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CRÍTICA

Juan Ramón Jiménez: Vida. Volumen I. Días de mi vida

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
Juan Ramón Jiménez: Vida. Volumen I. Días de mi vida. Edición de Mercedes Juliá y Mª Ángeles Sanz Manzano. Pre-Textos. Valencia, 2014. 884 páginas. 43 €
“Hoy me deshueso ante ustedes. Verán ustedes huesos escritos”. Así describía Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 1881-San Juan de Puerto Rico, 1958) este proyecto biográfico en el que trabajó prácticamente durante toda su vida y parte del cual podemos ver ahora gracias a la labor paciente y respetuosa de Mercedes Juliá y Mª Ángeles Sanz Manzano, y a la acogida de la editorial Pre-Textos.

En principio, no suele ser una buena idea rescatar esos textos que, generalmente por propia voluntad, un autor consagrado deja atrás. Pero hay que empezar diciendo que no es este el caso. No lo es, en primer lugar, porque, como se ha dicho, fue un proyecto largamente pensado y elaborado, y que Juan Ramón Jiménez tuvo siempre en mente editar -“es mi testamento, y acaso no se publique hasta que yo muera”-, dejando incluso, como el exquisito bibliófilo que fue, indicaciones sobre la edición -materiales, portada, tipografía…-. Si no lo dio finalmente a la imprenta fue por la cantidad asombrosa de planteamientos y revisiones -cosa por otro lado muy acorde con su forma de trabajar- que durante décadas mantuvo el proyecto como cosa viva, dándose entre autor y obra “una especie de relación simbiótica”. Acaso, como dicen las editoras, porque “Juan Ramón presentía que no volvería ya nunca a España”, y este continuo contacto con el pasado “lo ayudaría a vivir en un lugar extraño”. Y si tampoco se editó a raíz de su muerte, se debió a la dificultad que conllevaba la transcripción y ordenación del material -el proyecto tuvo más de 30 índices y 10 títulos diferentes-. Encomiable trabajo que es el que han abordado ahora sus editoras, ofreciendo, no sólo muchos textos inéditos, sino el proyecto en sí, con su evolución y distintas versiones, además de un extraordinario aparato crítico que, con buena cortesía para el lector, se presenta fuera de los textos, que van limpios en el volumen, posibilitando esa doble lectura.

Finalmente los textos que se presentan son: “Prólogos para mi vida”, “Notas autobiográficas” y “Esquemas autobiográficos”, capítulos previos a los de “Días de mi vida”, que se distribuyen en: “Niñez, mocedad, juventud (1881-1916); “Madurez (1916-1936)”; y “Sazón (1936-195x)”. Todo ello precedido por una interesante colección de retratos realizados por reconocidos artistas como Sorolla, Vázquez Díaz o Juan Bonafé. Las editoras añaden: notas explicativas a cada apartado y capítulo; varios “Índices”, “Bibliografía”, alguna documentación gráfica y un completo y esclarecedor “Estudio introductorio”.

El conjunto ideado por Juan Ramón Jiménez conforma una biografía atípica y muy original, consistente en aunar vida y obra, y alejarse del relato cronológico. Comenzó a elaborarlo en 1928 -aunque estaba en su mente desde 1923- y lo retomó en numerosas ocasiones, con especial insistencia a partir de 1940, a causa del exilio. Es entonces cuando, “sin perder el propósito inicial de mostrar la evolución global de su obra”, lo orienta más hacia lo autobiográfico, pero ofrecido todo en un presente que incluyera, al modo de un Aleph, la suma su transcurrir vital y literario. El conjunto debería reunir: textos suyos -en verso y prosa, entrevistas, estudios críticos y prólogos a libros, cartas, conferencias, traducciones-; y textos ajenos -críticas, poemas dedicados a él, autores que habían influido en su literatura, no sólo escritores sino también músicos y pintores, y autores en los que apreciaba un eco de su poesía. En definitiva, un testimonio no sólo de vida, sino también estético: “Dentro de mi alma, rosa obstinada, me río de todo lo divino y de todo lo humano, y no creo más que en la belleza”; con la pretensión, incluso, de serlo también de una época: “Creo, pues, que este libro, que me he propuesto que sea, por encima de todo, honrado, exacto y justo, puede ser útil el día de mañana para conocer el período literario, artístico y poético español que viene de 1895, año más o menos, al presente; período tan movido y tan rico de la vida, la literatura y la poesía”. Incluso, en algún momento, pensó en incluir poesía hispanoamericana.

Tan importante es lo que se vive como la conciencia de lo vivido. Y es precisamente esa conciencia el impulso y el desarrollo de estas páginas, en las que queda patente su extrema sensibilidad ante lo que le rodea, y el elevado nivel de exigencia para consigo mismo y para con los demás. Su principal preocupación en este “testamento” de vida era el de reflejar de forma sincera y honesta su legado personal y literario. De ahí la necesidad igualmente imperiosa de dejar constancia de haberse sentido traicionado por los que consideraba compañeros y amigos, y de dar respuesta a las numerosas críticas recibidas: “Se ha hecho y dicho tanta cosa falsa, desviada, fea contra mí que me parece que tengo derecho a publicar lo que puede aclarar mi vida, mi historia, mi leyenda y las de otros conmigo”. Por eso son numerosos los textos en este sentido: “Yo no iba a casa de putas, no decía ‘carajo’, ‘coño’, palabras gordas, como dicen los ‘hombres’, no andaba ‘necesariamente’ con toreros y cupletistas. / En vista de ello yo estorbaba a los pícaros, yo era, decían, un místico, y decidieron que ellos eran los ‘hombres’ y yo una señorita, una niña, Miss Poesía, etc. Y para ponerse ellos en su sitio, lo intentaron todo, caricatura soez, copla baja, para echarme abajo del mío. / Les di ejemplo de dignidad y se reían”. Pero igualmente deja testimonio de su arrepentimiento por no haberse portado debidamente con otros en algunas ocasiones, por acción o por omisión. Llama la atención esta poco común postura de disculpa en carta abierta.

Para calibrar convenientemente todo este material, y otros muchos aspectos de la vida y obra de Juan Ramón Jiménez, es necesario acompañar su lectura con la de, al menos, Guerra en España, que comparte algunos textos con Vida, para lo que contamos con una extraordinaria edición preparada por Soledad González Ródenas (Sevilla, Point de Lunettes, 2009); el recientemente publicado Por obra del instante. Entrevistas , -en edición igualmente de González Ródenas (Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2013)- y los varios tomos del Diario de su mujer Zenobia Camprubí (Alianza, 2006).

Ha sido este un libro largamente esperado y anunciado, pero finalmente debemos agradecer que las editoras, ante las dificultades a las que se enfrentaban, no optaran de entrada -o de salida- por esa posibilidad que barajaron de “renunciar a ordenar el proyecto”. Y desde ya nos ponemos a la espera de ese otro volumen que anuncia el 1 con que se subtitula este.

Por Inmaculada Lergo Martín
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