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TRIBUNA

La crisis actual del Estado mexicano

domingo 26 de octubre de 2014, 19:55h

México vive hoy una crisis de gran envergadura que encierra diversos retos coyunturales.

Pero antes de referirme a la circunstancia peculiar y grave que atraviesa México, quiero expresar que los problemas estructurales me permiten explicar mejor el entorno social, económico y político de mi país.

La mitad de la población mexicana es pobre o muy pobre. Desde el sexenio terrible de Carlos Salinas (1988-1994) que llegó al poder a través de una trampa electoral que luego fue avalada por los gobiernos de Estados Unidos –que le interesaba tener un títere para asegurar el pago de la deuda externa- y Cuba – Castro traicionó así a la izquierda mexicana- con sus políticas económicas neoliberales propició que la riqueza se concentrara todavía más en pocas manos –léase Carlos Slim quien se benefició durante años con el monopolio telefónico- y la pobreza creció en términos reales más del 10% en relación al sexenio de Miguel de la Madrid.

La injusticia penal tiene nombre: impunidad. Los responsables más importantes de la comisión de delitos están libres o han salido con relativa facilidad. En cambio, personas que han cometido delitos menores por la imposibilidad de pagar una fianza se quedan atrapados en la cárcel que está lejos de ser un centro de reinserción social y sí en cambio un lugar dantesco de corrupción y muerte violenta.

Hoy en 2014, México que tiene una economía enferma, al depender de la venta de su petróleo y de su dependencia con Estados Unidos, se ve amenazado de no crecer ni siquiera en 2015, 2%. El gobierno mexicano y la Cámara de Diputados planea un presupuesto de egresos con un planteamiento que hoy se ve irreal: vender cada barril de petróleo por encima de 80 dólares. Si cae drásticamente el precio de venta, México repetirá su trágica historia de 1982, cuando el gobierno de López Portillo cerró con una crisis económica salvaje y culpó de ella a los banqueros mexicanos.

El gobierno de Peña tiene hoy un problema adicional gravísimo: la falta de credibilidad por la pésima actuación de gobernadores y presidentes municipales que han colaborado con la delincuencia organizada y ha provocado un escándalo con la desaparición de 43 estudiantes de una Escuela rural en el Estado de Guerrero, uno de los más complicados desde siempre (pobreza, guerrillas, corrupción) pero que tiene un atractivo turístico importante: Acapulco. Los estudiantes desaparecidos –no sabemos si están vivos o muertos- fueron detenidos sin orden judicial por el presidente municipal de Iguala, Guerrero, un señor de apellido Abarca que hace sólo pocos años era un pobre diablo y que en menos de un lustro se convirtió en un acaudalado dueño de negocios y bienes inmuebles, junto con su esposa, cuya familia ha estado ligada al narcotráfico.

En este escándalo, el Partido de la Revolución Democrática del que forman parte el destituido gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, un político frívolo que no quería dejar el puesto después del escándalo y también Abarca. El presidente del PRD, Carlos Navarrete en su afán de proteger a Aguirre, arrastra ya una derrota no obstante que tiene menos de dos meses en el cargo partidista.

¿Dónde están los estudiantes? Es el clamor de la sociedad mexicana que no sólo exige que los jóvenes regresen a sus humildes casas y escuela, sino que demanda el castigo a los responsables de estos lamentables sucesos y haya justicia también en otros casos.

Si bien es cierto, hay policías y delincuentes detenidos por los sucesos del 27 de septiembre, no se sabe nada de los estudiantes desaparecidos. Se han encontrado fosas ilegales con cuerpos de otras personas, lo que hace más grande el escándalo, porque se trata de otros desaparecidos. ¿Quiénes son, campesinos, maestros rurales, obreros, amas de casa, políticos locales de oposición al gobierno local de Guerrero?

Hace dos meses, el presidente Peña presumía en Europa que México se transformaría con las reformas económicas estructurales y que el país tenía menos violencia y criminalidad. Con la situación internacional del petróleo y con la situación nacional de impunidad, corrupción y criminalidad con su carga de violencia, ponen contra la pared al gobierno federal y a los gobiernos locales.

El gobierno de Peña está metido en un laberinto y el pueblo de México también. Esto le ha pasado a México porque no ha tenido en su historia estadistas, salvo honrosas excepciones.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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