Dolorosa derrota la que ha sufrido este martes de elecciones legislativas el Partido Demócrata del presidente Barack Obama. Los peores presagios se han cumplido y los liberales han perdido el control del Senado, que se une a la Cámara de Representantes, y ambas Cámaras se tiñen de rojo para conformar
un Capitolio totalmente conservador.
Los republicanos necesitaban darle la vuelta a seis estados, y así ha sido.
Colorado, Montana, Dakota del Sur, Arkansas, Virginia Occidental y, finalmente,
Carolina del Norte han dado la puntilla a la debacle demócrata, que ve cómo la oposición se hace con el control de ambas cámaras y ostentan ahora el poder de bloquear toda iniciativa legislativa comprometiendo en gran medida el final de mandato de Barack Obama.
En la Cámara de Representantes, la ventaja de los conservadores se ha visto aumentada en
diez escaños, un varapalo que no por esperado deja de escocer entre las filas demócratas. Así, la Cámara baja contará con congresistas republicanos y demócratas, una diferencia más que significativa.
En unos comicios calificados de insulsos por muchos por la ausencia de los grandes temas nacionales durante la campaña, la
baja participación y el
voto de castigo al presidente Obama han condenado a los demócratas, que tenían la esperanza de que el voto inmigrante les salvara la papeleta.
La decisión del presidente de pospone una votación clave en materia migratoria más allá de este martes ha sido la gota que ha colmado el vaso de las miniorías, tradicional nicho de votos de los liberales, que han optado por castigar al Gobierno.
A medida que avanzaba la noche electoral, madrugada aquí en España, el mapa electoral se iba tiñiendo de rojo. Poco a poco, en un lento pero incesante goteo, los republicanos iban sumando escaños. Afianzando los propios y arrebatando a los demócratas incluso algunos que se daban por seguros, como el de Colorado, donde el senador Mark Udall ha hincado la rodilla ante un pujante Cory Gardner.
Las victorias demócratas en el noreste, algunas con máxima tensión, como la de New Hampshire, no lograban revertir la tendencia republicana y el desaliento empezaba a cundir entre sus filas. La debacle en la Cámara de Representantes y la casi total ausencia de alegrías en las elecciones a gobernador, donde sólo en Pennsylvania han logrado dar la vuelta al estado, tampoco ayudaban.
GobernadoresAdemás de hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso de EEUU, los republicanos arrasaron este martes también en las
elecciones para
renovar los cargos de gobernador en 36 estados del país, con
victorias inesperadas en feudos tradicionalmente demócratas como Maryland o Massachusetts.
De los 36 gobernadores que se elegían en los comicios de hoy, 22 estaban en estados dirigidos actualmente por republicanos, mientras que otros 14 estaban en manos de demócratas, que confiaban en lograr avances en este campo dada la previsible pérdida de control del Senado.
Dos gobernadores republicanos que son potenciales aspirantes a las elecciones presidenciales de 2016 lograron sendas victorias: el de Wisconsin, Scott Walker, y el de Ohio, John Kasich.
En Florida, el gobernador republicano Rick Scott ganó la reelección con una ventaja de un 1 % tras una campaña en la que mantuvo casi hasta el final el empate en las encuestas con el demócrata Charlie Crist.
En Georgia, el nieto del expresidente de EEUU Jimmy Carter (1977-1981), el demócrata Jason Carter, perdió en su intento de desbancar al actual gobernador del estado, el republicano Nathan Deal; mientras que en Arkansas, el republicano Asa Hutchinson arrebató la Gobernación al que la ocupa, el demócrata Mike Beebe.
Pero fue el
cambio en feudos demócratas como Maryland, Illinois y Massachusetts lo que desató verdadera sorpresa y ratificó el dominio republicano en estas
elecciones.
En Maryland, Larry Hogan se impuso al demócrata Anthony Brown para convertirse en el séptimo gobernador republicano en la historia de ese estado; mientras que en Illinois, el republicano Bruce Rauner desbancó al actual gobernador, el demócrata Pat Quinn.
Según las principales proyecciones de los medios de EEUU, el republicano Charlie Baker se impondrá también a la demócrata Martha Coakley en Massachusetts; y en Maine, otro bastión progresista, el gobernador republicano Paul LePage logrará la reelección, al contrario de lo pronosticado por los analistas.
Las pocas buenas noticias para los demócratas llegaron en Pensilvania, donde el candidato de ese partido, Tom Wolf, desbancó al gobernador republicano de ese estado, Tom Corbett, gracias en parte al descontento ciudadano con los recortes a la educación que ha hecho ese funcionario.
Los gobernadores demócratas de California, Jerry Brown; Nueva York, Andrew Cuomo; Minesota, Mark Dayton; Nuevo Hampshire, Maggie Hassan; Oregón, John Kitzhaber; y Rhode Island, Gina Raimondo, lograron conservar su puesto.
En Hawai, el demócrata David Ige será quien ascienda a gobernador, según los pronósticos.
La madrugada del miércoles, los resultados continuaban muy ajustados en Vermont, donde el gobernador demócrata Peter Schumlin se jugaba la reelección; Colorado, donde John Hickenlooper tenía el mismo riesgo de perder las riendas del estado a manos del republicano Bob Beauprez; y Alaska, donde Bill Walker aspira a desbancar al republicano Sean Parnell.
En Nuevo México, la gobernadora republicana Susana Martínez logró sin problemas la reelección; igual que sus compañeros de partido Brian Sandoval en Nevada, Sam Brownback en Kansas, Robert Bentley en Alabama, Nikki Haley en Carolina del Sur, Butch Otter en Idaho, Terry Branstad en Iowa, Mary Fallin en Oklahoma y Denis Daugaard en Dakota del Sur.
En Texas, el republicano Greg Abott se impuso a la demócrata Wendy Davis; mientras que el conservador Pete Ricketts venció en Nebraska, y su compañero de partido Matt Mead logró la reelección en Wyoming.
Según avanzaba el escrutinio, quedaba claro que los republicanos no sólo se harían con el control en ambas cámaras, sino que además lo harían con holgura. Por delante dos años de un Capitolio maniatado en rojo y con las presidenciales de 2016 en el horizonte.
La campaña electoral, aunque no de manera oficial, ya ha comenzado. Con el tablero actual, los republicanos parten con cierta ventaja a nivel estatal, puesto que no cuentan con ningún candidato fuerte para hacer frente a los demócratas, que ya cuentan como
Hillary Clinton como más que probable candidata a las primarias.
La ingente cantidad de dinero gastado en estos comicios, cerca de
3.600 millones de dólares, la mayoría aportados por patrocinadores privados, ha resultado ser el acicate necesario para que el tradicional voto de castigo que aparece en unas elecciones de mid-term se convierta en un mazazo demasiado duro para Obama y sus correligionarios.
Ahora, los liberales buscarán poner distancia con el presidente y hacer suyo un discurso, el demócrata, que suele calar mejor que el republicano entre un electorado en el que las
minorías y las mujeres, tradicionales votantes liberales, tienen un peso crucial.