra vez los pronósticos de crecimiento económico de México, tal y como le sucedió en 2013. Esta vez pinta a manipulación de cifras planteadas desde el gobierno ante una realidad económica adversa. La previsión equivocada afecta el desarrollo económico, tanto por partir de supuestos irreales y metas falsas, como por los efectos que genera después desmentir la apuesta inicial, obligados en el gobierno a cambiarla por insostenible y pese a que se les advirtió no defenderla por ser irreal y carente de sustento. Obtusos, insistieron.

Muchos nos quedamos helados cuando el viernes 23 de mayo de 2014 oímos al subsecretario de Hacienda de México, Fernando Aportela, cual simple mandado, entre nervioso, sin tablas y si me apura, algo lerdo, comunicarle a la nación entera, a la de sin susto, que el equipo económico del gobierno al que pertenece (Enrique Peña Nieto, PRI) reducía las expectativas de crecimiento de la economía mexicana para 2014. Se veía venir y no querían reconocerlo. Las cifras muestran que México con el PRI otra vez está en crisis y en recesión. Y sí, leer esto les fastidia a los priistas que dijeron que ellos sí sabían gobernar y en cambio, solo se están cargando doce años de estabilidad económica alcanzada por sus opositores.

No es una simple disminución de números. El conspicuo funcionario informaba que Hacienda rebajaba de un tirón y de golpe y porrazo un imbatible 3,9% pronosticado y defendido a capa y espada por su jefe, el flamante secretario Videgaray –la indiscutible cara económica del gobierno Peña Nieto– dejándolo en un maltrecho 2,75%, minimizando la medida como si no supiéramos que tal defensa del errado pronóstico inicial citado, la efectuó Videgaray por meses sin acompañarla de datos sustentables que la justificaran. Videgaray respondía a las críticas solo acallando a cuanto experto osaba contradecirlo. Se ha ganado merecidamente una rechifla colectiva. El fracaso es doble para ese equipo económico encabezado por Luis Videgaray Caso, un secretario de Hacienda que ya raya en lo impresentable, pues la modificación de la previsión obedece en parte, a los efectos negativos que propuso como reforma fiscal que está ahogando la economía mexicana y que ha inhibido el crecimiento del país. Ya le apodan Luis Videgaray “ni al caso”.

Para saber y opinar he preguntado a un economista experto con especialidad en derecho fiscal, qué significa este remiendo de cifras y que un gobierno deba desmentirse evadiendo su responsabilidad por los estragos que tanta incertidumbre puede causar. Don Luis Ángel Olivares Rosas me lo ha respondido: “La disminución de 1.2 puntos porcentuales en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) refrenda lo que diversos equipos de análisis técnico en materia económica han hecho saber desde inicios del año, en razón de la mínima actividad económica que se está presentando en el país, tanto en la iniciativa privada como en el ámbito gubernamental en la rama de la obra pública. Las cifras “optimistas” del Secretario Videgaray (incorrectas) corregidas por el INEGI, hablan de una definitiva discrepancia ente el discurso y los datos duros. Inevitablemente afecta a nuestro país este crecimiento por abajo del esperado, colocándolo en cifras estacionales similares a las del año pasado en el mismo periodo, dejando claro que la curva del PIB muestra literalmente un aplanamiento desde el año 2012. Aunque se trate de minimizar esta disminución al crecimiento del PIB, señalando que solo es un dato reflejado al primer trimestre de 2014, no existen elementos para suponer un crecimiento económico ligeramente por arriba del 1% para todo el año 2014, por lo cual no se deberán tomar por sorpresa las cifras que se presenten a principios del año 2015 reflejando un crecimiento marginal del presente año.

La necesidad urgente por parte del Estado de promover un programa emergente para incentivar la actividad económica nacional resulta apremiante, ya que de no atender lo anterior se empezará a notar una disminución en los indicadores de la Población Económicamente Activa (PEA) así como en la Tasa de Desocupación Laboral por razones evidentes, afectando de nuevo los indicadores de pobreza en nuestro país; lo anterior sin contar con los efectos recesivos que ya se están dejando sentir en todos los ciudadanos y que no tienen concordancia con los discursos oficiales.”

Suena fatal. Resultó sintomático que el petulante ministro no diera la cara para reconocer su error de prospectiva económica y a decir verdad, Aportela tampoco lo asumió. Al fin y al cabo están cortados con la misma tijera, perteneciendo a un equipo económico al que le está quedando muy grande el puesto, cuyos miembros van portando su tufo de inalcanzables semidioses, infalibles, cínicos, omnipotentes, sórdidos, ajenos a la realidad nacional, sobrados; empero, poco a poco estos pronosticadores están cayendo en el descrédito total, porque con sus errores ponen en juego la estabilidad económica de México. Más tardé en expresarle aquí el pasado 8 de mayo que México estaba al borde de la recesión y a Peña Nieto no le salían las cuentas, cuando el INEGI (Instituto Nacional de Geografía y Estadística) informó que había indicadores que acusaban que México ya está en recesión. Constatamos así que el PRI gobernando es un desastre económico, como ya lo fue muchas veces en el pasado. Vuelve a las andadas. Su actitud es deplorable y la del equipo hacendario de Peña Nieto, aún más. Advertía Luis Ángel Olivares que no aguantaron la presión cuando otra vez el Banco de México disminuyó de nuevo sus expectativas de crecimiento y el INEGI reveló un crecimiento modesto de la economía en el primer trimestre.

Pues allí lo tiene: Videgaray –en su petulancia y su soberbia impropias de un ministro de Hacienda del que suponíamos que sabe lo que hace– se ha tenido que tragar sus palabras, mientras intentamos descubrir porqué se empeñó en sostener lo insostenible: una cifra favorable que convenía para adecentar al desempeño de un gobierno ineficaz y errado en sus cálculos, sosteniendo a toda costa una falacia con sabor a mentira, para aparentar estabilidad y buen gobierno donde escasea, necesitado de simular que marcha bien. Sostener sin fundamento de peso un supuesto crecimiento del 3,9% raya en una manipulación de cifras para simular de igual forma, que la gestión del PRI al frente de gobierno es adecuada, sin serlo. La realidad es terca: con el PRI gobernando han caído los ingresos públicos, se están perdiendo empleos, baja la venta de petróleo. Y la economía no levanta. Se percibe escasez de dinero.

El error de su pronóstico comunicado en viernes para disminuir sus efectos en el finde, nos está costando certidumbre, pérdida de confianza, una planeación errada del sector productivo al contar con datos equivocados y va generando un desencanto en la sociedad que observa lo innegable: un gobierno al que se le está yendo la economía y el país de las manos y que necesita inflar cifras para que parezca, solo que parezca, que es eficiente y sabe gobernar. Al final, todos perdemos con esta inoperancia del equipo económico de Peña Nieto
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