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NOVELA

Enrique Vila-Matas: Kassel no invita a la lógica

Enrique Vila-Matas: Kassel no invita a la lógica
Seix Barral. Barcelona, 2014. 304 páginas. 19,50 €. Libro electrónico: 12,99 €

Por Carmen R. Santos
A finales de agosto, Enrique Vila-Matas recogió en Mallorca el Premio Formentor de las Letras de este año, fallado el pasado abril. El jurado del galardón señaló, entre otros aspectos, que se le había concedido por “la elegancia literaria con que ha renovado los horizontes de la novela, dándole un ímpetu creativo que la ha situado de nuevo como gran crisol de las influencias, las voces e inspiraciones de nuestra cultura”. En efecto, desde que se diera a conocer en 1973 con su primera novela, Mujer en el espejo contemplando el paisaje -reeditada años después bajo el título de En un lugar solitario-, Vila-Matas ha desarrollado una exigente obra donde con acierto se entremezclan la realidad y la ficción y saltan por los aires las convenciones de los géneros para deleitarnos con lo mejor de cada uno. Porque en Vila-Matas esa renovación a la que se refería el jurado del Formentor no es inane ni caprichosa, como puede ocurrir si se confunde el necesario impulso renovador con desdeñar la tradición y ofrecer meros fuegos de artificio.

El creador de fascinantes y singulares letraheridos se interroga en una bendita obsesión -y nos interroga- por el sentido de la literatura. Recuérdense, por ejemplo, Bartleby y compañía, El mal de Montano, París no se acaba nunca, Doctor Pasavento o Aire de Dylan. Sin embargo, lo tiene muy claro: “Se escribe para atar al lector, para adueñarse de él, para seducirlo, para subyugarlo, para entrar en el espíritu de otro y quedarse allí, para conmocionarlo, para conquistarlo…” leemos en Kassel no invita a la lógica. Y todo eso lo consigue Vila-Matas en su último título publicado que se adentra en el proceloso mundo del arte contemporáneo, que muchos denuestan y otros tantos caen rendidos a sus pies a veces sin razones de peso. Lo que no le sucederá al personaje central de esta obra, que no desea denostar o alabar sin antes comprender, en la que concurren, como es habitual en Vila-Matas, la narrativa y el ensayo, y se interna también en el libro de viajes y en el “reportaje novelado” como se la califica en sus propias páginas.

En septiembre 2012, el escritor protagonista de la novela, y voz narradora, recibe una sorprendente llamada. Una joven que se presenta como María Boston le invita a cenar en nombre de los McGuffin -guiño al concepto acuñado por Hitchcock-, un matrimonio irlandés que quiere hacerle una “propuesta irresistible”. Se trata nada más y nada menos de la promesa de desvelarle de una vez por todas “la solución al misterio del universo”. El escritor acude a la cita, y se encuentra con que no existen los tal McGuffin, pero sí una propuesta: participar en Documenta, la más célebre y rupturista feria de arte de vanguardia que se celebra cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel, con fama de “no estar demasiado contagiada de las leyes del mercado”. La participación que se le propone no es al uso: la idea es que escriba en un restaurante chino de las afueras de Kassel, el Dschingis Khan, ante la mirada pública, y tras el cartel de “Writer in residence”, convirtiéndose en una instalación viviente del evento.

Al principio no le atrae mucho la proposición, pero, finalmente, la acepta: “Tal vez allí diera con otras ideas de las habituales y quizá pudiera llegar a alcanzar, si tenía la paciencia del merodeador, una visión aproximada de la situación del arte contemporáneo a principios del siglo XXI. Tenía curiosidad, además, por ver si había muchas diferencias entre la vanguardia literaria del momento -de dudosa existencia- y la vanguardia del arte”.

Así, parte para Kassel, llevando en el equipaje Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, de Rüdiger Safranski, y Viaje a la Alcarria, de Cela, y en la cabeza -“porque casi me la sabia de memoria”- la novela Locus Solus, de Raymond Roussel, cumpliendo cada uno diferente función, en este periplo de “una especie de paseante errático en continuo vagabundeo perplejo”, que por las mañanas se encuentra pletórico y por las tardes y noches es presa de su profundo lado melancólico. En su estancia en Kassel, además de la performance en el restaurante chino, el escritor visita la ciudad y la Documenta. Todo ello conforma un relato en el que se entremezcla narración y reflexión al brindarnos lúcidos análisis sobre el arte contemporáneo, examinándose algunas de las obras e instalaciones exhibidas en la feria, y también, no podía ser menos, agudas consideraciones sobre la literatura, junto a la inquietud que le produce la Europa de hoy.

En Kassel no invita a la lógica -título inspirado en Italo Calvino cuando afirmó que Turín invitaba a la lógica, pero esta llevaba a la locura-, se rompe la frontera entre personaje y autor, pues el propio Vila-Matas asistió a Documenta 13, y vivió la experiencia de escribir ante el público. Una experiencia que comparte con los lectores en un texto que, más allá de su clasificación, rebosa inteligencia, ironía y humor, elementos muy propios del universo de Vila-Matas. Si usted quiere conocer más sobre ese universo resulta muy recomendable Fuera de aquí (Galaxia Gutenberg), que recoge conversaciones entre el escritor barcelonés y su traductor al francés y gran vila-matiano, André Gabastou.
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