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PARTIDOS POLÍTICOS Y SINDICATOS, CONVERTIDOS EN AGENCIAS DE COLOCACIÓN

sábado 02 de agosto de 2014, 11:56h
El caso Baltar solo es una muestra más del nepotismo generalizado entre los...

El caso Baltar solo es una muestra más del nepotismo generalizado entre los partidos políticos y los sindicatos. El expresidente de la Diputación de Orense ha sido condenado, entre otras razones, porque “contrató a 104 personas violando las normas más elementales”. Hijos, primos, sobrinos, amiguetes y paniaguados encontraron suculento acomodo laboral a cargo del dinero público administrado por Baltar.

Aparte del gasto desaforado que pagan los contribuyentes, partidos políticos y sindicatos se han convertido en gigantescas agencias de colocación para beneficiar a sus allegados con el dinero público. La indignación general no ha cuarteado el cinismo de políticos y sindicalistas que sangran hasta la hemorragia a los contribuyentes para despilfarrar luego el dinero obtenido en gastos superfluos, edificios suntuosos, automóviles de gran cilindrada, viajes gratis total, banquetes incesantes, obsequios carísimos y toda clase de prebendas. Además, desde la prepotencia han creado varios millares de empresas públicas, casi todas deficitarias, e infinidad de cargos y carguitos en la Administración central, en la autonómica, en la provincial y en la municipal. En las cuatro Administraciones y en las empresas públicas, políticos y sindicalistas han colocado con enternecedora tenacidad a sus parientes, a sus amiguetes y a sus paniaguados.

El caso paradigmático es el del Tribunal de Cuentas. Se gestionaría con máxima eficacia con 260 empleados y funcionarios. Paga, sin embargo, a 700, muchos de los cuales entorpecen el funcionamiento fluido del Tribunal. Un centenar de esos empleados son parientes de los cargos políticos, sindicales o judiciales. Al menos otros 150 han sido enchufados por razones de amistad o de simpatía política o personal. Un escándalo, en fin, que se ha extendido por media España, tanto la política como la sindical. Los partidos políticos se han convertido en el tercero de los diez grandes problemas que agobian a los españoles. En la aceptación popular suspendieron con 1,8 puntos. También suspenden los sindicados con el 2,4. Da igual. Políticos y sindicalistas -no todos, claro- continúan con el mayor cinismo en el derroche del dinero público y en el nepotismo y el amiguismo más abominables.