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ENTREVISTA AL DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO TECNOLÓGICO DEL CERN

José Miguel Jiménez: "La situación de España en el CERN vive sus mejores cifras en quince años"

sábado 01 de noviembre de 2014, 00:59h
Prepara una parada técnica para aumentar su potencia. Por Laura Crespo
Foto: Fundación BBVA
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Foto: Fundación BBVA
El ingeniero granadino José Miguel Jiménez está a punto de cumplir un año al frente del Departamento de Tecnología del CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear situada en Ginebra y responsable del acelerador de partículas LHC. Personal del CERN desde 1994, Jiménez trabajó ya en la máquina anterior, el LEP, desarrollando nuevas tecnologías para aplicaciones de vacío e inyectores, encargándose de la instalación y puesta a punto del entonces nuevo colisionador y sumando cargos y responsabilidades en la institución. Tras una temporada como jefe de grupo de todos los sistemas de vacío de aceleradores del CERN –los dispositivos que permiten que los haces de partículas circulen por el anillo de la máquina-, se puso en cabeza del departamento de Tecnologías en un momento de cambios en el LHC, que espera arrancar 2015 tras una parada técnica con una potencia mayor a la utilizada hasta ahora.

Pregunta: Cumple un año al frente del departamento de Tecnología del CERN, ¿cuál es el balance?

Respuesta: Hemos tenido dos cosas totalmente diferentes. La primera, por supuesto, es que estamos terminando la parada técnica del LHC, en la que hemos introducido muchas mejoras para que la máquina pueda ser operada a la energía nominal. Esto ha significado mucho esfuerzo, el de más de 750 personas trabajando en el túnel de manera permanente. Ahora hay que rematar todo ese, enfriar de nuevo la máquina y arrancarla a su nivel óptimo. Ese es el primer desafío: cerrar de nuevo los 27 km del anillo y poner corrientes de hasta 12.700 amperios dentro de los imanes.

En paralelo, como siempre, miramos al futuro. Las tecnologías que empezamos a desarrollar ahora no se aplicarán antes de diez o quince años y en este 2014 es cuando hemos tenido que defender desde el departamento la participación tecnológica del CERN en la preparación del acelerador que pueda venir después del LHC. Esto también ha sido un desafío muy fuerte, hemos tenido que demostrar que las opciones tecnológicas que estábamos barajando tenían realmente un potencial.


P: ¿Qué tipo de tecnología se desarrolla en el CERN y cuántas personas se dedican a ello?

R: De una plantilla de 2.300 personas, un poco más de 1.500 estamos trabajando con tecnologías o ingenierías.Nos dedicamos a la distribución eléctrica, imanes con cables de cobres o con cables superconductores, a la problemática de la ventilación, que puede ser por agua o por aire, a los sistemas de vacío, criogenia, o incluso a todas las dificultades que puede tener la gestión del acceso controlado, para evitar que personas puedan entrar dentro de un anillo en el que está circulando un haz. Muchas de las tecnologías que se encuentran en la industria las utilizamos nosotros aquí, obviamente, en un contexto o con unas infraestructuras que son un poco especiales.

P: ¿Qué tipo de retorno tiene esa tecnología en la industria española?

R: El retorno que hay en la industria tiene dos caras. La cara directa es la cantidad de contratos que puede tener la industria de un estado miembro con el CERN, que se puede cuantificar. La parte indirecta es mucho más difícil de medir, pero tenemos muchos ejemplos fuertes de la aportación del CERN a las empresas que trabajan con nosotros. Por ejemplo, la transferencia de tecnologías o de procesos asociados.Cuando colaboramos con la industria, se le permite a las empresas acceder a áreas tecnológicas sin que el riesgo económico sea muy elevado para ellas puesto que nosotros nos quedamos con el riesgo más grande, que es el que conllevan los materiales. Compartir ese riesgo es una oportunidad para las empresas, sobre todo en el caso de España, donde casi todas son PYMES y no se pueden permitir entrar en este tipo de mercados si no llevan un esquema de riesgo compartido. De cara a la I+D, a la formación y a la preparación de los protocolos de trabajo, el hecho de trabajar con el CERN es una ventaja clara porque nosotros pasamos gratuitamente todos los métodos, los dibujos y la información. Además, cuando tienen dificultad para algo, normalmente mandamos expertos a las empresas para que les ayuden. Es un retorno indirecto muy difícil de medir, pero está ahí.

P: ¿Cuantas empresas españolas colaboran actualmente con el CERN?

R:
Es un número muy variable entre uno y otro año porque va siguiendo el ciclo de los proyectos dentro de la casa. En 2013, fue de entre 170 y 200 empresas. Aunque hay que tener en cuenta que en dentro de ese número hay empresas de todo tipo: desde las que nos venden muebles hasta otras que nos hacen diseños o ingeniería muy avanzada. Varía mucho el servicio y, con él, el valor de los contratos, que puede ir de 10.000 euros a 15 millones de euros. Para dar una idea, actualmente tenemos trabajando físicamente en el CERN 270 empleados de subcontratistas españoles.

P: En este sentido, ¿está España en la media europea?

R: Yo diría que sí. La situación ha mejorado considerablemente estos dos últimos años y todas las cifras han mejorado. El hecho de que haya habido una crisis económica violenta en España ha ayudado a que candidatos muy buenos empiecen a mirar hacia fuera. A lo largo de estos últimos años hemos visto un incremento de la cantidad de candidaturas y, sobre todo, del nivel de los candidatos que aplicaban al CERN. Hemos pasado de algo menos de 110 miembros de personal hace tres años a 145, a los que hay que añadir otros 148 postdoctorantes que tenemos aquí trabajando y un poco más de 370 usuarios. Si miramos estas cifras en relación con la cuota de España, estamos bastante bien. Son, probablemente, las mejores cifras que hemos tenido desde hace quince años. Yo llevo veinte años aquí y lo he visto mejorar estos últimos años.

P: ¿Hay un equilibrio adecuado entre la aportación española pública y privada?

R: A mí me da la impresión de que sí, aunqu el caso específico de los aceleradores de partículas es un un poco diferente. La mayoría de los países europeos tienen proyectos nacionales que les permiten alimentar las empresas de altas tecnologías que trabajan en ese ámbito. Cuando una empresa tiene contratos nacionales que le permiten ir cubriendo los gastos fijos, siempre se puede asumir un poco más de riesgo a la hora de competir en mercados de exportación. Pero si las empresas, como en el caso de las españolas, sólo disponen de esos mercados de exportación, se les pone un poco más complicada la cosa. Aún así, la situación es buena. Las empresas españolas que trabajan en estos ámbitos de tecnología tienen un nivel muy elevado y trabajan muy bien.

P: ¿Cuál es la actual situación de la deuda pública de España con el CERN?

R:
La situación política con el CERN es buena. Había una deuda pendiente que se está pagando. Ya se ha pagado más de la mitad y lo que queda por pagar está dentro de los presupuestos del Estado que se están aprobando ahora en las Cortes. He de decir que la voluntad de España de cubrir su compromiso con el CERN es muy alta. Todos los mensajes que tenemos y los contactos que tengo yo personalmente con el ministerio son muy positivos. Estamos trabajando juntos para ver cómo aprovechar aún más la participación de España dentro de este gran instrumento.

P: ¿Cuándo estará listo el LHC para funcionar a mayor energía?

R: Hay tres fases proyectadas hasta 2018. En la primera, entre ahora y mediados de febrero, vamos a terminar de enfriar la máquina a la temperatura del helio líquido y vamos a empezar a inyectar la corriente dentro de los imanes para conseguir el campo magnético nominal, un poco más de 12.700 amperios. Esta fase es muy delicada porque, conforme vamos incrementando la corriente tenemos que comprobar que todos los mecanismos de seguridad están garantizados para evitar que tengamos problemas de funcionamiento. Después, inyectaremos haces dentro del LHC y tendremos que aprender de nuevo. Este es un prototipo que va a funcionar a unos niveles de potencia más elevados, así que vamos a tener, de alguna forma, que volver a aprender a utilizar esta máquina. Esto nos va a llevar, más o menos, hasta finales de 2015. En 2017 empezaremos realmente con un modelo de producción de haz para que los detectores puedan acumular datos y mirar si descubrimos nuevas cosas.

P: Entonces, ¿los próximos resultados científicos del LHC no llegarán hasta 2017?

R: Eso es difícil de decir. Para alcanzar las estadísticas que puedan confirmar un nuevo elemento de física con toda la probabilidad que se necesita para estas cosas, probablemente sí, necesitaremos hasta finales del 17 o principios del 18. Ahora, algunas señales de física podemos tenerlas incluso el año que viene. Luego tendremos que acumular estadísticas para que esas señales se confirmen por encima de la señal de ruido.

P: ¿Cuáles son los principales cambios que habéis introducido en el LHC para arrancar esta nueva etapa?

R: Hemos tenido que mirar en detalle todos los efectos colaterales de cualquier fallo para estar seguros de que en ningún momento podemos perder el control. Eso ha necesitado muchos análisis, hemos tenido que añadir más instrumentación, mejorar las tarjetas electrónicas de control y cambiar varios componentes de la máquina. No hay absolutamente ningún riesgo para el personal del CERN ni para las personas que están alrededor, pero sí hay riesgo para el material, que es muy frágil. Hay que tener cuidado e ir paso a paso, con todos los parámetros completamente controlados.

P: Este aumento de potencia, ¿puede generar inquietud en la población, tal y como ocurrió con la puesta en marcha del LHC en 2008?

R: Creo que no. Las cosas ya se explicaron y los resultados del bosón de Higgs permitieron a ese tipo de ciencia estar más presente en los periódicos. Al hablar más de esto, la gente está menos preocupada. A las personas, lo que más le interesa es si puede salir otra cosa tan grande como el bosón de Higgs. Eso es lo que probablemente todo el mundo está esperando de cara a los próximos años y es un desafío terrible. Estamos en una zona confortable, porque hemos tenido varios éxitos, pero ahora el desafío es mayor. Tenemos que hacer funcionar esta máquina y proporcionarle a los físicos todo lo que podamos para que ellos consigan nuevos datos.

P: ¿Qué se cree que se puede esconder en esta franja superior de energías?

R: Sobre todo dos cosas. En primer lugar detectar señales que esclarezcan la supersimetría, la teoría de que hay igual cantidad de antimateria que de materia. Por otra parte, descubrir algo sobre ese 96 por ciento del universo de materia oscura que todavía no hemos podido detectar de una manera clara. Yo no soy un especialista, pero los físicos piensan que en los dos o tres próximos años pueden salir datos importantes al respecto. Hay otro ámbito completamente diferente, a cargo de los otros dos detectores Alice y LHCb, dedicados a estudiar las colisiones de iones y no de protones; ahí tenemos unas densidades de materia muy interesantes y yo creo que el próximo gran resultado de física vendrá en esa área.

P: ¿Tiene eL LHC fecha de caducidad?

R:
Tenemos previsto hacer una mejora de los detectores y de la parte central del LHC en el 2023. Esa esa mejora, que representa un cambio de 1.200 metros de la máquina, llevará la vida del LHC hasta 2030 ó 2032 más o menos.

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