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DESDE ULTRAMAR

México en misiones de paz

lunes 29 de septiembre de 2014, 21:28h
De repente, a la de sin susto, Enrique Peña Nieto desde la máxima tribuna de las Naciones Unidas en Nueva York, ofreció que México participará en forma activa en las misiones de paz de la ONU, comunicándolo durante una sesión semivacía en que habló por trece minutos, con engolado discurso en español (por fortuna lengua oficial de la ONU, ante su inglés deficientísimo), acartonado en ritmo y pose, chapado con la vetusta retórica y verborrea priista, que sabe a pasado, mano imparable incluida, y no al dinamismo de nuestra época; en un estilo que no solemos ver hoy en nadie más de su jerarquía y que se redujo en lo sustancial a solo 2 minutos con 56 segundos. O sea, que el mandatario mexicano habló mucho y dijo muy poco. Y no nos dijo el cómo. Puro efectismo.

Normal en él. No salimos de la sorpresa, quedándonos muchos anonadados, porque ofreció acciones de reconstrucción, asistencia humanitaria y seguridad. Si bien es verdad que nada prohibía ni prohíbe el envío de contingentes al exterior, tropas incluidas, y México sí contribuye mucho financiando tales misiones de paz, las preguntas obligadas son: ¿puede Peña Nieto articular una política exterior colocándonos en la tesitura anunciada, situando a México como un “actor responsable en la comunicad internacional” –como lo denominó en su política exterior– sin precisarle jamás los objetivos concretos que nos convenga alcanzar? ¿Todo vale? Pues adivinó usted: Peña Nieto arroja propuestas sin rumbo fijo. Eso no es actuar con responsabilidad ni planeación. Por eso suena a ocurrencia, a disparate y es muy probable que lo sea.

Y es que ¿es posible anunciar tal acción de política exterior sin estructurar primero una política interior, cuyos resultados avalen lo que se ofrece afuera? No ¿Es posible ofrecer algo afuera, cuando no se ha demostrado la capacidad de procurarlo adentro? No ¿Este gobierno cuenta con una política exterior con rumbo serio y con resultados probados, de gran calado? ¿no? ¿qué sacamos como ventaja con semejante participación proyectada y cómo se instrumentará? Demasiadas preguntas que desde luego, Peña Nieto no ha explicado ni adentro ni afuera. Y menos en la ONU. No pidamos tanto.

Se trata de cualquier manera de una propuesta traducida en amenazante locuacidad manhattanesca o en frívola artificiosidad, tan infundada como deshilachada, descontextualizada y carente de un rumbo claro. Peña Nieto no nos ha explicado su finalidad y su beneficio con resultados claros ni las ventajas, siendo grandes anuncios que no resisten el análisis, fuegos de artificio, créamelo, que colocan a México a un tris de ser candil de la calle y oscuridad de su casa; y lo que es peor y más cuestionable a Peña Nieto, preguntémosle: ¿su gobierno tiene calidad moral, estatura alguna para ir por el mundo ayudando por allí, si no ha conseguido instrumentar políticas similares dentro de su territorio; similares a las que ofrezca afuera sobre pacificación, desarrollo o gendarmería? Mas parece una escapada de relumbrón sin más.
Y no nos olvidemos de que ofrecer que emprendamos participaciones internacionales llega en muy mal momento, cuando militares mexicanos son imputados por posibles asesinatos y violación de derechos humanos, y que México ha sido muy reacio a recibir misiones similares a las que quiere encabezar Peña Nieto, negándose a admitirlas como en la guerra de Chiapas o en el descontrol que impera en la frontera con EE.UU.

Por eso es gravísima la intentona. Sería muy absurdo y muy irresponsable pensar que si no articula con éxito la política interna, pudiera tener bases para la externa. Como por un lado la política interior casa con la exterior, pues conforman un proyecto de gobierno al completo financiado por el mismo presupuesto pagado por los ciudadanos, ergo suena absurda nuestra participación afuera sin bases y resultados similares adentro, donde Peña Nieto no ha estructurado un eje interno, atendiéndolos. Suena descabellado e iluso ofrecer en el exterior lo que adentro no procura su gobierno. Peña Nieto está entregando resultados magros y mediocres a sus ciudadanos. La economía es su peor carta. ¿Cómo entonces propone algo tan comprometedor hacia el exterior? Va a bandazos, registrando preocupante discontinuidad e improvisación en sus planteamientos, que se antojan complicado cumplir. Si Peña Nieto no precisa los alcances y los riesgos de tal decisión que no tiene ni pies ni cabeza, comprometerá al país, exponiéndolo a ser víctima de posibles enemigos nuevos que quieran cobrarle facturas que de momento, no les debe.

De manera que no se puede ir como va, con una política interior divorciada de la exterior. Sería esquizofrénico e irresponsable. Y por supuesto que resulta muy desalentador que el presidente mexicano lance una propuesta sin pies ni cabeza, que suponemos que solo después articulará, desde un gobierno que no ata ni desata y sin proyecto claro y carente de rumbo. Raro, pero así ha sido. No ha detallado lo que hará en concreto. Ni siquiera en un comunicado posterior, en que apenas si esbozó poco más. Ello incrementa las dudas sobre su efectividad y nos preguntamos si Peña Nieto sabrá a dónde quiere llevarnos. Resulta todo muy inquietante.

Queda clarísimo que nuestras fuerzas armadas y posiblemente otros colectivos, harían un magnífico papel. Eso no lo discuto. Lo que sostengo y reafirmo es que el gobierno de Enrique Peña Nieto carece de la estatura moral para enviar a ningún rincón del planeta a contingentes mexicanos en el nombre de mi país para resolver lo que su (des) gobierno niega a los mexicanos con su inoperancia, cuando ofreció hacerlo y dijo su partido que sabía cómo hacer política exterior. Ya se ve que no es así. Lanzar iniciativas sin respaldo ni plan cierto lo demuestra. El crimen aumenta y la violencia de su acción es cada vez mayor. No puede ofrecer el hacer afuera lo que no hace adentro debiéndolo de hacer. ¿Ofrece Misiones de paz en pro de poblaciones cuando no se ha sabido resolver problemas propios? Y ello sin dilucidar todavía cuánto nos costarán estas aventuras en el exterior y se percibe más aire que sustancia en su dicho, como cuando en más de una ocasión Peña o subalternos han llamado aliado a Estados Unidos, olvidándose de que hay descerebrados que atentan contra esos aliados. Peña y subalternos usan mal el lenguaje.


Estoy convencido de que ha sido una engañifa más de Peña Nieto, vaga y de relumbrón, pero hueca. La Patria aguarda explicaciones del desangelado mensaje manhattanesco. Quizás la ayuda, el apoyo que ofrece Peña Nieto a la ONU guarde más relación con los reflectores, costumbre harto frecuente en usía, antes que contribuir al bienestar de la Patria mexicana y entonces resulta que sin explicaciones adentro y afuera, el anuncio queda en nada. Es aire y como aire que es, no me merece ni mi aplauso ni mi aprobación. Yo no aplaudo palabras al viento que se lleva el olvido.
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