Las elecciones de media legislatura, o comúnmente denominadas como mid-term, se celebran cada cuatro años en Estados Unidos entre cada mandato presidencial. En las mismas, se renuevan una tercera parte aproximadamente del Senado (35 asientos), un gran número de gobernadores (37) y la totalidad de asientos de la Cámara de Representantes (435 congresistas), amén de miles de cargos locales y estatales y diversas leyes.
Su importancia radica en que el intrincado juego de poderes en el Senado y en la Cámara de Representantes y el equilibrio de fuerzas puede variar de tal manera que un presidente puede ver cómo su mandato queda seriamente comprometido a mitad de legislatura si la oposición logra sendas mayorías, pues así se puede bloquear casi cualquier iniciativa legislativa propuesta por la Casa Blanca.
Históricamente, las
mid-term se han considerado una toma de control del Gobierno a mitad de legislatura y suelen penalizar al Ejecutivo con la pérdida de escaños en ambas cámaras. Es más, el Partido Republicano suele salir reforzado de estos comicios puesto que la participación, tradicionalmente baja, suele recaer en personas mayores de raza blanca, precisamente su electorado mayoritario.