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¿Ha sustituido el perfil de Twitter al ‘Curriculum Vitae’?

¿Ha sustituido el perfil de Twitter al ‘Curriculum Vitae’?

domingo 28 de septiembre de 2014, 08:01h
Los expertos animan a gestionar la ‘marca personal’ en la red para evitar ser ‘profesionales de marca blanca’. Por D.V.

En 1979, en los albores de la edad de oro del videoclip como medio de promoción musical, los Buggles cantaban con un estribillo machacón que el vídeo había matado a la estrella de la radio. Las bandas, los cantantes que aspiraran al éxito, de aquella época en adelante, tuvieron que adaptarse al formato audiovisual para promocionar sus canciones.

De manera análoga, las circunstancias del mercado laboral tras la explosión de la burbuja inmobiliaria, han motivado que se extienda, entre determinados profesionales, la necesidad de autopromocionarse, y la red se ha convertido en una de las principales herramientas para mantener una ‘marca personal’, un concepto que está desplazando al ‘curriculum vitae’ de toda la vida.

“Un currículo es una herramienta que le da a la persona que va a contratarte todo lo que necesita para no hacerlo”; “El currículo afirma, no demuestra”; “Los trabajos fantásticos, de primera, los que todo el mundo quiere tener no se dan a gente que envía el currículo por correo electrónico”. Son algunos de los últimos tweets de Andrés Pérez Ortega, uno de los gurús de la marca personal en España.

Lo que ahora parece imprescindible para el profesional cualificado, es disponer de una página web personal, y varios perfiles en las redes sociales, convenientemente actualizados, que funcionan como una carta de presentación casi obligada para los trabajadores autónomos en busca de clientes y contratos.

Pero, ¿en qué consiste la ‘marca personal’? Los expertos la definen como la ‘huella’ que se deja en las demás personas, aquello que nos diferencia del resto. En este sentido, se muestran reacios a considerarlo como algo nuevo. Lo ‘nuevo’ es la situación del mercado laboral, que obliga a los profesionales a gestionar esa imagen de marca, para no ser profesionales de “marca blanca”, explica Andres Pérez Ortega a este diario, indistinguibles uno de otro y, por tanto, intercambiables.

Sin embargo, afirma, lo primero es tener claro el objetivo personal, y saber qué es lo que se puede ofrecer a los demás, pues en caso contrario, sólo se estará “vendiendo humo”. Una vez que se ha realizado ese trabajo de autoconocimiento “sales y lo cuentas”, resume.

Además, ante la falta de oferta del mercado laboral, cada vez es más común que los profesionales opten por el autoempleo y se hagan autónomos. “El mundo del trabajo está cambiando tanto que ya actualmente estamos migrando de trabajos y sueldos fijos a trabajar por proyectos y para más de una marca. Esto va a seguir así en el futuro. La creación de una marca personal se vuelve imprescindible para los profesionales en la medida en la que quieran destacar y diferenciarse”, asegura Marian Gómez Campoy, socia directora de MGC&Co. Public Relations.

“Las herramientas de comunicación han evolucionado de tal modo que ahora el boca-oreja es más rápido y eficaz, y lo que dices no solo se ve, sino que se puede enlazar, distribuir, reenviar y compartir”, afirma por su parte el profesor de Sistemas de Información de la IE Business School, Enrique Dans, que cree que la reputación estaba limitada “a los círculos profesionales en los que uno se movía”, mientras que ahora es mucho más fácil de exportar a otros ámbitos.

Los usuarios de las redes sociales, ya sea de forma espontánea, o dentro de una estrategia de marca personal, suelen compartir en sus diversos perfiles el fruto de su trabajo, de manera que redes sociales esencialmente ociosas, como Facebook, se convierten en ocasiones en auténticos escaparates profesionales. ¿Corre la red el peligro de convertirse en el lugar del autobombo?, ¿cómo diferenciarse y desarrollar una marca personal efectiva?

“Marca personal y autopromoción en la web no tienen nada que ver. Marca personal es lo que los demás dicen de ti, no lo que tratas de construir tú mismo. De nada sirve que uno tenga muy buena imagen de sí mismo si los demás piensan mayoritariamente que es un idiota o un inepto en su profesión”, asegura Enrique Dans. “Otra cosa”, continúa, “es que aprovechemos los medios de comunicación a nuestro alcance para magnificar lo bueno que se dice de nosotros o aquellas cosas que hacemos profesionalmente, o incluso personalmente, que consideramos pueden contribuir a nuestra buena imagen”.

Para Marian Gómez Campoy, lo que cuenta es la estrategia, y el único riesgo que detecta es “la desmotivación ante objetivos no cumplidos”, ya que “una marca personal no se crea en un mes”, y por tanto es necesario plantearse pequeños retos en un escenario temporal realista.

Otra derivada es la del coste que supone para el trabajador distinguirse con un sello personal, y mantenerlo, en términos de dinero, pero sobre todo de tiempo. Dans lo rechaza de plano, y dice que “se trata de ser profesional y construirse una reputación como siempre se ha hecho en cualquier sector”. Una hora al día es suficiente, según Gómez Campoy, que aboga por integrar la gestión de la marca “dentro de la rutina de trabajo y el ADN profesional”.

A pesar de que puede resultar algo extraño hablar de marca para referirse a individuos, los expertos consideran que nada tiene que ver con una mercantilización de la vida, sino de "vender lo que haces para no venderte tú”, según resume Pérez Ortega en su página web, donde expone sus teorías sobre la que es su especialidad, la estrategia de gestión de la marca personal.

No es difícil encontrarla. Basta 'googlear' las palabras "marca personal" para llegar a ella. De eso se trata.

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