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AL PASO

Reformas sí; reflexión también

martes 02 de septiembre de 2014, 20:30h

Supongo que ustedes, como a mí me ocurre, estarán sorprendidos por esta cascada de propuestas de reformas que transmiten de continuo los medios, en las que, junto a medidas sensatas, no faltan ocurrencias y aun simplemente disparates, que pretenden hacer tabla rasa de buena parte de nuestro entramado institucional: se trate del status del parlamentario, el sistema electoral, el modo de nombrar a determinados altos cargos, o las normas relativas a los procedimientos penales, nada parece librarse de este afán de renovación y muda que amenaza con no dejar títere con cabeza. Lo curioso es que los cambios no son propugnados solo por la oposición o los titulares de determinadas instancias nacionales, sino por el propio gobierno que teme quedarse el último en la cabalgada hacia el Estado perfecto que todos pretenden instalar en el solar patrio.

Les propongo que se lo tomen con calma y aprovechen la ocasión para leer alguna cosa interesante en donde, con razones y datos, se plantean algunos de los problemas a los que alcanza esta voluntad de reformas que se quiere hacer paso en la agenda política del momento. Me refiero al libro Crisis de representación y nuevas vías de participación política que acaba de sacar a la luz La Fundación Coloquio Jurídico Europeo de Madrid, y del que son autores Cesare Panelli y Miguel Presno.

La contribución del profesor italiano capta bien la tensión inmanente en los sistemas representativos constitucionales entre el componente liberal y el democrático. El componente liberal limita la intervención del pueblo al momento electoral en el que se decide sobre el gobierno de la comunidad, dejando a los representantes mientras dura el mandato legislativo las manos libres para querer en nombre de la nación: el sistema político no supera cierta base elitista como procedimiento para elegir a los mejores, y confirma como sujeto a representar a la nación en cuanto comunidad esencialmente homogénea. El componente democrático asegura que la intervención popular, más allá de la ocasión electoral, se haga notar continuamente en el funcionamiento de las instituciones políticas, a través de medios como la iniciativa legislativa popular, los referéndums, etc: se insiste así en la relación continua del representante con los diversos sectores de la sociedad plural cuya voluntad propia ha de expresar.

La tensión entre la idea liberal y la democrática de la representación se colmaba por medio de los partidos políticos que aseguraban que el conjunto institucional no perdiese el contacto con la sociedad a través de los canales de articulación política de los diversos componentes de la misma, de este modo los partidos llevaban al gobierno y al parlamento los planteamientos ideológicos correspondientes al pluralismo de la comunidad.

El sistema ha entrado en crisis como consecuencia de la débacle de los partidos, que ya no ofrecen una referencia ideológica a sus sectores sociales respectivos, y se han desacreditado por su falta de resistencia a la corrupción tanto económica como institucional, al haber tolerado, si no incentivado, una conducta rapaz entre sus dirigentes y colonizado partidistamente los resortes estatales. La televización de la política ha tenido también dos efectos funestos en las democracias constitucionales: ha producido, de un lado, la banalización del liderazgo político, y ha generado asimismo un presentismo que exige respuestas inmediatas y acaba con las condiciones de estabilidad y tiempo que una democracia deliberativa requiere. En Italia, que es el país que tiene presente lógicamente Pinelli, el contexto de una situación como la descrita era propicio para las aventuras de partidos, tal que la Liga Norte o Forza Italia de Berlusconi. Partidos que intentaban parecer completamente diferentes de los viejos (Democracia cristiana, Partido Socialista y Partido Comunista) tanto en su modelo de organización interna, basada en el partido de electores y no de afiliados, como desde el punto de vista de la imagen pública, extendida y creada con la técnicas del marketing, así como también, por último, con la tendencia a reflejar las preferencias o inclinaciones del elector, más que a interpretar las concepciones políticas.

Estos partidos no han acabado con la crisis de representatividad del sistema, sino que han incentivado tendencias populistas que no solucionan el problema representativo. Se trata, señala Pinelli apuntando especialmente a la formación Cinco Estrellas, de “partidos, movimientos y líderes que agotan su pedigrí democrático en una llamada general al pueblo contra los partidos del establishment, sin preocuparse de la factibilidad de las políticas”. Así causan un grave efecto perturbador en el sistema representativo parlamentario, al que desacreditan y obstaculizan en su funcionamiento, pues con el respaldo de millones de votos en el ámbito de una fuerte protesta contra representantes y gobiernos inadecuados, “mandan a las cámaras personas desconocedoras de la función de la representación que deben realizar, y rechazan cualquier comparación política en nombre de una visión fanática de la Red, concebida como un mundo virtual superior al real”.

La contribución del profesor Miguel Presno se orienta a detectar los problemas concretos del sistema representativo español, con el propósito de incrementar su legitimación y mejorar su rendimiento. Pero ello merece por mi parte un comentario separado en otro recuadro. Aquí lo dejo.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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