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EL NO A SÁNCHEZ DE MADINA

sábado 19 de julio de 2014, 17:57h
De unidad del partido, nada de nada. “Eduardo Madina está que trina”, me asegura un...

De unidad del partido, nada de nada. “Eduardo Madina está que trina”, me asegura un destacado barón socialista. “No ha podido digerir que el apoyo de Susana Díaz haya sido más fuerte que el que a él le prestó Rubalcaba”. El candidato derrotado no está dispuesto a colaborar con Pedro Sánchez. Lo que pretende es hacerle frente.

          A Susana Díaz le conviene que se retrasen las primarias por su posición al frente de la Junta de Andalucía. Pedro Sánchez ya ha deslizado que podrían aplazarse. Madina ha puesto el grito en el cielo y exige que se cumpla lo pactado: las primarias, en noviembre. Cree que en ese encuentro saldrá vencedor sobre Carmina Chacón y sobre la propia Susana. Y también que pasaría por la piedra a Pedro Sánchez si el nuevo secretario general se envanece y decide presentar su candidatura a la presidencia del Gobierno.

          No es buena para el PSOE la división interna ni tampoco para España. La estabilidad de la nación exige un Partido Socialista robusto, no sometido al tirón de por la extrema izquierda. La España próspera de la Transición se ha basado en la alternancia de los dos grandes partidos que representan al centro derecha y al centro izquierda, el 80% del voto popular. La radicalización del PSOE sería un inmenso error. Eso lo comprendió muy bien Felipe González en 1979 cuando renunció al marxismo.

          No será fácil que Pedro Sánchez consolide su liderazgo, que está hilvanado de forma muy precaria. Pero tiene cualidades para hacerlo. Y lo primero es imponer su autoridad en el partido y demostrar que está por encima de las veleidades de Eduardo Madina y de sus maniobras subterráneas