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EL IMPARCIAL ENTREVISTA AL PORTAVOZ DE LA AGENCIA ESPACIAL EUROPEA

"Corregir la órbita errónea de los satélites Galileo es posible pero se quedarían sin combustible"

María Cano
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mariacanoelimparciales/10/5/10/22
miércoles 27 de agosto de 2014, 08:32h
El pasado 22 de agosto, dos satélites Galileo fueron lanzados al espacio aunque algo salió mal y se colocaron en una órbita errónea. La Agencia Espacial Europea y Arianespace, responsable del lanzamiento, tratan de averiguar qué ocurrió y buscan la mejor solución para que el Sistema Global de Navegación por Satélite, que competirá con GPS y Glonass, no se vea afectado. Con sólo 4 satélites operativos de los 30 que compondrán la constelación, ya es mucho más preciso que GPS. Por María Cano
  • Galileo

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    Agencia Espacial Europea

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El pasado 22 de agosto, dos satélites de la constelación Galileo, denominados Doresa y Milena, fueron enviados al espacio pero no alcanzaron el lugar previsto para ellos. La órbita programada era circular, con una inclinación de 55 grados y a una altura de 29.900 kilómetros, pero han quedado orbitando a sólo 26.200 kilómetros en una órbita elíptica con una inclinación de 49,8 grados.

“No sabemos qué ha pasado”, ha explicado a El Imparcial el director de la Oficina de Protocolo de la Agencia Espacial Europea (ESA), Franco Bonacina, y es algo que debe averiguar Arianspace “lo antes posible porque tenemos previsto el próximo lanzamiento de otros dos satélites para el mes de diciembre, por lo que no podemos demorarnos en averiguarlo".

El fallo se registró durante la fase de vuelo. Los dos satélites fueron lanzados por un cohete ruso Soyuz 2-1b Fregat-MT desde la Guayana Francesa y, según ha explicado el portavoz de la ESA, quien debe averiguar lo sucedido es Arianspace. La Agencia Espacial Europea es responsable, tecnológicamente hablando, de los satélites pero no de su lanzamiento y transporte, de lo que se encarga Arianspace, una compañía que acaba de abrir este lunes una investigación en la que trabajan diversos expertos europeos “día y noche” para aclarar los motivos de este suceso. “Sabremos más a principios de la semana que viene”, aunque Bonacina cree que tardarán aún par de semanas en determinar el problema.

A pesar de este contratiempo, que se une a la larga lista de incidentes y retrasos que han ido modificando el calendario del proyecto, Bonacina se muestra optimista y asegura que “el espacio es un negocio complicado: cuando todo va, bien nadie parece darse cuenta, pero cuando algo sale mal, aquí estamos”.

Pero, ¿es posible corregir la órbita de estos satélites? Bonacina afirma sin lugar a dudas que es posible porque cada satélite cuenta con un motor y un tanque de combustible, el problema es que “si usamos ahora todo este combustible para trasladar estos satélites algunos miles de kilómetros, no podremos garantizar que el satélite se mantenga operativo el tiempo previsto: 12 años, porque no quedaría combustible suficiente para ello”, por lo que lo más probable es que la Agencia descarte esta opción.

Otra alternativa que se está barajando es utilizar los satélites tal y como están aunque no sea al cien por cien. “Hay muchos posibles escenarios y es pronto para prever cuál será el definitivo aunque, en el peor de los casos, si ninguno de los dos satélites puede ser utilizado para el Galileo, entonces serán utilizados de todas formas para misiones tecnológicas probando los límites del sistema, haciendo pruebas y más pruebas a bordo, ha explicado Bonacina. Antes o después, lo más probable es que sean reemplazados, ya que su coste es bastante reducido teniendo en cuenta que se trata de satélites: unos 40 millones de euros cada uno, y necesitamos completar el conjunto de 30 satélites en órbita, pero no es necesario hacerlo ahora.

Preguntado sobre la posibilidad de enviar una misión que lleve combustible extra a Doresa y Milena tras su recolocación, el director de Protocolo de la Esa ha afirmado a este periódico que es posible pero no conveniente porque el coste no compensaría el beneficio de dicha operación, por lo que les resultaría más rentable enviar otros dos satélites, algo que harán tarde o temprano en sustitución de los que no se han colocado en la órbita correcta, ha afirmado Bonacina.

Este fallo ya se produjo en 2011 aunque afectó a un satélite de telecomunicaciones, el Artemis, en 2001. En aquel caso, el problema se debió a un fallo en la etapa superior del cohete. A diferencia de los satélites que la ESA acaba de lanzar, Artemis contaba con un sistema de propulsión de iones instalados para efectuar maniobras que permitieran al satélite mantener la posición sin gastar combustible. Como solución, la ESA decidió usar motores iónicos y algo de combustible para colocar el satélite en la posición prevista, una operación que duró un año y medio, y el satélite sigue operativo hoy en día. Los Galileo, en cambio, son más pequeños y baratos y sólo cuentan con un motor que funciona con combustible.

¿Qué es Galileo?
Galileo es el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS) de Europa diseñado para competir con el norteamericano GPS y con el ruso Glonass con el fin de mejorar su precisión y, sobre todo, de que Europa no dependa de los satélites de EEUU. Aviones, barcos, etc., se verían obligados a navegar a la manera tradicional si se produjera un apagón de los satélites norteamericanos, por lo que este proyecto se ha convertido en uno de los más importantes para la UE.

Financiado por la Unión Europea y por la Agencia Espacial Europea, este sistema, bajo control civil, ofrecerá servicios de posicionamiento garantizados y de alta precisión, lo que permitirá determinar la posición en tiempo real con un margen de error inferior a un metro. “Galileo es una realidad, hay 4 satélites en órbita que están proporcionando precisión de posicionamiento de 3 metros que es mucho mejor que el rango de 7 a 10 metros que el GPS puede proporcionar”, y este logro se ha conseguido sólo con el lanzamiento y puesta en funcionamiento de cuatro satélites, ha asegurado Bonacina, aunque está previsto que un total de 30 completen el proyecto.

La disponibilidad del servicio estará garantizada bajo prácticamente cualquier circunstancia y, en caso de que se produzca cualquier incidencia en el sistema, se informará a los usuarios en cuestión de segundos, lo que permite su aplicación en servicios críticos para la seguridad, como en el guiado de automóviles, trenes o aeronaves.

Nuevos retos
Al margen de Galileo, la ESA trabaja también en un nuevo hito científico: la exploración de un cometa. El pasado 6 de agosto, la sonda Rosetta fue lanzada con el fin de que aterrice en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en noviembre. La sonda ya ha llegado al cometa, lo que es "extremadamente fascinante y un hito en la historia de la ciencia espacial", ha explicado Bonacina. Rosetta aún está estudiando el cometa y ya ha detectado al menos cinco lugares en los que podría posarse a mediados de noviembre un pequeño robot que explorará el núcleo del cometa, analizará la composición del mismo y enviará los datos a Rosetta. El portavoz de la ESA ha insistido en que "Es una misión increíblemente complicada y nadie lo ha hecho antes".

La Agencia Espacial Europea ha explicado la importancia de esta misión y asegura que "al estudiar el gas, el polvo, la estructura del núcleo y los materiales orgánicos del cometa, tanto a distancia como sobre su superficie, la misión Rosetta podría ser clave para descifrar la historia y la evolución del Sistema Solar, y para encontrar respuestas sobre el origen del agua en la Tierra, y quizás incluso de la vida".

También a mediados de agosto, el día 12, otra misión de la Agencia Espacial Europea concluyó con éxito: el acoplamiento a la Estación Espacial Internacional (EEI) del quinto y último carguero de la ESA con suministros para los seis tripulantes de la Estación: agua, oxígeno, comida, ropa, repuestos y elementos para el laboratorio que opera en la EEI. EN total, 6,6 toneladas de material.

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