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DESDE ULTRAMAR

Apuntes urgentes de Geopolítica

martes 22 de julio de 2014, 21:11h
La última semana ha sido particularmente importante en sucesos que van ligados de manera estrecha a la Geopolítica y al reacomodo de fuerzas que persisten en confeccionar esta suerte de preámbulo de nueva Guerra Fría. No nos pasan desapercibidos ciertos acontecimientos y por lo tanto, ameritan un pronunciamiento.


Si bien es verdad que la atención se ha centrado en el conflicto israelí- palestino, no es el único tema que está moviendo el panorama internacional. No obstante, podemos iniciar con él. Sostengo dos cosas, dos principios inmutables cuando se navega por las aborrascadas y oscuras aguas del Oriente Próximo y en esta cuestión específica entre palestinos e israelíes ante sus interminables conflictos de inmemorial origen. Lo primero es que: a) ambas partes tienen derecho a vivir en el mismo sitio y por lo tanto, como puede usted atisbar, la tienen harto difícil ante su indoblegable carencia de capacidades e imaginación para obtener la paz y admitir al otro, como persistan en sus extremismos y deseos de expulsar al contrario. Porque ambas partes, las dos por igual, dan muestras de quererlo así de cuando en cuando. Las dos y por igual y eso resulta inaceptable. No lo voy a adornar ni a edulcorar en forma alguna, porque no hay nada que hermosear en este problema. Ambas partes son corresponsables e irreponsables en el tratamiento del tema y la cauda de muertos que apareja. Las dos han de responder por aquellos. La invasión a Gaza no ayuda. ¡Basta de evadirse y de culpar al otro! Punto.


Lo segundo: en tanto que no se resuelva en definitiva, quede claro a todos que la capital de Israel es Tel Aviv, bajo criterios internacionales. Mi gobierno como tantos otros es a donde dirige sus embajadores y es el tratamiento que le prodiga sin titubeos ni dobleces; y Tel Aviv es la capital debido a que la situación de Jerusalén no esta más que definitiva, mientas prevalezca el status de internacionalidad declarado para ella por las Naciones Unidas, en su declaración 194 que data de 1950, que imposibilita considerarla como capital en exclusiva del estado israelí y como tema decidido sin dar margen a conducirse de forma unilateral en el tema, aunque así suceda.


Así, bajo esta premisa más clara que el agua, todo acto unilateral en sentido contrario se antoja parcial, de mala fe o desinformado, dado el conflicto que subyace en la región y la importancia y significado que tiene la Ciudad Santa, incluso para religiones de particular y destacada presencia y para los palestinos. Infortunadamente si se quiere, el tema rebasa al gobierno israelí, en virtud de las condiciones prevalecientes desde la Guerra de los 6 Días. Por ende, resulta fastidioso leer lo contrario, que Jerusalén es la capital de Israel, atribuyendo tal capitalidad por medios proclives a Israel, si bien es verdad que aquel país la declaró como tal en 1980 sin el fundamental aval de Naciones Unidas. Empero, las condiciones existentes no sugieren que sea algo definitivo ni que se pueda solidificar de forma unilateral como se pretende. Gran parte del mundo pasa de ello y se dirige a Tel Aviv. Por consecuencia resulta muy oportuno marcarlo, si me atengo al principio internacional prevaleciente en estas horas de conflicto, para no equivocar referencias en el análisis.


Mientras tanto, Rusia no para. La gira de Vladimir Putin por América Latina, que al igual que China aprovecha la desatención que los Estados Unidos han puesto sobre ella desde los tiempos de Clinton, suma al esfuerzo por repartir los dividendos que deja la región. Y no le basta su llamativa declaración afirmando que America Latina merece ser unida, sostenible e independiente…pero ¿independiente de quién y dependiente ahora de quién? Por lo pronto le vende armas, le ofrece mayor comercio, la declara como clave para Rusia y refrenda sus alianzas con Cuba, su astilla en el ojo estadounidense que no piensa soltar, sino al contrario, relanza la relación potenciando todo cuanto la Gran Antilla le puede aportar para enrarecer su relación con la engarrotada Washington, jugando magistralmente su carta en su cara, frente a sus narices, humillando a la diplomacia estadounidense, permaneciendo los estadounidenses impasibles por no decir incapaces de responder con mejores recursos. Putin les lleva ventaja. Moscú no está tan lejos de la América Latina, algo dispuesta a jugar ese juego para equilibrar poderíos en una región que siempre fue subyugada por el estadounidense.


Y en ese mismo tenor, no se nos escapa la fundación del llamado rimbombante y poposamente como Banco de Desarrollo a instancias de los países BRICS. La foto de sus dirigentes derrochando camaradería desbordada hace pensar cosas puntuales: a) que están en jauja como para embarcarse en tamaña aventura; b) que lo estén o no, pueden retar y lo harán al Fondo Monetario Internacional y al Baco Mundial junto con los acuerdos surgidos desde la Segunda Guerra Mundial; y c) evidenciarán los abusos y desacuerdos que tales instituciones han generado desde entonces, aunque no garantizan que se abstendrán de cometer las propias.


Desconozco si los BRICS con su banco sustituirán un modelo por otro que aporte más justicia a lo visto hasta ahora, pero sí que retan el poderío de los estadounidenses. China y Rusia en diversos frentes le están plantando cara. La administración Obama está rebasada y ya no puede contrarrestar el avance de otras potencias tan nucleares como EE.UU., apelando a su gendarmería mundial. Necesitará de mucha imaginación para ser más eficaz al afrontarlas y no tratándolas como repúblicas bananeras al mejor estilo del Departamento de Estado. EE.UU. no puede conducirse más de la forma en que acostumbra si es que pretende conservar su discutido y muy cuestionado liderazgo, usando de carnada y parapeto a la Unión Europea, siguiendo un camino erróneo que solo ha facilitado el avance chino y el reposicionamiento ruso, que pueden desestimar incluso, el modelo integrador europeo, que se muestra más endeble que nunca con sus posturas alcahuetas de la diplomacia estadounidense.


Estados Unidos va en declive y no se entera. Y en efecto, cuando escribo estas línea pienso en conocidos tan proyanquis que a estas alturas ya les piqué un ojo al leerme, pues no quieren dar crédito a lo evidente. Deje usted a mis palabras, sino a la evidencias que nos ilustra el panorama mundial. Hoy se juega con nueva reglas de cierta multilateralidad, y por consiguiente, el mundo está rebasando aprisa a Estados Unidos y delineando poco a poco nuevas formas de plantear los asuntos internacionales. No lo desestimemos.
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