www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La proclamación de Felipe VI vista desde Italia

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
La abdicación de Juan Carlos I y la proclamación de Felipe VI han sido vistas con curiosidad y expectación desde Italia. Y si es cierto que muchos italianos consideran la monarquía como anacrónica y más propia de las “pelis”, otros la miran con simpatía y aprovechan la ocasión para criticar la Republica de Italia que en estos días ha cumplido 69 años. Aún así, la monarquía es una institución poco conocida en Italia y que, debido a nuestra historia nacional, es vista con desconfianza y algo de recelo. El presunto monarca italiano, Vittorio Emanuele IV, no pudo entrar en el país hasta la modificación de la Constitución de octubre de 2002, para luego no poder salir del país ya que se vio implicado en una serie de asuntos turbios (corrupción, tráfico ilegal de divisas, falsedad en documento público y favorecimiento de la prostitución). Y a su hijo, Emanuele Filiberto, se le conoce para haber sido el ganador de la 5ª Edición de “Bailando con las estrellas” y/o haber participado al Festival de Sanremo.

La figura de Felipe VI es poco conocida en Italia, sobre todo si la comparamos con la de su padre. Sin embargo, no hay unanimidad de juicio sobre Juan Carlos y si para algunos representa el “campeón de la democracia” por su papel en el 23-F, otros destacan que se trata del heredero del dictador Franco. En los medios nacionales se ha hablado mucho de los presuntos escándalos en los que el ya ex monarca está implicado y de que su decisión responde más a razones políticas que de salud. No obstante, poco se especula sobre el nuevo Rey. Más que hablar de su figura, en Italia se reflexiona sobre el difícil papel que le espera. Felipe llega al trono en un periodo extremadamente complicado, repleto de tensiones socio-políticas y dificultades económicas. La recuperación tan anunciada por el Gobierno tarda en mostrarse en las calles, donde crece el malestar y aumenta la desconfianza hacia los políticos. Y si es cierto que a Felipe VI le esperan numerosos retos (la reforma de la constitución, la regeneración democrática del país, el relanzamiento de la economía nacional y la lucha contra la corrupción o el aumento de la desigualdad), sin duda el tema que genera más curiosidad y expectación es el de Cataluña. Se vaticina un rol difícil para el nuevo Rey, de mediador y conciliador en un contexto espinoso. Y aunque poco se conoce de las razones históricas y/o económicas del “conflicto”, la opinión pública nacional toma partido como si de un partido de fútbol se tratará: a favor o en contra de Cataluña, sin comprender plenamente una situación tan compleja.

Finalmente, la verdadera protagonista de los medios de comunicación italianos ha sido la nueva reina, Doña Leticia. La mayoría de los medios han caído en la tentación sensacionalista y efectista, centrándose en su pasado, en ser la primera reina divorciada en la dinastía Borbónica, en sus simpatías republicanas, en sus continuos recursos a la cirugía estética o en su parecido con Rania de Jordania. Se le mira con envidia y malicia, destacando la necesidad de que pronto busque mayor empatía con el pueblo. A la atractiva ex presentadora de televisión se le otorga un papel importante en este cambio. La decisión del Rey de abdicar puede considerarse como el “golpe” inevitable para salvar la monarquía. Un cambio que parece movido por el deseo-necesidad de regeneración, de dar nuevo vigor a una institución en caída libre. La impresión es que se va el Rey para que no se vaya la monarquía. Felipe y Leticia tienen el arduo papel de apaciguar la situación y, posiblemente, relanzar el país. Aunque parece altamente improbable, se espera el final aquel de “fueron felices y comieron perdices”.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios