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NOVELA

Andrea Camilleri: Un sábado con los amigos

domingo 17 de agosto de 2014, 13:17h
Andrea Camilleri: Un sábado con los amigos

Traducción de Teresa Clavel Lledó. Salamandra. Barcelona, 2014. 158 páginas. 14 €. Libro electrónico: 9,99 €

Por Adrián Sanmartín

Tras dedicarse durante décadas a impartir clases en la Academia de Arte Dramático de Roma y ejercer como guionista de televisión y director escénico, el italiano Andrea Camilleri comienza su carrera literaria con más de cincuenta años, y a punto de cumplir los setenta empieza a publicar la serie de Montalbano. Hoy cuenta con una legión de seguidores no solo en su país, donde es su autor más popular, sino en toda Europa, como demuestra el que prácticamente todas sus obras se encaraman a los primeros puestos de los libros más vendidos. Esa popularidad la ha alcanzado sobre todo a través del personaje de Salvo Montalbano, comisario de Vigàta, localidad imaginaria de Sicilia, trasunto de una ciudad real, Porto Empedocle, donde nació Camilleri en 1925. El comisario Montalbano, a quien Camilleri bautizó así en homenaje a su amigo Manuel Vázquez Montalbán, ha protagonizado más de una veintena de novelas y varios relatos, inspirando dos exitosas series en la televisión italiana. Montalbano, singular investigador que tiene continuos encontronazos con sus jefes y compañeros de trabajo, buen gourmet -como el Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán-, y poseedor de un peculiar sentido del humor, se ha convertido en uno de los detectives estrella en el competitivo mundo de la novela policíaca.

Pero Andrea Camilleri no ha logrado su puesto en la literatura solamente por la feliz creación de Montalbano. Paralelamente a la serie de novela negra, ha ido dando a la imprenta títulos que no se inscriben en este género, aunque suelen compartir con él un cierto elemento de intriga. Así ocurre en Un sábado con los amigos, que encierra un relato no apto para paladares melifluos. Porque esta nueva novela de Camilleri nos presenta una dura historia poblada de personajes a cual más turbio. Personajes que bajo su apariencia de normalidad y existencia burguesa esconden sentimientos e impulsos, incluso el impulso criminal, que les arrastran a ser capaces de todo. Personajes como el ejecutivo Matteo, que colecciona con fruición cuchillos con los que se hayan cometido crímenes. El último le llega de Japón y con él se degolló a cinco niños.

Un día, Matteo recibe una llamada que abrirá la caja de Pandora: Gianni Rocchi, compañero de colegio a quien no venía desde hacía años, quiere encontrarse con él. Matteo se resiste, pero, finalmente, se reúnen y, en la entrevista, Gianni le enseña unas muy comprometedoras fotografías de un hecho del pasado pero que, de salir hoy a la luz, supondrían su ruina. El encuentro da pie a que se organice una cena sabatina en donde retomaran el contacto perdido hace mucho tiempo tres parejas, entre ellas la de Matteo y Anna, con Gianni. Todos fueron compañeros de estudios y sus vidas han discurrido dentro de parámetros más o menos convencionales. Pero, en el subsuelo, anidan conflictos, inconfesables secretos, comportamientos y traumas que arrastran desde la infancia y que son auténticas bombas de relojería cargadas de culpa, vergüenza, sufrimiento. Están preparadas para estallar. Y, naturalmente, estallan.

Camilleri narra la historia de cada uno del grupo de amigos a través de dos tiempos: el actual, en el que tiene lugar la cena, y momentos del pasado especialmente significativos y terribles. Unos momentos en los que se dosifica la información en un crescendo cargado de tensión. En la obra, en cuya estructura se aprecia la gran experiencia de Camilleri en el mundo teatral, priman los diálogos y hay que estar atentos para no perderse nada del  entramado de tiempos y relaciones cruzadas que se establecen. Esa atención merece la pena, pues, a sus más de ochenta años, Andrea Camilleri demuestra una envidiable lucidez y estar en plena forma creadora. 

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