Los turbios nubarrones pugnaban con los claros de luz en el atardecer de la Ribera del Manzanares dibujando una metáfora sobre el escenario que se iba a desarrollar en el césped del coliseo rojiblanco. El renqueante -en juego y filosofía identitaria, todavía por redecorar con el perfil técnico de las nuevas adquisiciones, que no en puntos- Atlético afrontaba este sábado la festividad del día de las peñas del club inmerso en un duelo de altura bajo la presión de defender título doméstico. Con la remodelación veraniega todavía por asentar arribaba en el Calderón uno de los dos equipos que le aguantan el pulso al Barça invicto, el incómodo Sevilla.
Diego Pablo Simeone, que volvía al banquillo en esta batalla tras la indigesta sanción administrativa, ideo para este partido un guión en el que primara el mando en el juego de los suyos. De este modo prescindió de la velocidad en punta para otorgar más peso y cerebro a su centro del campo con la entrada de la visión de Saúl, el rol artístico de Arda y el recorrido de Koke; todo ello resguardado por Gabi y Tiago. Mandzukic regresó al once inicial para fijar a los centrales andaluces y pelearles en juego aéreo, una faceta cómoda para la dupla andaluza. Ansaldi, que se perfila como titular tras las notables actuaciones en el coliseo capitalino, completaba el esquema. Tan solo Cerci quedó apeado de la cita. Orden, intensidad y algo más de posesión para no entregar al balón parado la el corto y largo plazo rojiblanco.
Unai Emery, que llegó mentalizado para la “guerra” con la vuelta del “Cholo” -como aseguró en sala de prensa-, no modificó su idea de juego en las salidas: equilibrio, físico y sacrificio de inicio. Con el avance de los minutos, el desgaste del rival y el crecimiento propio llegaría el turno para Banega, Delofeu o Denis Suárez. M`Bia, Krychowiak, Carriço, Vitolo y Aleix Vidal cerrarían las líneas de pase y lanzarían, con su potencia física, transiciones para alimentar al molesto Bacca, capaz de batallar con los zagueros rivales y desestabilizar con su físico al espacio. No perder antes que ganar parecía ser el leitmotiv sevillista. Con la altura e intensidad de la línea de presión como termómetro clarificador de las intenciones. Una muestra de respeto al rival y una hoja de ruta clara de desgaste. La pelota debía ser colchonera.
Arrancó el enfrentamiento con dos equipos parapetados atrás y a la expectativa. El bloque local no efectuó una salida efervescente en su intensidad y esto convirtió los primeros 15 minutos en un intercambio estéril en lo ofensivo pero rico en lo táctico. Ambos sistemas juntaban la línea de 4 defensiva con la de 5 de medios, por lo que el juego entre líneas resultaba utópico y la brillantez combinativa flaqueaba en pos de los desplazamientos en largo. Las ayudas defensivas cercenaba, además, cualquier superioridad en banda que provocara centros laterales un factor de referencia para ambos ataques.
El Sevilla ganaba la batalla posicional aunque la profundidad asociativa no entraba, de momento, en escena ante la preferencia del balón en largo a Bacca, M´Bia o el adelantado. Sin embargo, la eficacia, capital en un envite entre estos dos contendientes, decidió la ruptura del respeto mutuo con un cañonazo diagonal, al segundo poste, de Koke que se alojó en la red de Beto tras rozar en Nico Pareja. Corría el minuto 19 y el Atlético golpeaba primero en este duelo de intenciones y aptitudes simétricas. El plan de Emery debía resistir el torrente posterior al gol o cambiar el guión.
El Atlético ejecutó entonces un golpe sobre la mesa silencioso, adueñándose de la posesión de la pelota para anestesiar la presumible intensidad reactiva del Sevilla. Arda, Tiago, Gabi y Saúl ganaban peso en este nuevo escenario. La idea del “Cholo” se plasmaba a partir del 1-0. Pero el viraje llegaba aliñado, como marca la norma del balón parado. En el 26 Gabi botaba un córner y Miranda forzaba la estirada de Beto; en el 27, mismo lanzador y Ansaldi chutó demasiado cruzado. Los pupilos de Emery mantenían posiciones e idea aunque el terreno cedido parecía irrecuperable en el último cuarto de hora de primer acto. Los locales marchaban con comodidad: sin pestañear en defensa y con parsimonia en posesión del balón y, por ende, del ritmo de juego.
Se estiró el Sevilla ante un ligero repliegue colchonero en el desenlace del primer tiempo. La movilidad de Bacca empezaba a encontrar cierta conexión con Vitolo y Vidal aunque sin efectuar ni un solo remate desviado o entre los tres palos. El marasmo parecía convencer a un Atletico que se desenvuelve con familiaridad en esta situación. Y, efectivamente, en el 42 ejecutó la estocada de gracia en un balón parado. Gabi botó una falta frontal a la cabeza de Miranda para que, tras un rechace, Godín la pusiera en el segundo poste. Saúl cabeceó a la red el envío para colocar el 2-0 y deshacer la aparente seguridad en el crecimiento del segundo acto de la formación andaluza. El descanso precipitó las sensaciones de un Atlético superior a ritmo bajo y sin juego subterráneo. Emery tenía trabajo de reconversión si quería rascar algo del Calderón.

El técnico vasco del Sevilla decidió con presteza incluir en la partida a Denis Suárez y Banega Vitolo y Kolo. Simeone hizo lo propio introduciendo a Raúl García por Gabi. El primero buscaba revolucionar el ritmo y el mando del partido con la calidad y verticalidad combinativa de sus jóvenes mediapuntas; el segundo, fortalecer los pulmones de su medular ante la posible salida ambiciosa del bloque visitante y discutir el juego de desplazamiento aéreo sevillano. Saúl retrasaría su posición para apuntalar el equilibrio táctico. Carriço haría lo propio cayendo a la zaga. Las dos primeras aproximaciones con llegada desde la banda derecha del bando de Emery confirmaba la intención de mutar de escenario.
Pero el correr de los minutos entregaban la razón al plan contemplativo de un Atlético que, si bien cedió terreno, no sufría en el repliegue e, incluso, estiraba su posesión con cierta inercia atacante. La verticalidad tras robo no gozaba del protagonismo habitual en pos de amarrar la estabilidad propia y ajena. M´Bia protagonizó el primer intento sevillano con un cabezazo fuera tras falta lateral lanzada por Suárez en el 61.
Mandzukic remató ajustado para la mano providencial de Beto minutos más tarde y el meta luso sacó una volea de seda de Arda Turan desde la frontal en pleno punto de inflexión. Se había diluido la salida sevillana y el equipo colchonero quería más sin haber sufrido en la faceta de repliegue. Simeone ahondó en la idea introduciendo la velocidad y clase de Griezmann por el equilibrio de Saúl. Había olido sangre y desestimaba ya el riesgo a la espalda toda vez que la reacción de mando sevillana parecía desactivada. El punta galo rozo el tercero tras una acción de brega y desborde involuntario con centro de Raúl García en el 70. El Sevilla había perdido el pentagrama de partido.
Entendió entonces Simeone que debía hacer un guiño a la confianza y motivación de todas sus piezas. Mandzukic, sin opción de remate, dejó el campo a Raúl Jiménez, necesitado de minutos, aunque no fueran de calidad, para crecer hasta el rol que necesita de él el “Cholo”.
Llegó la recta final del partido con Banega y Suárez desconectados del duelo y el Sevilla acumulando posesión horizontal con sus medios empotrados en la frontal del área colchonera. Vidal dejó su sitio a Deulofeu en el 77, quizá demasiado tarde para generar la revolución que se le supone a la perla del Barça, con su bloque ya desangelado, inmerso en la depresión de la derrota consabida. Confirmó la escena un robo de Raúl Jimenez y pase a Griezmann que concluyó en penalti. Raúl García selló el tercero en el 83, la goleada y la inyección de confianza al enriquecimiento del proyecto madrileño. La seguridad en el nuevo horizonte que plantea la subida de calidad de la plantilla gana enteros arrastrando al “pupilo” aventajado en el guión ortodoxo -Emery- con la sensación de precocidad en sus piezas clave para tocar otra melodía. El Atlético, que cerró el marcador con el primer gol de Raúl Jiménez con la elástica rojiblanca -otra vez a balón parado, en este caso tras falta lateral-, parece reiniciar su Liga en la sexta jornada.