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Rajoy, ante Pedro Sánchez y los “collons” de Artur Mas

domingo 27 de julio de 2014, 16:49h

El presidente del Gobierno se enfrenta a una semana de vértigo antes de hacer el petate e irse de vacaciones. Este lunes recibe a Pedro Sánchez y el miércoles, a Artur Mas. En principio, ambos encuentros deberían ser trascendentales, aunque al final puedan resultar un fiasco. La estrategia soñada por Rajoy consiste en amarrar primero un acuerdo con el nuevo secretario general del PSOE para hacer frente a la consulta soberanista catalana para, luego,  apabullar y acorralar al presidente de la Generalidad e intentar convencerle de que se vaya buscando otra fórmula, pues, como ha repetido hasta la saciedad, la consulta de marras no se celebrará. Ojalá lo logre, aunque va a resultar casi imposible.

La primera dificultad a la que se enfrenta el presidente del Gobierno consiste en que sus interlocutores no son tales. Pues Pedro Sánchez no mueve un dedo sin consultar antes a la todopoderosa Susana Díaz y Artur Mas está en manos de Junqueras, el verdadero capo de la oleada secesionista catalana. Ambos están atados de pies y manos. Y ambos llevarán a La Moncloa un guión blindado del que no pueden salirse ni en una coma.

Con todo, el encuentro con Pedro Sánchez resultará más cómodo. La propuesta federalista del PSOE para encarar la amenaza catalana no deja de ser un parche, algo que ni el PP ni los secesionistas catalanes aceptarán. Y los socialistas lo saben. Pero el rechazo frontal de los dos grandes partidos a permitir celebrar la consulta separatista puede unir a Rajoy con la dirección del PSOE. Y con ello bastaría. Ya habrá tiempo de llegar a un pacto de Estado para abordar la reforma de la Constitución. Ahora, se antoja difícil, pues Pedro Sánchez no sabría ni por dónde empezar (primero tendría que leerse la Carta Magna) y Rajoy todavía duda si acometer o no tal reforma. Pero el presidente quedaría satisfecho si cuenta con el apoyo del PSOE para impedir el referéndum.

Así, encararía la entrevista con Artur Mas, y la sombra de Junqueras, con más seguridad. Pues es público y notorio que el presidente del Gobierno está dispuesto a hablar de todo menos de la consulta. Y el presidente de la Generalidad solo quiere hablar de la consulta, amenazar con la consulta, poner a Rajoy contra la espada y la pared con  la dichosa consulta. Se antoja un diálogo de sordos. Pues Artur Mas, empujado por Junqueras, ha llegado tan lejos en su fanfarrona afrenta que ya no puede echarse atrás. Quizás le gustaría ganar tiempo para salir del atolladero. Pero no le dejan.

No hay que esperar, pues, que la última semana del curso político resulte tan idílica como sueñan algunos. La realidad es tozuda. Pedro Sánchez es la voz de su amo (o ama) y salvo repetir cansinos eslóganes como el de “cambiando” tiene poco que decir y mucho que aprender. Debería pasar el verano en Sevilla y estudiarse de arriba abajo el libro gordo de Petete Díaz. Y Artur Mas ya ha dicho lo esencial, lo único que repite cual loro: que celebrará la consulta por sus “collons”. O, mejor, por los de Junqueras. Una semana trágica. Luego, todos a bambolearse en la hamaca. Y tan pichis. España puede esperar. 

 

 

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