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Doña Letizia, la riqueza de un camino nuevo

lunes 30 de junio de 2014, 14:12h
La vida es cambio y evolución, se quiera o no aceptar. Lo más inteligente es adaptarse al ritmo de los nuevos tiempos y la monarquía, si ha durado unos cuantos milenios, es porque se ha sabido adaptar. De hecho, las monarquías que no se adaptaron, como la francesa o la italiana, desaparecieron. Los reyes Juan Carlos y Sofía son diferentes de Felipe y Letizia. Los Reyes Juan Carlos y Sofía son reflejo de otro tiempo más formal, encorsetado, ritualista; la nueva realeza es más cercana, connatural, menos conveniencia y más autenticidad, se abre más a la sociedad, se hace más permeable con ella, se mezcla y gana en el mestizaje.

En alguna medida podríamos afirmar que la monarquía se democratiza sin perder lo esencial de su carácter histórico y dinástico. El Rey Felipe VI -como la Princesa de Asturias Doña Leonor- tienen su condición real por nacimiento, lo han mamado y es bueno que así sea, es una de las grandes ventajas de la monarquía sobre la república, la previsibilidad y la preparación que ésta conlleva, en un no fácil saber acumulativo que dura casi toda una vida. Eso lo tiene el Rey Felipe y lo tendrá la futura Reina Leonor. Sin embargo, la Reina Letizia ha abierto una importante nueva vía que, en mi opinión, enriquece de manera importante la Institución haciéndola más viva, más cercana, más rica para el siglo XXI en el que estamos.

Doña Letizia ha abierto en España una nueva vía que en estos últimos lustros han abierto otras casas reales europeas. El matrimonio regio combina, en esta nueva fórmula, tradición y modernidad, ritual y cercanía, realeza y vida cotidiana de la mayor parte de los mortales. Podemos afirmar sin exagerar que las actuales monarquías se están democratizando, pues en importante medida cualquier ciudadano puede llegar a formar parte de ese matrimonio regio. Letizia es la prueba evidente de que hoy una periodista asturiana puede ser Reina de España. Ese camino ya está abierto y andado, y estimo además que es un buen camino. La mezcla y la combinación de diferentes perspectivas de la vida siempre son enriquecedoras y ayudan a crecer, algo que hacía falta a la institución monárquica.

Estamos sin duda ante un nuevo y esperanzador tiempo, como dijo el Rey en su proclamación “una monarquía renovada para un tiempo nuevo”. Es una magnífica hoja de ruta para su reinado. La ejemplaridad y la utilidad serán sus ejes vertebradores, adaptados a las necesidades del siglo XXI. Es clave para el futuro de España tener unos Reyes a la altura de los difíciles tiempos que vivimos. Creo y deseo que Felipe y Letizia van a estar a esa altura. Tienen importantes retos por delante, la propia formación de la futura reina no es tema menor, teniendo presente también que, con la nueva vía abierta por Doña Letizia, el futuro Rey consorte de España ni siquiera sabe que lo va a ser, siendo muy probable que, como Letizia, no pertenezca a la realeza, consolidándose así la definitiva democratización y evolución de la institución monárquica.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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