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CUESTIONADA LA MANIFESTACIÓN DE LA DIADA

jueves 11 de septiembre de 2014, 13:08h
Sería absurdo desdeñar las manifestaciones masivas. Tienen una...
Sería absurdo desdeñar las manifestaciones masivas. Tienen una significación que es necesario analizar. Otra cosa sería magnificar su alcance. Nadie como Hitler en Europa organizó manifestaciones gigantescas. En España, Franco se especializó en congregar multitudes que le aclamaban de forma frenética.

Los sindicatos verticales y la Secretaría General del Movimiento, sobre todo en la época de Solís Ruiz, fletaban autobuses, obsequiaban con bocadillos y meriendas, distribuían bebidas y coaccionaban a los eventuales manifestantes, obligando a las empresas a dar un día libre. Luego se multiplicaba el número de los que asistían. En la plaza de Oriente caben a tope 200.000 personas. El franquismo elevaba hasta 1.000.000 los manifestantes.

Oriol Junqueras y su escudero Arturo Mas han regado de dinero, de prebendas y de estímulos la manifestación de hoy. Por eso es necesario cuestionarla si no se quiere perder el sentido de la realidad. La generación que recuerda el franquismo sabe muy bien el alcance real de las manifestaciones manipuladas. ¿Qué queda de la apoteosis popular de Franco tanto en Madrid como, por cierto, en Barcelona?

Oriol Junqueras y su marioneta Arturo Mas han reiterado su propósito de convocar un referéndum secesionista. Si el Tribunal Constitucional lo declara ilegal, al margen de las coacciones de la Diada, habrá que convenir que el Gobierno está justificado en su propósito de hacer que se cumpla la Constitución como corresponde a un Estado de Derecho. Cataluña es una Autonomía española y su destino no solo concierne a los catalanes sino al derecho a decidir que tiene el conjunto de los españoles, conforme al artículo 168 de la Constitución. Cinco siglos de Historia unida no pueden estar condicionados por la voluntad de un hombre mediocre como Arturo Mas, al servicio de las utopías de Oriol Junqueras.